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El peligro oculto de dejar objetos en el coche al sol: de explosiones a graves daños

Aparcar a la sombra y revisar el habitáculo evita que medicinas, cosméticos o dispositivos sufran daños irreversibles por el fuego o el sol.

Una persona subiendo la temperatura fría de un coche. | Unsplash/Erik Mclean

Con la llegada del verano y las primeras jornadas de temperaturas elevadas, los expertos insisten en una recomendación que muchos conductores pasan por alto: revisar qué objetos permanecen dentro del vehículo cuando este queda estacionado al sol. Lo que a simple vista puede parecer un descuido sin importancia puede acabar provocando daños materiales, pérdidas económicas e incluso situaciones de riesgo para la seguridad.

El interior de un coche cerrado puede alcanzar temperaturas extremadamente altas en muy poco tiempo. Con unos 30 grados en el exterior, el habitáculo puede superar los 50 grados en apenas 20 minutos y acercarse a los 70 grados después de una hora de exposición al sol. Estas condiciones convierten el vehículo en un entorno especialmente agresivo para numerosos objetos de uso cotidiano.

Ante esta situación, los especialistas recomiendan vaciar el coche de aquellos artículos especialmente sensibles al calor y evitar que permanezcan durante horas dentro del habitáculo durante los meses más cálidos del año.

Electrónica: uno de los elementos más vulnerables

Entre los objetos que requieren una mayor atención se encuentran los dispositivos electrónicos. Teléfonos móviles, tabletas, ordenadores portátiles y baterías externas pueden sufrir daños importantes cuando quedan expuestos a temperaturas extremas.

Las baterías de iones de litio son especialmente sensibles al calor. La exposición prolongada puede reducir su rendimiento, acortar su vida útil o incluso provocar averías permanentes. En algunos casos, el deterioro de la batería puede generar problemas de seguridad adicionales.

Además de las baterías, las altas temperaturas también pueden afectar a pantallas, componentes internos y sistemas de almacenamiento, comprometiendo el funcionamiento normal de los dispositivos.

Botellas de agua y gafas de sol

Otro de los objetos que con frecuencia se quedan olvidados en el vehículo son las botellas de plástico. Aunque llevar agua durante los desplazamientos es recomendable para evitar la deshidratación, dejar los envases expuestos al calor durante varias horas puede provocar deformaciones y alteraciones en su contenido.

Los expertos advierten además de que, bajo determinadas circunstancias, una botella transparente llena de agua puede actuar como una lente y concentrar los rayos solares sobre una superficie concreta del interior del coche.

Las gafas de sol tampoco se libran de los efectos de las altas temperaturas. Cuando permanecen sobre el salpicadero o en zonas muy expuestas al sol, las lentes pueden deteriorarse y perder algunas de sus propiedades protectoras. Asimismo, las monturas pueden deformarse, especialmente si están fabricadas con determinados materiales plásticos.

Medicamentos y productos de uso personal

Los medicamentos figuran entre los artículos que nunca deberían permanecer dentro de un coche aparcado durante largos periodos de tiempo. Muchos fármacos requieren condiciones específicas de conservación y las altas temperaturas pueden alterar su composición y reducir su eficacia.

Esta recomendación resulta especialmente importante en el caso de tratamientos que necesitan mantenerse dentro de rangos concretos de temperatura. Los especialistas aconsejan transportarlos siempre junto al usuario y evitar dejarlos dentro del vehículo una vez finalizado el trayecto.

Una situación similar afecta a los productos cosméticos y de higiene personal. Cremas solares, maquillaje, geles o lociones pueden sufrir modificaciones en su textura y composición cuando se exponen al calor extremo. En el caso de los protectores solares, esta circunstancia puede traducirse en una pérdida de eficacia frente a la radiación ultravioleta.

Aerosoles y objetos inflamables

Los expertos sitúan a los aerosoles entre los artículos que presentan un mayor riesgo durante el verano. Desodorantes, ambientadores, lacas, repelentes de insectos o protectores solares en formato spray contienen gases a presión que reaccionan ante el aumento de temperatura.

Cuando el calor se acumula dentro del vehículo, la presión interna de estos envases puede incrementarse significativamente, generando deformaciones, fugas o incluso explosiones.

La precaución debe ser todavía mayor con mecheros, cerillas y otros productos inflamables. Aunque se trate de objetos pequeños, las elevadas temperaturas alcanzadas en el interior del coche aumentan el riesgo de incendio y pueden poner en peligro tanto el vehículo como su entorno.

Cómo reducir los riesgos en verano

Para minimizar los problemas asociados al calor, los especialistas recomiendan adoptar medidas sencillas pero eficaces. Siempre que sea posible, conviene aparcar en zonas de sombra y utilizar parasoles para reducir la acumulación de temperatura en el interior.

También es aconsejable ventilar el vehículo antes de iniciar la marcha y realizar una rápida inspección visual del habitáculo antes de cerrar el coche. Revisar asientos, salpicadero, guantera y compartimentos de almacenamiento puede evitar olvidos que terminen convirtiéndose en averías o situaciones de riesgo.

Con las altas temperaturas ya instaladas en buena parte del país, los expertos recuerdan que una simple comprobación antes de abandonar el vehículo puede marcar la diferencia entre un viaje sin sobresaltos y un problema perfectamente evitable.

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