
A partir del próximo 1 de julio, el derecho de los canarios a buscar los mejores precios en plataformas como Temu, Shein o AliExpress tiene los días contados. Bruselas ha decidido aplicar un nuevo arancel a los paquetes de bajo valor procedentes de fuera de la UE. Una medida profundamente anticompetitiva que disfraza de 'proteccionismo' lo que no es más que un atraco al consumidor.
La burocracia comunitaria ha inventado un recargo de 3 euros para compras inferiores a 150 euros. Pero la perversión fiscal va más allá: el castigo no se aplica por paquete, sino por categoría de producto.
Si un canario pide un paquete con una camiseta y unos zapatos para estirar el sueldo, no pagará 3 euros de multa al Estado; pagará 6 euros. Si añade un cable para el móvil, la broma sube a 9 euros. Una tasa progresiva contra el libre mercado que penaliza el ahorro de las familias más vulnerables.
Canarias, el eterno rehén de la aduana y el intervencionismo
Si este golpe ya es grave para un ciudadano de Madrid o Berlín, para el consumidor canario adquiere tintes dramáticos. Vivimos en una región ultraperiférica donde el comercio electrónico no es un capricho, sino una vía de escape vital ante el aislamiento geográfico y los sobrecostes insulares.
Mientras el Gobierno regional y el central siguen perdiendo el tiempo en 'estudiar cómo se integrará' este nuevo despropósito con nuestro IGIC, la reality es la de siempre: el sistema aduanero canario, ya de por sí hiperburocratizado y hostil para el ciudadano, sumará una nueva traba. Los envíos a las Islas se encarecerán aún más, asfixiando la libertad de elección de los canarios y forzándolos a consumir en un mercado cautivo.
La falacia de la 'competencia desleal'
Como mandan los cánones de la ingeniería social progre y del lobby empresarial ineficiente, la Comisión Europea justifica este saqueo bajo el mantra de 'combatir la competencia desleal' y 'reducir el volumen de paquetes', más de 4.600 millones en 2024.
No defienden al comercio local, castigan la eficiencia de las plataformas asiáticas que han sabido optimizar sus cadenas de distribución para ofrecer precios competitivos. El comercio tradicional europeo no va a vender más por prohibir o encarecer artificialmente la alternativa. Lo único que se consigue es que el ciudadano sea más pobre.
Lo 'temporal' en el Estado es siempre para siempre
Para colmo del cinismo político, nos venden que este tasazo del 1 de julio de 2026 es 'provisional' hasta la reforma aduanera de 2028. Quienes conocemos cómo funciona el monstruo burocrático sabemos perfectamente que no hay nada más permanente que un impuesto temporal. De hecho, ya están cocinando otra tasa adicional de 2 euros por gestión.
Se acaba la era de las compras baratas en internet porque a los burócratas de Bruselas, con la complicidad de los políticos locales, les molesta que el ciudadano de a pie sea libre de elegir dónde le da la gana gastar el dinero que tanto le cuesta ganar.


