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Zoé Valdés

El Líbano sí, Cuba no sé

Los libaneses tienen una nobleza que les viene de los fenicios, son grandes poetas, inmensos literatos, músicos y artistas sin igual, trabajadores incansables.

Zoé Valdés
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Bastaron pocas horas tras la tragedia de la explosión en Beirut que acabó con la vida de 160 personas e hirió a 6.000 para que los libaneses se movilizaran y obligaran al Gobierno a dimitir. Conozco el Líbano, tras décadas de guerras y bombardeos siempre se ha levantado y ha resurgido más fuerte que nunca.

Sin embargo, las penurias tras las crisis y los escándalos de corrupción en el centro de la vida política han destruido y desmoralizado a ese pueblo otrora pleno de entusiasmo y fuerza indescriptibles. Incluso después del puntillazo que significa esa terrible explosión los hemos visto solidarios, repartiendo comida y ayuda a los más desfavorecidos, a los que han vuelto a perder lo poco que poseían.

En breve tiempo, el presidente francés, Emmanuel Macron, viajó a ese país, habló a pie de calle con los ciudadanos de Beirut, quienes en medio del llanto y de la agonía se desvivieron por contar los sucesos de octubre acá y los niveles de descontrol en los que se han visto sumidos.

Macron desplegó un arsenal de ayuda y ahora se implica a fondo en esta espantosa crisis con el fin de aliviar al pueblo libanés de sus padecimientos. El presidente Donald Trump ha respondido al llamado de su homólogo francés para colaborar con el restablecimiento del orden, la legalidad y un Gobierno libre de acciones corruptas y ladrones.

El Líbano se volverá a recomponer porque no me cabe la menor duda de que así lo desean, y lo que anhelan lo logran.

En Cuba hubo una comunidad libanesa importante en los tiempos de antes del año de la fatalidad máxima. Fue, como podrán suponer, una comunidad próspera. Muchos de ellos todavía mantienen vínculos familiares con el Líbano, y a los que conozco los he ido contactando para enterarme de primera mano si sus parientes se encuentran bien, y si puedo aportar alguna ayuda.

Los libaneses tienen una nobleza que les viene de los fenicios, son grandes poetas, inmensos literatos, músicos y artistas sin igual, trabajadores incansables. Hace algún tiempo, cuando viajé al Líbano tras la última guerra, pude observar cuánto habían trabajado para reconstruir Beirut. Quedé muy sorprendida, no pude contenerme, le solté a mi amiga cubano-libanesa aquello de que a Cuba lo que le haría falta en el futuro sería un puñado de libaneses que –cuando terminara toda aquella pesadilla– devolviera a la isla su esplendor anterior. Nos echamos a reír. Hoy lo sigo pensando.

Resulta incómodo, pero todavía no he oído a ningún opositor cubano dedicar una palabra al Líbano, aunque sólo sea por mostrar su sensibilidad y solidaridad ante semejante catástrofe. Nada, ni esta boca es mía.

La nueva oposición cubana, esa bichidisidencia light, anda muy ocupada con la moda de los influencers, que reemplazaron a los blogueros. Aquellos blogueros, a su vez, andan en el trajín de cómo ganar plata con la prensa que le conviene a Raúl Castro y a su Puestoadedo Mario Neta Díaz-Canel. Otros afirman que si no tienes sensibilidad anal no mereces ser artista ni opositor, y un grupo se lanza a hacerse fotos de desnudos imitando al genio que se compara a veces con Picasso (me imagino que sea con el coche, porque del pintor debe de saber muy poco, a juzgar por sus perfomances). Mientras, envían un barquito con cinco contenedores a la isla para matar alguito el hambre de unas cuantas familias hundidas en la depauperación más bochornosa; eso, si es que el régimen les deja entrar la mercancía, y si al final el mismo régimen no la vende en las costosas tiendas con dólares.

De cualquier modo, abren así la vía para aliviar las penurias del castrismo, burlando el embargo norteamericano. Sí, ha sido abierta por fin la colaboración directa mediante un canal que debiera llamarse el Canal de la Vergüenza. De tal manera, no creo que jamás los cubanos puedan reconstruirse, sobre todo moralmente.

Si el régimen domina a los cubanos mediante el hambre (tal como afirmó un conocido opositor que merece todos mis respetos), ahora la líder única, la líder de Cuba Decide que no decide nada, Rosa María Payá Acevedo, la Puestaadedo por los influencers que se forran con las publicidades que invitan a viajar a la isla, y por el senador Marco Rubio, los manipula también mediante el hambre. Ah, y no critiques que te comen viva.

De otro lado, una parte de esa disidencia es sostenida por Soros, se hace llamar socialista, y consiguen estar situados en primera fila dirigiendo lo mismo el movimiento de indignados de Wall Street que el Black Lives Matter de último modelo, cuando no están dándose sillón en sus casas habaneras leyéndole un versículo de la Biblia a unos guarapitos (guajiros policías). Y hablando de guarapitos, todavía Eliécer no ha aclarado qué significa su empoderada Civic Sphère.

No, como ven, no están los cubanos muy lejos de los venezolanos. Pero al menos ellos no han caído tan bajo todavía, y pueden criticarse entre sí y rendirse cuentas. Nosotros ya ni eso.

El Líbano exige transparencia, Cuba opacidad.

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