
El carácter social de los españoles premia la exageración, la hipérbole, el énfasis. El invitado a cenar no solo debe decir al anfitrión que el guiso está "bueno" sino "buenísimo".
Gabriel Ter-Sakarian me proporciona un luminoso análisis de lo que llama perisología (el tradicional solecismo). Consiste en "el empleo inútil de palabras sinónimas, coordinadas o yuxtapuestas que equivale a decir lo mismo dos o más veces". Algunos ejemplos que ofrece el docto libertario:
Mi punto de vista es que muchos de los llamados solecismos o perisologías no son tanto errores o malformaciones del lenguaje como rasgos distintivos del habla. No hablamos solo para comunicarnos sino para destacar nuestra personalidad o nuestro estado anímico. El carácter social de los españoles premia la exageración, la hipérbole, el énfasis. El invitado a cenar no solo debe decir al anfitrión que el guiso está "bueno" sino "buenísimo". La francachela pudo parecer tediosa al final, pero los participantes acordaron que lo habían pasado "de puta madre". Más, no se puede pedir.
Fernando Mayo dice que le choca la expresión "en pleno siglo XXI" para referirse a los últimos años. Se pregunta: "¿qué será entonces el 2050?". Considero que no se debe hilar tan fino. Lo de "pleno" quiere señalar el contraste de que ya no estamos en el siglo XX. No hay que llegar a la mitad del periodo de vacaciones para señalar que estamos en plenas vacaciones.
Vicente Úbeda Bel (Alquerías del Niño Perdido, Castellón) aporta una estupenda comparanza:
