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Rosa Belmonte

¿Cómo se dice pepino en inglés?

Señores del Gobierno de España, dad la nacionalidad española a Hilaria Baldwin que pudiendo ser bostoniana ha elegido ser española. 

Rosa Belmonte
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Señores del Gobierno de España, dad la nacionalidad española a Hilaria Baldwin que pudiendo ser bostoniana ha elegido ser española. 
Hilaria Baldwin | gtres
 

Lo de Hilaria Baldwin es lo más fascinante que ha pasado desde aquella señora blanca que se hizo pasar por negra. Por activista negra. Rizos tenía. La mujer de Alec Baldwin, que se llama Hillary y no Hilaria, siempre ha sostenido que nació en Mallorca. Que era española. Y forzaba un acento español que a veces se le olvidaba. Es bostoniana, y no de Henry James. Pienso más en Tina Fey y en el arco argumental que le habría salido en 30 Rock con una historia tan chusca y graciosa. Aunque a Tina Fey se le habría escapado Cánovas del Castillo. Ya saben, aunque no lo sepa Fey, que siendo presidente del Gobierno impulsó la Constitución de 1876 que redactó Alonso Martínez (el de la plaza). Cuando tuvieron que definir quiénes eran los españoles, Cánovas soltó aquello tan conocido de “Pongan que son españoles los que no pueden ser otra cosa”.

Pero Hilaria, pudiendo ser estadounidense, prefirió ser española. Me ha recordado a lo que decía Santiago Bernabéu de por qué ser pobre (del Atleti) cuando se podía ser rico (del Real Madrid). Creo que sólo por la intención habría que concederle la nacionalidad española que tan graciosamente han dado al pelma de James Rhodes (con lo que le costó a Ara Malikian, que tenía más pelo y más años de residencia). El tuit de Pablo Iglesias es desolador: “Hoy hemos acordado conceder, por Carta de Naturaleza, la nacionalidad española a James Rhodes. Sus méritos artísticos y, sobre todo, su compromiso frente al maltrato y la violencia contra los niños, hacen de él un símbolo de la nueva España. Felicidades compatriota”. ¡Un símbolo de la nueva España! Demonios, que me devuelvan la de toda la vida. Con el lío de Hilaria, Alec Baldwin ha dicho que Twitter es un bancal lleno de mierda. Entre otras acciones, de ahí ha sacado Rhodes la nacionalidad, de sus méritos artísticos en el bancal de mierda.

Volviendo a Hilaria, esta ha dicho: “Sí, soy una chica blanca” recordando que Europa tiene mucha gente blanca y su familia era blanca. Pero, vamos a ver, ¿Charo Baeza no es blanca? ¿De qué color creen que es la gente de Molina del Segura? Sobre todo, la de la edad de Charo. A ver si sólo van a ser blancos los descoloridos nórdicos con esas series que tanto frío dan (no se puede decir de ellas lo de “ni frío ni calor”). Y como diría Jardiel, todos los rubios debían irse a Australia.

Los padres, tan estadounidenses como Hillary, se retiraron a Mallorca cuando ella tenía 27 años. Pero según contaba en entrevistas, se trasladó de España a EE. UU. a los 19 años para matricularse en la Universidad de Nueva York. En realidad, nació en Boston y fue a la Cambridge School of Weston antes de graduarse en la NYU. Como no parece haber ánimo de lucro o de destacar (como aquella que se hizo pasar por víctima del 11-S), lo de esta mujer no deja de ser asombroso. Hilarious. Pero esto era el chiste fácil. Hacerte pasar por española. Tendría sentido hacerse pasar por española si fuese profesora de baile flamenco, pero es instructora de yoga. Tendría que haberse hecho pasar por india.

Es más, a sus hijos (es falsa española, pero coneja real) les ha puesto Carmen Gabriela, Rafael Thomas, Leonardo Ángel, Romeo Alejandro y Eduardo Pao Lucas.  Supuestamente, nombres españoles. Esas elecciones de nombre hacen sospechar más que el acento cambiante.

Lo increíble es que esta tontería se desatara en Twitter por un usuario llamado Leni Briscoe al escribir que había que admirar el compromiso de Hilaria Baldwin. Una década con su estafa haciéndose pasar por española. ¿Estafa? Hallazgo en tiempos de aburrimiento. Además de cambiar el acento, una vez en un programa de televisión fingió que se le había olvidado cómo se decía pepino en inglés. Es una genia. Muchos compañeros del colegio han contado que el acento que tiene ahora no lo tenía y que era perfectamente blanca. Como si eso no se viera. ¿Pretendía pertenecer a una minoría siendo de Mallorca? En fin, ha dicho que no va a pedir perdón por vivir entre dos países o variar su nombre un poco. “Me importa porque lo que pretendo es ser auténtica, y si la gente dice que no lo soy hiere mis sentimientos. No entiendo por qué esto se ha convertido en algo importante… Me está atacando gente que me quiere etiquetar como española o americana. ¿No puedo ser las dos cosas? Es frustrante”. Pero vamos a ver, señores del Gobierno de España, dad la nacionalidad española a esta mujer que pudiendo ser bostoniana ha elegido ser española.   

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