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Castilla y León

¿Qué hacen por las noches las monjas cismáticas de Belorado?

Según ha podido constatar Libertad Digital, las hermanas del monasterio burgalés han estado aprovechando las horas nocturnas para algo más que dormir.

Según ha podido constatar Libertad Digital, las hermanas del monasterio burgalés han estado aprovechando las horas nocturnas para algo más que dormir.
Las clarisas ratificaron su denuncia contra el arzobispo acompañadas por José Ceacero. | EFE

Las monjas cismáticas de Belorado no sólo han roto con Roma, también se han alejado de los valores que caracterizan a la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara, a la que pertenece el monasterio. Oración, silencio, fraternidad y trabajo son algunas de las señas de identidad de las clarisas. Religiosas que -al menos en teoría- dedican sus días a la vida contemplativa. Pero en el convento burgalés las cosas han cambiado (incluso por las noches), especialmente desde que la exabadesa y su séquito decidieron difundir su controvertido manifiesto.

En términos generales, la jornada monástica comienza antes del amanecer. Los monjes y las monjas, explican en la web de la Fundación Declausura, "en sus actividades, en su tenor de vida y en el ambiente de sus monasterios, procuran seguir las reglas por los que se rigen". Algo que no sólo organiza su día a día, sino que "modela sus vidas y su espíritu hacia una vida frugal y pobre, de soledad y comunión". Y su "horario" está dirigido a facilitarles "una vida ‘práctica’ encaminada a la oración continua, a la contemplación y al ejercicio de la caridad".

Están basados en las horas canónicas. Una división del tiempo "empleada durante la Edad Media en la mayoría de las regiones cristianas de Europa, y que seguía el ritmo de los rezos religiosos de los monasterios". "Cada una de las horas indica una parte del Oficio divino (hoy denominado liturgia de las horas)", explican. "Es decir, el conjunto de oraciones pertinente a esa parte del día". La primera, los maitines, antes del amanecer. La última, cuando tocan las completas, antes del descanso nocturno (a las 21.00 horas). Aunque parece ser que en Belorado la actividad continúa durante la noche.

La actividad nocturna

A la vista de los datos de los que disponemos, en los últimos tiempos las hermanas del monasterio burgalés no se rigen por las mismas normas. Al menos desde que anunciaron el cisma con Roma, el pasado 13 de mayo. Prueba de ello es que escriben correos electrónicos a horas intempestivas. Por ejemplo, cuando solicitaron al comisario pontificio una prórroga del plazo que había otorgado a las tres cabecillas de la revuelta (las que presentaron una denuncia contra la persona elegida por la Santa Sede para encauzar el conflicto ante la Policía Nacional, que después ratificaron en el juzgado) para responder a la acusación de un delito de cisma.

La notaria enviada el 6 de junio por Mario Iceta al convento trasladó a las religiosas dos requerimientos. Entre ellos el de que estas tres hermanas comparecieran ante el Tribunal Eclesiástico en un plazo máximo de diez días (quince para otras siete clarisas) para comunicar su postura. La exabadesa —Sor Isabel de la Trinidad—, la responsable de las redes sociales -Sor Sion- y Sor Paz tuvieron más de una semana para reflexionar y decidir si querían ratificar su salida de la Iglesia católica o, por lo contrario, querían retractarse.

Según su portavoz, el conocido como ‘cura coctelero’ (un antiguo barman que forma parte de la Pía Unión del Apóstol San Pablo, grupo considerado una secta por el Vaticano), había asegurado por activa y por pasiva que las religiosas no tenían nada sobre lo que reflexionar y que no pensaban ir a ninguna parte porque no reconocían la autoridad del comisario pontificio ni del Tribunal eclesiástico. Sin embargo, las tres clarisas llamadas a declarar en primer lugar optaron —a última hora— por pedir a Iceta una ampliación del mencionado plazo.

¿Por qué de madrugada?

"La petición llegó por correo electrónico en la madrugada del viernes al sábado, cerca de las 02:00 de la mañana", aseguran a Libertad Digital fuentes cercanas al arzobispado de Burgos. El plazo expiraba el domingo para las tres firmantes. "Pedían más tiempo para poder comparecer", añaden. En el texto, las hermanas no especificaban cuánto más necesitaban. Así que el comisario pontificio decidió concederles la prórroga hasta igualar el plazo con el que tienen el resto de las monjas que también han sido acusadas (no son todas, las cinco más mayores han sido excluidas).

Cabe preguntarse por qué esperaron hasta la víspera de la finalización del plazo para pedir la prórroga, o por qué lo hicieron de madrugada. El comportamiento de las religiosas de Belorado no deja de sorprender a su entorno más próximo. "No tiene ni pies ni cabeza", señalaron recientemente a Libertad Digital otras fuentes cercanas al caso. "Huele mal", llegan a admitir. Algunos sospechan que -más allá de los llamativos horarios de estas monjas- podrían estar urdiendo un plan que nada tuviera que ver con su regreso al seno de la Iglesia católica.

Pero, por pequeña que sea la posibilidad, también podría darse el caso de que las hermanas que han liderado la revuelta en el convento quisieran rectificar y hayan tenido que esperar a estar fuera de la mirada indiscreta (puede que del control) de los miembros de la Pía Unión que merodean por el monasterio para poder hablar entre ellas y acordar los pasos a seguir. Entre ellos el de escribir a Iceta para intentar ganar tiempo. En cualquier caso lo sabremos antes del viernes 21 de junio (a las 14:00 horas, que cierra el tribunal), que es cuando finaliza la prórroga otorgada por el comisario pontificio.

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