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11-M

Mentiras

Mentiras hay muchas, descaradas o tímidas, bellas y repugnantes, solitarias o compulsivas. Se ha estrenado recientemente una serie norteamericana, Lies to me, "Miénteme", que recuerda al dicho de Johnny Guitar; "Miénteme, dime que me quieres", que aún sobrecoge por su emotiva desesperación. En dicha serie, un doctor especializado en el reconocimiento de la mentira en los rostros humanos mediante un sistema empírico de detección de gestos, decide si alguien miente o no independientemente de su voluntad. Según la tesis de la serie, el que miente efectúa una serie de movimientos corporales y gestuales al margen de sus creencias, raza, nacionalidad, religión u otras circunstancias. La mentira se puede reconocer empíricamente.

Fundamentada en los estudios, rigurosos y aceptados hoy por la comunidad científica, la tesis que subyace a la serie es que hay una serie de gestos que delatan la mentira y otros comportamientos humanos y que, al contrario de lo que creyeron otros científicos relativistas, no tiene que ver con las circunstancias educativas o sociales, sino con una herencia común de la especie humana y, por ello, incuestionable. Dicho en román paladino, un tailandés mueve los mismos músculos de la cara cuando miente que un andaluz de Ronda.

Por esto, ardo en esperanza cierta. Dado que el estudioso y pionero de esta disciplina apasionante, Paul Ekman no ha muerto, debemos proponernos que se celebre una magna sesión de todos los jueces, testigos e inculpados por el mayor atentado terrorista de la historia de España y proponemos solemnemente que todos ellos, acompañados de todos los políticos que acentuaron unas u otras tesis tras el atentado, se sometan a quien ya dictaminó que Bill Clinton mintió en el Congreso cuando habló sobre sus devaneos con Mónica Lewinsky.

Sabemos que Ekman trabaja, actualmente, con el investigador Dimitris Metaxas en el diseño de un detector visual de mentiras. Mientras se ultima el artefacto, que será inmediatamente quitado del mapa por políticos, empresarios, sindicalistas y todos aquellos que necesitan tanto y tan a menudo de la mentira para subsistir, que se den una vuelta por España y entrevisten, por ejemplo, a Rubalcaba y que la entrevista sea televisada en directo, como aquella máquina de la verdad del desgraciado Julián Lago. Prometo la audiencia más nutrida de la historia.

Esta semana hemos comprobado, ya sin ningún género de duda, que el comportamiento de determinados estamentos de la Policía fue inmoral, indigno y antipatriótico. Necesitamos saber por qué, quiénes lo ordenaron, quiénes lo ampararon, quiénes lo necesitaron y para qué. España, los españoles, no podemos caer en la miseria moral de dejar pasar este crimen histórico como han pretendido políticos, jueces, fiscales e incluso afectados por la masacre. Hay una mentira extendida y hay una verdad encubierta. Seguimos queriendo saber la verdad, cada día más.

 
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