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Periodistas y amigos de Julio Iglesias cierran filas y denuncian un "juicio sin jueces"

Compositores y columnistas cuestionan las acusaciones, alertan del linchamiento mediático y piden respeto a la presunción de inocencia.

Compositores y columnistas cuestionan las acusaciones, alertan del linchamiento mediático y piden respeto a la presunción de inocencia.
Julio Iglesias. | Cordon press

Las denuncias contra Julio Iglesias han provocado una reacción inmediata entre personas de su entorno profesional y mediático. Compositores, músicos y periodistas han decidido dar un paso al frente para cuestionar la veracidad de los relatos difundidos y alertar de lo que consideran un linchamiento público al margen de los tribunales. Mientras la Audiencia Nacional mantiene abiertas diligencias para determinar si existen indicios suficientes de delito, varias voces reclaman cautela y respeto a la presunción de inocencia.

Uno de los pronunciamientos más contundentes ha sido el del compositor Manuel Alejandro, autor de algunos de los mayores éxitos del cantante, que ha publicado un duro artículo en ABC. En él expresa su absoluta incredulidad ante las acusaciones y utiliza un tono deliberadamente crudo para dejar claro que no reconoce a Julio Iglesias en las escenas que se están describiendo. "Muchísimo me extraña, o se volvió loco, o mucho tendría que haber cambiado Julio Iglesias, en estos últimos años, para que pudiera creerme que anduvo últimamente metiéndole los dedos en el culo a sus empleadas, mientras que, con la otra mano, las abofeteaba gritándoles que, como no se la mamaran espléndidamente las hundiría en los infiernos…", escribe.

En su texto, Manuel Alejandro no se limita a defender al artista, sino que también arremete contra lo que considera un aprovechamiento del escándalo. En una crítica directa al anuncio de una reedición de unas memorias sobre Iglesias, escritas por Ignacio Peyró, el compositor muestra su perplejidad por el momento elegido para añadir nuevos contenidos. "Pero mucho más me extraña que en tal escándalo ande enredando un individuo, que ha escrito recientemente unas memorias, precisamente, de Julio Iglesias, donde, dice, que no había contado tales atrocidades, y anuncia, a bombo y platillo, que va a reeditarlas, para narrar con toda clase de detalles las nuevas y escabrosas escenas… ¡Endiablado precio, amigo!", sentencia.

La reacción desde el entorno musical

A estas declaraciones se han sumado las de Ramón Arcusa, miembro del Dúo Dinámico y amigo personal del cantante, que intervino en el programa Y Ahora Sonsoles, de Antena 3, tras haber hablado horas antes con Julio Iglesias. Según explicó en directo, el artista se encontraba tranquilo pese a la presión mediática y, al referirse a las acusaciones, "habló de montaje".

Arcusa cuestionó además la coherencia de los testimonios y defendió que, de haberse producido una agresión, las denunciantes habrían acudido a otras instancias. "Si has sido acosada vas al hospital o a la Policía. Si se repite un año entero esa relación es consentida", afirmó. El músico atribuyó todo el caso al llamado "relato woke" y quiso aportar un elemento personal en defensa del cantante, recordando que Julio Iglesias "ha llamado a diario a su mujer durante sus dos años de enfermedad", un comportamiento que, a su juicio, no encaja con el perfil que se le está atribuyendo.

La advertencia desde el periodismo

En el ámbito periodístico, la defensa ha llegado también desde El Mundo. Arcadi Espada ha dedicado una columna al caso en la que alerta de los riesgos de condenar sin sentencia y denuncia el clima de juicio previo que rodea al cantante. El periodista subraya que la gravedad de las denuncias es doble y que el daño puede ser irreversible incluso en el supuesto de que no se demuestre la culpabilidad. "Las denuncias son, en efecto, graves. Solo que por partida doble. Graves si un juez decide que esas dos mujeres fueron agredidas y graves si no se demuestra la culpabilidad del cantante", escribe.

Espada critica que la decisión judicial haya quedado relegada a un segundo plano y que la condena mediática se haya impuesto de antemano. "La decisión judicial no cuenta y la suerte está echada", afirma, describiendo un escenario que define como un "juicio sin jueces". En ese contexto, carga también contra el oportunismo de quienes, según denuncia, ya están adaptando sus relatos y productos editoriales al nuevo clima sin esperar a que se pronuncien los tribunales.

El periodista menciona además la reacción del editor Luis Solano, de Libros del Asteroide, que habla de una "profunda consternación" por el caso en un momento en el que se plantea revisar y actualizar el libro El español que enamoró al mundo, publicado hace apenas unos meses. Para Espada, este movimiento revela que muchos ya han asumido un desenlace sin necesidad de pruebas. "Del juicio sin jueces ya no solo participan políticos o periodistas, sino cualquiera que quiera salvar el pellejo a costa de vender el de otro", afirma, rematando su crítica con una referencia al cambio de relato: el del "abuelito" que se vendió y el del "violador" que se pretende vender ahora.

Todo ello se produce mientras Julio Iglesias ha puesto el asunto en manos de un bufete de abogados y estudia emprender acciones legales contra quienes considere responsables. A medida que avanza la investigación judicial, las voces que han salido en su defensa coinciden en una misma advertencia: el juicio público no debería sustituir al de los tribunales.

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