Menú

12 alimentos que parecen sanos, pero pueden no serlo

Los alimentos sanos pueden no serlo tanto y estar siendo engañados. Cuidado con los light. ¿El etiquetado es erróneo? ¿Cuáles son los más habituales?

Los alimentos sanos pueden no serlo tanto y estar siendo engañados. Cuidado con los light. ¿El etiquetado es erróneo? ¿Cuáles son los más habituales?
Yogures | Flickr/CC/Rafael Robles L.

Una buena alimentación, saludable y equilibrada es fundamental para el buen funcionamiento del cuerpo humano, pero en ocasiones el afán por perder peso o por alimentarse mejor puede llevar por el camino incorrecto. Y es que muchos de los ingredientes o productos que se venden o que se podrían considerar como saludables, realmente aportan una innecesaria dosis de azúcar, calorías o carbohidratos que resultan menos saludables de lo que se piensa.

Normalmente una buena técnica es aprender a leer el etiquetado de los alimentos que se van a comprar para saber qué se está comprando. Pero, a la hora de elegir buenos productos uno se encuentra con numerosos obstáculos como la falta de tiempo para la compra, el tamaño pequeño de la letra, el uso de lenguaje muy técnico, la confusión que genera la cantidad de unidades de medida que se incluyen y el desconocimiento de conceptos como la porción diaria y la recomendada. Además, algunos alimentos con etiquetas de light que parecen muy saludables son todo lo contrario. Pero, ¿Qué alimentos parecen saludables pero no lo son?

  1. Yogures con sabor y edulcorado: A pesar de su reputación como un alimento saludable, muchas variedades de yogur con sabor contienen altos niveles de azúcares añadidos. Por ello, lo ideal es optar por yogur natural sin azúcares añadidos como opción más saludable. No obstante, los yogures no son malos, puesto que constituyen una fuente importante de calcio y productos probióticos.
  2. Barras de cereales: Aunque se comercializan como un refrigerio saludable, algunas barras de cereales pueden estar cargadas de azúcares refinados y grasas saturadas. No hay que olvidar que leer las etiquetas nutricionales es esencial para elegir opciones más equilibradas.
  3. Zumos de frutas: Aunque la fruta es naturalmente saludable, los zumos embotellados a menudo carecen de fibra y están llenos de azúcares añadidos. No obstante, no todos los zumos son iguales ya que, por ejemplo, el zumo natural exprimido directamente de las naranjas es muy saludable. Pero, ¿Por qué entra en este listado? Por un motivo claro, por su consumo en detrimento de las propias piezas de fruta, el beneficio de la fruta entera es que al comer la pieza de fruta entera se consume toda su fibra y se tendrá mayor sensación de saciedad. Aparte, los zumos industriales contienen un alto contenido en azúcares.
  4. Batidos comerciales: Los batidos se diferencian de los zumos en un aspecto esencial, y es que contienen algún producto lácteo, ya sea leche o yogur, lo que le aporta su consistencia cremosa y deliciosa. Pero además se les suelen añadir azúcar, adicional al que la propia fruta ya contiene, y utilizan productos lácteos que no son bajos en grasa. Algo con estas proporciones y características no puede ser ligero ni completamente sano.
  5. Leche entera: Siempre han vendido que la leche es un alimento saludable y necesario para crecer sanos y fuertes, pero una vez que se deja la etapa de bebé no es necesario consumirla en grandes cantidades. El motivo es que la leche entera ofrece un gran aporte de grasa que puede contribuir a incrementar los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, además de ocasionar trastornos digestivos a quienes comienzan a desarrollar intolerancia a la lactosa. La mejor solución es disminuir su ingesta y optar por leche desnatada o bebidas vegetales.
  6. Leche vegetal: Una alternativa para aquellos que son intolerantes a la lactosa son las leches vegetales que, al provenir de una fuente vegetal como la soja, las almendras o las avellanas, no la contienen. Pero la realidad es que serán más sanas siempre y cuando se trate solo del producto exprimido de los frutos vegetales, algo que no es así en la mayoría de los casos. De hecho, estas mal llamadas "leches" (lo único que tienen de "leche" es que son líquidas y de color blanquecino) generalmente tienen como primer ingrediente en su composición el agua, y como segundo el azúcar.
  7. Cereales de desayuno: Muchos cereales que promocionan ser saludables pueden contener azúcares y aditivos poco saludables, por lo que revisar la lista de ingredientes es importante para optar por cereales integrales y bajos en azúcar. En general, cuando se habla de cereales de dieta hay que tener en cuenta dos cosas: la primera es que estos cereales siguen siendo bastante calóricos y que además no se suele servir la ración recomendada de 30 gramos, sino que se llena bien el bol o la taza. La segunda cosa a tener en cuenta es que, a pesar de ser "cereales de dieta" siguen llevando mucho azúcar. La buena noticia es que sí suelen llevar una buena cantidad de fibra, ya que se fabrican con cereales integrales.
  8. Granola: Siempre nos han vendido la granola como un producto muy saludable, ideal para una merienda o tentempié sano y nutritivo. Pero la realidad es que esta combinación se cereales cuenta con grandes cantidades de azúcar que no resultan adecuadas para nadie que quiera perder peso, ni siquiera para alguien que pretenda una alimentación sana y equilibrada. No obstante, se puede preparar casera y ahí sí sería un producto saludable.
  9. Pan integral: Para que el pan integral sea realmente beneficioso, aportando fibra integral al organismo que ayude a mejorar el tránsito intestinal y reducir los niveles de colesterol y azúcar en la sangre, es muy importante que realmente sea elaborado con cereales integrales. Muchos de estos productos son etiquetados de manera inadecuada, por lo que no ofrecen el aporte que se busca y por tanto no son realmente integrales. No hay que olvidar que el pan blanco sería el menos sano de todos los tipos de pan, ya que está hecho a base de harinas refinadas. ¿Qué quiere decir esto? Que lo único que queda del cereal original es el almidón, y por el camino se han perdido las vitaminas y la fibra. ¿Y qué hay del pan integral? Sería una opción menos mala ya que en este caso se está consumiendo el grano completo de los cereales.
  10. Carne vegana: No, sustituir el consumo excesivo de carne por una alternativa vegetariana o vegana no es una mala idea. Todo lo contrario. Lo que es una mala idea es recurrir a los preparados vegetales de 'carne' y creer que estás comiendo sanísimo. Se trata de ese tipo de productos que pueden contener proteína de soja procesada, el aceite de canola o el colorante de caramelo; componentes perjudiciales para la salud. En lugar de este tipo de preparados, lo aconsejable es apostar por alternativas que cuenten con proteínas enteras como los frijoles, las lentejas, los huevos, los productos lácteos o la soja fermentada.
  11. Vegetales congelados: Tener una dieta rica en vegetales frescos es fundamental para garantizar el aporte de vitaminas y nutrientes, mejorar el tránsito intestinal, evitar el estreñimiento y ayudar a llevar una alimentación más sana. Pero nada de esto incluye a los vegetales congelados, un tipo de producto del que lo ideal es prescindir ya que estos alimentos contienen sodio y conservantes para mantenerlos en buen estado, pero además los métodos de conservación empleados hacen que la mayoría de sus propiedades beneficiosas se pierdan.
  12. Mantequilla vegetal: El equivalente al refresco light con la mantequilla es la mantequilla vegetal. Aunque muchos piensan que las mantequillas que se elaboran con grasa vegetal son más sanas que las de grasa animal, pero la realidad es que estas también pueden tener grasas saturas, perjudiciales para la salud en un consumo excesivo.

En Chic

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Hipoteca
    • Libro