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Lo que nunca debe hacer al usar su congelador

Dejar la comida a temperatura ambiente o guardar platos calientes en el arcón bajo cero favorece a las bacterias y dispara el consumo de luz.

Dejar la comida a temperatura ambiente o guardar platos calientes en el arcón bajo cero favorece a las bacterias y dispara el consumo de luz.
Una mujer cogiendo comida de un congelador de un supermercado. | Pexels/CC0/Gustavo Fring

La congelación es una de las herramientas más útiles en la cocina moderna. Permite conservar alimentos durante más tiempo, reducir el desperdicio y organizar mejor la alimentación semanal. Sin embargo, el congelador no es una «máquina del tiempo» infalible: un uso incorrecto puede arruinar la textura, el sabor e incluso comprometer la seguridad alimentaria.

Existe la creencia de que congelar detiene por completo el deterioro de los alimentos. La realidad es más matizada: el frío ralentiza la actividad microbiana, pero no la elimina, y las enzimas siguen actuando de forma muy lenta.

Esto significa que, aunque los alimentos pueden ser seguros durante meses si se conservan a -18 °C, su calidad no es eterna. Con el tiempo, pierden sabor, textura y propiedades organolépticas.

Descongelar a temperatura ambiente: el gran error

Uno de los fallos más comunes es dejar los alimentos sobre la encimera para que se descongelen solos. Este método es peligroso porque las capas exteriores alcanzan rápidamente temperaturas en las que las bacterias se multiplican, mientras el interior sigue congelado.

Lo más seguro es descongelar en el frigorífico con tiempo, o recurrir al microondas o al agua fría si hay prisa. En todos los casos, se debe evitar la exposición prolongada a temperatura ambiente.

Congelar alimentos calientes: una mala idea

Introducir comida recién cocinada en el congelador es otro error frecuente. Aunque parezca práctico, provoca un aumento brusco de la temperatura interna del electrodoméstico.

Esto obliga al congelador a trabajar más, consume más energía y puede afectar a otros alimentos almacenados, llegando incluso a descongelarlos parcialmente. Además, ese cambio térmico puede favorecer la reactivación de bacterias.

Lo recomendable es dejar enfriar la comida antes de congelarla, sin superar las dos horas a temperatura ambiente.

El enemigo invisible: el aire

El aire es uno de los principales enemigos de la congelación. Cuando los alimentos quedan expuestos, aparece la conocida «quemadura por congelación», que deshidrata los productos y altera su color, sabor y textura.

Para evitarlo, se deben utilizar envases herméticos o bolsas específicas para congelación, eliminando todo el aire posible antes de cerrarlos. En el caso de líquidos, es importante dejar un pequeño espacio libre para evitar que el envase estalle al expandirse.

Falta de orden y etiquetas

Otro error habitual es no etiquetar ni organizar los alimentos congelados. Con el tiempo, muchos productos se vuelven irreconocibles dentro del congelador.

Anotar el contenido y la fecha de congelación ayuda a evitar confusiones y desperdicios. Además, aunque los alimentos puedan ser seguros durante mucho tiempo, su calidad disminuye progresivamente, por lo que es recomendable consumir primero los más antiguos (sistema FIFO: primero en entrar, primero en salir).

No todo se puede congelar

No todos los alimentos reaccionan bien al frío. Las frutas y verduras con alto contenido en agua, como lechuga o pepino, pierden textura al descongelarse. Las patatas se endurecen, la pasta se vuelve blanda y las salsas con mayonesa pueden cortarse.

Tampoco deben congelarse huevos crudos, ya que pueden romperse por la expansión del contenido, ni latas o botellas completamente llenas, que pueden explotar por la presión del hielo.

Además, uno de los errores más peligrosos es volver a congelar un alimento descongelado. Cuando un producto se descongela, las bacterias pueden empezar a multiplicarse si permanece en la zona de temperatura de riesgo.

Solo es seguro volver a congelarlo si se ha cocinado previamente. En caso de duda, lo más prudente es cocinar el alimento antes de devolverlo al congelador.

Cortes de luz: no siempre hay que tirar todo

Ante un corte eléctrico, no siempre es necesario desechar los alimentos. Si el congelador ha permanecido cerrado y los productos siguen duros o con cristales de hielo, pueden volver a congelarse sin problema, aunque la calidad pueda verse afectada.

Solo deben descartarse si se han descongelado completamente y han permanecido a temperatura insegura durante varias horas.

La descongelación, clave para la seguridad

Tan importante como congelar correctamente es descongelar bien. El método más seguro es hacerlo lentamente en el frigorífico, evitando romper la cadena de frío.

El microondas puede utilizarse en caso de urgencia, pero siempre cocinando el alimento inmediatamente después. La descongelación rápida o mal controlada es uno de los principales focos de riesgo alimentario en el hogar.

El congelador es una herramienta imprescindible en la cocina moderna, pero su eficacia depende del uso correcto. Pequeños errores cotidianos pueden marcar la diferencia entre conservar alimentos en buen estado o poner en riesgo la salud.

Saber cómo congelar, descongelar y almacenar correctamente es clave para aprovechar al máximo sus ventajas sin caer en sus riesgos.

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