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Marnie la cincuentona

Hace 50 años de esa película en la que Tippi Hedren sufrió el acoso del director británico mientras interpretaba a una frígida cleptómana.

Rosa Belmonte
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Marnie la ladrona puede ser un Hitchcock menor. Y puede ser la última vez que Bernard Herrmann le hizo una partitura. Puede ser un film crepuscular. Pero, cualidades cinematográficas aparte (que las tiene, técnicas y argumentales), hay tantos disparates en el rodaje... La segunda película de Hitchcock con Tippi Hedren se estrenó en Estados Unidos el 22 de julio de 1964. Cumple 50 años. Hace 50 años de esa película en la que Tippi Hedren sufrió el acoso del director británico mientras interpretaba a una frígida cleptómana. Ahora sería impensable soportar eso. O no.

La madre de Melanie Griffith ya había sufrido en Los Pájaros. Pero por parte de las aves (por orden de Hitch). Le habían dicho que iban a utilizar pájaros mecánicos para la escena final. Pero cuando llegó el momento, los pájaros eran de verdad. Los adiestradores, con sus guantes, iban arrojándole gaviotas, palomas y cuervos. En Marnie, que Hitchcock había intentado que hiciera Grace Kelly, Tippi Hedren sufrió por otro pájaro. Uno gordo. En Las damas de Hitchcock, Donald Spoto hace un verdadero relato de terror. La película mostraba el obsesivo deseo de un hombre por controlar a una mujer que lo rechaza y que se casa con él porque la chantajea. Hitchcock. Jay Presson Allen, la guionista, decía que era un tipo eduardiano reprimido que "había creado una vía de escape para sus represiones a través de su arte". Y allí estaba Tippi para aguantarlo. Y Diane Baker. Esta contaba asombrada cómo el director trataba a la otra, a la que no dejaba hablar con el resto del equipo. Tippi: "Siempre quería tomar una copa de vino o champán a solas conmigo al final del día. Según él, para hablar de las tareas del día siguiente. Pero la verdad es que intentaba aislarme de los demás". Y más. Antes del rodaje de una escena, Hitchcock se le acercó y le susurró: "Acaríciame". Se aseguró de que nadie más lo oyera. "Pero su tono y su mirada no dejaban duda alguna de lo que pretendía. Fue asqueroso, y yo me puse furiosa. Me sentí humillada". Se quejó y lo que consiguió fue que no la dejaran abandonar el estudio cada día hasta que el señorito daba la orden.

A Diana Baker le confesó (el señorito) que hacía años que no mantenía relaciones sexuales con Alma. "También le gustaba hablar de cuestiones escatológicas. Por ejemplo, me contó la anécdota de cierto rey francés que invitaba a sus huéspedes de honor a que lo vieran defecando. Nunca había oído esas cosas y no sabía qué hacer ni qué decir". Pero la situación fue más allá: "Un día se presentó en mi camerino, cerró la puerta tras de él y, sin decir palabra, me rodeó con los brazos y me besó en la boca… Me quedé de piedra. Cogí un pañuelo, me limpié los labios y le limpié a él el carmín de la boca. A continuación, me levanté y abrí la puerta. Hitchcock salió sin decir palabra". Pero recordaba que para Tippi era peor. "En 1963 nadie pensaba en presentar una demanda por acoso sexual, y si hubiéramos denunciado la situación nadie nos habría hecho caso. En realidad, no nos hacían caso en nada".

A Tippi llegó a llamarla a su despacho y soltarle que desde ese momento esperaba que estuviera "sexualmente disponible" para él. Se plantó. "¡Quiero romper este contrato". Y él: "Pero no puedes, ¿verdad? ¿Qué será de tu hija y de tus padres?". Y la amenazó con arruinar su carrera (de hecho, no dejó que nadie la contratara tras el estreno de Marnie). "Arruinó mi carrera, pero no mi vida", dijo Tippi Hedren cuando se estrenó The Girl (2012), la tardía película de HBO sobre esa obsesión.

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