
El fallecimiento de Mariví Fernández Palacios, sin lugar a dudas, nos ha sorprendido a todos los que la conocimos, porque ha sido una muerte inesperada. Es cierto que nuestra compañera llevaba unos años retirada, cuando decidió que su carrera profesional ya había concluido y llevaba una vida relajada, dedicada a su gran afición que era la pintura.
Mariví era persona afable, buena compañera; coincidimos en diferentes programas de televisión, aparte de asistir a infinidad de convocatorias de prensa, al hacer el mismo estilo de periodismo. Cuántas veces coincidimos en la peña periodística Primera Plana, la que otorga los premios Naranja y Limón.
Casualmente el pasado mes de julio me encontré con el que fuera su marido durante décadas, Julián Ruiz, locutor y uno de los productores musicales más importantes del pop español, y al preguntarle por ella me comentó que estaba bien, sin entrar en detalles.
Mariví fallecía el pasado domingo dejando un hueco y un recuerdo grande, después de tantos años en la Cadena Ser con Iñaki Gabilondo, y junto con el también desaparecido Carlos Ferrando, en la época en la que en esa cadena se trataban temas de la prensa del corazón. Con María Teresa Campos y su paso en el programa "¿Qué me dices?", entre otros.
Se nos ha ido una gran profesional y mejor persona. D.E.P.
