
El matrimonio formado por David Beckham y Victoria Beckham ha celebrado el pasado 4 de julio su vigésimo séptimo aniversario de boda. Fue una ceremonia romántica entre el afamado jugador de fútbol, que militó en el Real Madrid varias temporadas, y la líder del grupo musical británico Spice Girls. Tuvo lugar en el castillo de Luttrellstown, en Dublín. Presentes, cómo no, las compañeras de ella: Geri, Melanie Brown, Emma y Melania Chisholn.
En el mundo del espectáculo, menos en el deportivo, los divorcios son frecuentes. No es el caso de esta pareja. David tiene un carácter apacible, todo lo contrario de ella, airada con frecuencia. Detesta a los reporteros. Celosa. Recuérdese cuando Ana Obregón y David fueron objeto de la persecución periodística, hubiera o no relación íntima entre ambos, quienes vivían en ese mismo hotel madrileño de cinco estrellas gran lujo. Enterada Victoria de esos supuestos encuentros le montó un pollo a la actriz, entre denuestos y amenazas. Eso que "es chiquita, pero matona", que dicen en México.
"Las claves de nuestro matrimonio –ha declarado Beckham a la revista Variety norteamericana– están en dedicarnos el mayor tiempo posible juntos Victoria y yo, apoyándonos mutuamente tanto en los buenos como en los malos momentos, lo que ha fortalecido nuestra unión durante tantos años". No es un pensamiento filosófico, pero vale.
Revelaron en 2017 en un programa de la BBC, que habían renovado sus votos matrimoniales; es decir, celebrando una nueva boda.
En su cuenta de Instagram, el exfutbolista escribió esto hace escasas semanas: "Me has dado todo lo que podía desear". Circuló una graciosa imagen en la que se veía a él besando a ella en la punta de la nariz.
David cuenta cincuenta y un años, veintinueve de ellos transcurridos junto a Victoria, veintisiete de casados, queda dicho. En un arranque de sinceridad, Victoria también ha expuesto así sus sentimientos: "He pasado toda mi vida sintiendo que no he sido suficientemente buena, pero ya me acepto a mí misma tal como soy".
Y es que tiene un genio de mil demonios. Procura vencerlos cuando David la abraza y la besa apasionadamente. Sépase que aparte de sus lazos familiares, con cuatro maravillosos hijos que comparten con ellos su día a día, el matrimonio tiene varios negocios, en los que ella toma parte. "Trabajamos duro –declara David–, pero siempre encontramos tiempo para nosotros. Nuestra familia siempre es lo primero".
Por cierto: él pasó un mal rato cuando Argentina eliminó a Inglaterra en los recientes Mundiales. Luego aplaudió a los suyos cuando quedaron terceros al ganar a Francia.


