
La aritmética electoral es implacable y, en esta ocasión, ha vuelto a sonreír a la izquierda gracias a la fragmentación de la derecha. El candidato del PSOE, Carlos Martínez, no es el único que debe celebrar sus resultados en Castilla y León; tiene mucho que agradecer a Alvise Pérez. La irrupción de Se Acabó la Fiesta (SALF), aunque estéril en cuanto a representación propia, ha actuado como el "caballo de Troya" ideal para que el sanchismo retenga tres procuradores que, de otra forma, habrían caído del lado de Vox.
En un escenario de bloques tan ajustado, la dispersión del voto se paga cara. Los datos por provincias revelan un trasvase que impide la suma de la derecha y regala oxígeno a un PSOE que parecía sentenciado.
En Valladolid, Vox se quedó a apenas 1.680 votos de lograr un representante adicional. Alvise, sin opciones reales, 'quemó' 4.387 papeletas que habrían cambiado el color del último procurador. En Zamora, el drama se repite por un margen mínimo. Los de Abascal perdieron el procurador por tan solo 284 votos, mientras que SALF sumó 895 que terminaron en la basura electoral, beneficiando directamente al PSOE. En Segovia, la distancia fue de 1.068 votos para Vox; Alvise obtuvo 1.195.
En total, tres representantes que el centroderecha regala a la izquierda en un momento crítico. Un escenario que en la sede de la calle Bambú ya miran con extrema preocupación, especialmente con el horizonte de las elecciones andaluzas a la vuelta de la esquina.
Los resultados llegan en un momento delicado para Vox, que atraviesa una evidente crisis interna. El frenazo es especialmente visible en Burgos, tierra de Juan García-Gallardo, donde la formación no solo no crece, sino que ve cómo el fenómeno Alvise le resta más de 3.200 apoyos. Por primera vez en las últimas citas electorales, Vox pierde su condición de segunda fuerza en las capitales de provincia, cediendo terreno ante un PP que, bajo el mando de Alfonso Fernández Mañueco, sí logra capitalizar el voto útil en plazas como Salamanca o Ávila.
El mapa electoral deja otros dos grandes derrotados. Soria ¡Ya!, el experimento localista de Ángel Ceña se desinfla, perdiendo 26 puntos y dos procuradores, demostrando que el voto protesta tiene las piernas cortas frente a la gestión. El espectáculo de desunión entre IU, Sumar y Podemos han vuelto a ser castigados. En Zamora, el bastión histórico de la izquierda alternativa, la suma de sus siglas apenas llega al 3 %, dejando claro que su proyecto es hoy residual en la comunidad.

