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Ser tu propio guión

No todo el mundo es capaz de ser su propio guión. Alaska y Mario, sí. A la vista está. Tercera temporada.

Rosa Belmonte
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Si no viviéramos en un mundo de prejuicios y compartimentos estancos, Maruja Torres podría ir un viernes a Sálvame Deluxe. Seguro que Jorge Javier Vázquez le haría una entrevista como la de Ana Diosdado (o sea, del tipo grandes mitos de adolescencia y juventud). Y seguro que nos reiríamos mucho. Pero, de ir a algún sitio, lo hará al programa de Jordi Évole o al nuevo de Ana Pastor. Y no tendrá ninguna gracia. Será como A fondo sin Pla. Pero con boina. En los años 90, Ana Cristina Navarro tenía un programa en La 2 llamado La vida según donde los invitados repasaban la suya. Empezó en septiembre de 1995 con García Márquez y por allí pasaron Chavela Vargas, Simeón de Bulgaria o Fran Rivera. En diciembre de 1996, el espacio de entrevistas acabó con Maruja Torres. Al final de la conversación, Ana Cristina Navarro preguntó a Torres si alguna vez se había sentido atraída por las mujeres. La periodista le contestó que es que a ella le gustaba mucho la penetración. Momento en que las dos empezaron a desternillarse. Ya no hay entrevistas serias de risa.

Pero sí hay personajes. Ahí está Carmina Barrios yendo a la casa de Alaska y Mario en la tercera temporada del reality estrenada el domingo. El espacio de la MTV funciona como acumulador de los elementos más vistosos de la cultura popular. Elementos de toda la vida (Fabio McNamara) o nuevos. Y ahí están Carmina Barrios, que inauguró el curso, o Ylenia de Gandía Shore, que todavía no ha aparecido pero que será protagonista de un crossover entre los dos artefactos más famosos de MTV España. Carmina es en Alaska y Mario igual que en Carmina o revienta. Ese "me vais a contar los pelos del coño" a sus hijos cuando de pequeños decían que se aburrían fue monumental. También lo fue el relato de Paco León de la actuación de Marifé en la Expo. Decía que arañaba Vicks Vaporub para llorar (acercándose los dedos a los ojos) y que en una de esas en las que estaba moqueando mientras se desgañitaba cantando le salió un velón de la nariz, cosa que él vio en la pantalla gigante Sony de Sevilla. El moco también fue gigante. Momento Moczilla. Ese encuentro de Carmina Barrios con Alaska y Mario es uno de los grandes encuentros de la Humanidad pop. Como el de Lady Di y la princesa Gracia, Cecil Beaton y Mick Jagger, Marilyn Monroe e Isak Dinesen (con Carson McCullers presentándolas) o John Waters y Pia Zadora.

El mundo de Alaska y Mario no es un mundo de prejuicios o compartimentos estancos (habrá quien piense que están en el compartimento que sí va a Sálvame Deluxe). En una entrevista de 1970 para Vogue le preguntaron a Andy Warhol si sus películas tenían guión. Respuesta: "A veces. Media página, un párrafo, pero sobre todo se basan en los diálogos improvisados de las estrellas. De alguna manera, atraemos a gente capaz de darlo todo ante la cámara. En este sentido, realmente son superestrellas. Es mucho más duro ser tu propio guión que memorizar el de otra persona".

No todo el mundo es capaz de ser su propio guión. Alaska y Mario, sí. A la vista está. Tercera temporada. En el fondo sí hay compartimentos. No me imagino a Maruja Torres yendo a visitarlos. ¿O sí? Me estoy acordando de cuando se encontraron Elvis y Nixon (también fue en 1970). El presidente dijo al cantante: "Vistes de forma rara, ¿no?" (había que ver el cuello de su camisa, la chaqueta con capa, la túnica púrpura y el enorme cinturón de oro). Y Elvis contestó: "Mire, usted tiene su show y yo tengo el mío". Que cada uno elija el que quiera ver.

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