
El alcalde de Arrecife, Yonathan de León, ha reclamado formalmente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que derive directamente a Marruecos a los inmigrantes que arriban en patera a Lanzarote y al conjunto de Canarias. Las manifestaciones del regidor se producen tras el desembarco nocturno de 245 personas a bordo de tres embarcaciones en las costas de la isla, un episodio que, a su juicio, vuelve a poner de manifiesto la falta de medios y la inacción del Ejecutivo central ante el repunte de la ruta migratoria.
Críticas al blindaje de La Mareta y a la "pasividad" estatal
De León ha contrapuesto la saturación que afrontan los servicios locales con la protección de la residencia oficial donde el presidente pasa sus vacaciones, señalando que "la llegada masiva en estas últimas horas demuestra a la ciudadanía que lo único blindado es La Mareta". El primer edil subrayó que el litoral del Palacio Real cuenta con una zona de exclusión a la navegación fijada en el BOE, mientras que la proximidad de Lanzarote y Fuerteventura con el continente africano sigue convirtiendo a las islas orientales en un destino de fácil acceso para la inmigración ilegal.
En este contexto, el alcalde expresó su temor a que la "pasividad" del Gobierno favorezca un escenario de arribada masiva en el Archipiélago, acusando a la Moncloa de dar alas a esta dinámica tras episodios de alta tensión en otras fronteras del Estado.
Exigencia de contundencia diplomática ante Rabat
El alcalde lanzaroteño instó a Pedro Sánchez y a sus ministros a actuar de forma "contundente con Marruecos" y cuestionó la operativa habitual de los dispositivos de salvamento. Según denunció, los barcos de Salvamar acuden a rescatar embarcaciones en aguas bajo jurisdicción marroquí para trasladar y desembarcar a los inmigrantes en el puerto de Arrecife, a pesar de encontrarse más cerca de las costas alauitas de las que parten con el "plácet diplomático" de las autoridades del país vecino.
De León concluyó criticando que el jefe del Ejecutivo mantenga su periodo vacacional sin desplegar los recursos necesarios ni negociar con Rabat las herramientas operativas para frenar la salida de pateras hacia el litoral español.
