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Santiago Segura, a los que le llaman facha: "Si llamas nazi a quien no piensa como tú, la palabra pierde sentido"

Santiago Segura presenta nueva película, Torrente, presidente, en 'El Hormiguero', a la que califica como "una sátira del panorama político actual".

Santiago Segura presenta nueva película, Torrente, presidente, en 'El Hormiguero', a la que califica como "una sátira del panorama político actual".
Santiago Segura en una captura de pantalla de 'El Hormiguero'. | Antena 3

El director y actor Santiago Segura ha acudido este lunes al programa El Hormiguero para presentar su nueva película, Torrente, presidente, la nueva entrega de la popular saga que ha irrumpido con fuerza en taquilla y que el propio cineasta ha definido como "una sátira del panorama político actual". Durante la entrevista con el presentador Pablo Motos, Segura ha reflexionado sobre la polarización política, el uso del humor en la ficción y el clima de confrontación en el debate público.

La película, estrenada el pasado viernes 13 de marzo, ha logrado reunir a 900.000 espectadores en su primer fin de semana, convirtiéndose en el cuarto mejor estreno del cine español. Segura ha explicado que incluso acudió personalmente a varias salas para comprobar la reacción del público. "En una de las salas me descubrieron los espectadores y casi me sacan en hombros, como los toreros", ha bromeado.

Una sátira política en tiempos de polarización

El director ha subrayado que la película nace con la intención de parodiar la política española, aprovechando el tono irreverente característico del personaje de Torrente. "Es una sátira de la política, y como tenemos una política tan curiosa", ha explicado. Sin embargo, ha reconocido que durante el proceso creativo le preocupaba el contexto social actual y la creciente sensibilidad ante determinados temas.

"Me daba miedo que como la sociedad se ha vuelto tan cuidadosa afectara a la ficción, ya que en la ficción todo vale", ha afirmado. Según el cineasta, la clave de la película es el humor compartido por espectadores de distintas ideologías. "Yo estaba en la sala con personas de derechas e izquierdas riéndose; no les importaba tanto la ideología como la risa", ha señalado. "Me sentía como un unificador de España, me veía de presidente ya", ha ironizado.

Críticas por "equidistancia"

Segura también se ha referido a algunas críticas recibidas tras el estreno, especialmente las que lo acusan de repartir sátira a todos los partidos políticos. Según ha explicado, algunos sectores más radicales esperaban una película más dura contra un bando concreto.

"Hay gente, los más extremistas, que dicen 'no es la película que esperábamos, no es ácida'. Vamos a ver, yo no he venido a defenestrar a nadie, he venido a hacer una película para que nos riamos", ha defendido. El director ha asegurado que su intención nunca fue atacar a un grupo concreto, sino reflejar el absurdo de la política desde el humor.

El debate sobre llamar "nazi" o "fascista"

Uno de los momentos más políticos de la entrevista ha llegado cuando Segura ha criticado el uso habitual de términos extremos en el debate público. El cineasta ha considerado que palabras como "nazi" o "fascista" se emplean con demasiada ligereza en las discusiones políticas, ya que los últimos días ha asegurado que algunos le han calificado con estas palabras.

"Si llamas nazi a cada uno que dice algo que no te guste, la palabra pierde su significado", ha afirmado. Segura ha insistido en que se trata de conceptos históricos muy graves y que su banalización termina vaciándolos de contenido. "Es una palabra muy grave, muy seria y desagradable", ha añadido.

Para el director, el problema de fondo es la incapacidad de aceptar opiniones distintas sin convertir al adversario en enemigo. En ese sentido, defendió que el desacuerdo político no debería impedir la convivencia ni el respeto.

Nostalgia por el debate político de antes

Durante la conversación también ha evocado una etapa del debate político español en la que, a su juicio, existía mayor diálogo entre rivales ideológicos. Segura ha recordado la figura del histórico dirigente de izquierda Julio Anguita, cuya frase ha citado como ejemplo de una política más centrada en la honestidad personal.

"Era un político de izquierdas y decía: 'Mire, vote derecha, vote izquierda, vote a buena gente'", ha recordado. El actor ha lamentado que hoy resulte difícil encontrar ese clima y ha criticado el tono actual del enfrentamiento político. "¿Qué buena gente hay ahora en la política? Pues no sé, pocos", ha sentenciado.

En la misma línea, ha criticado que el debate público se haya convertido en una sucesión de reproches personales y acusaciones. "Id al Congreso a decir soluciones a los problemas y juntar, no veo que haya debates", ha expresado.

Segura ha insistido en que su objetivo con la película no es dar lecciones políticas, sino hacer reír al público. "No soy un pedagogo, soy cineasta, quiero entretener, no quiero educar", ha explicado. A su juicio, el éxito inicial de la cinta demuestra que el público entiende el código humorístico de la saga.

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