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Katy Mikhailova

Cuando la vigorexia acabó con tu alma

Tengan cuidado: hay veces que el cuerpo puede comerse a la mente.

Katy Mikhailova
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Tengan cuidado: hay veces que el cuerpo puede comerse a la mente.
Un corredor en la San Silvestre | Cordon Press

Correr se ha puesto de moda. El 'running' en los últimos años está ganándose cada vez más adeptos. Algunos de estos, gente racional, padres de familia, hijos, trabajadores o aspirantes a ellos, gente digna, en suma. Y otros, quizá una minoría, unos completos mamarrachos que corren solo para presumir de ello. Lo más curioso es que, detrás de una tendencia del cuidado del cuerpo y de la mente, está la millonaria industria de las firmas de deportes que impulsan esta actividad, y no sólo animan a que se practique más el ‘running’ sino que también lo practiquen padeciendo la enfermedad del ‘branding victim’.

De pronto, Nike apoya determinadas carreras, involucrando a las masas a través de las redes sociales e intentando posicionar la carrera como algo 'cool', 'it' y 'top'. Muchas marcas están intentando crear nuevos nichos de mercado, en otras ocasiones potenciarlos, para equilibrar de alguna forma el impacto de la crisis. Y esto lo aplaudo. Hay que consumir más, pero con algo de sentido. En esto del running Nike se posiciona como el líder al patrocinar y promover diversas carreras al año, a la que la gente se suma gustosamente publicitando inconsciente e involuntariamente la marca americana. Aunque sinceramente, y esto ya es una opinión aun más subjetiva que el resto, me cuesta entender que haya gente un 31 de diciembre que abandona su familia para irse a pasar frío a Vallecas. Muchos progres, por cierto, te dirán que el Capitalismo es malo, mientras le pegan un gustoso bocado al muffin de Sturbucks luciendo unas zapatillas Nike fabricadas en países tercermundistas. ¡Vaya caradura! Me salió uno así el otro día en mi Facebook. Pero eso ya es otro tema que podemos dejar para un nuevo capítulo: la doble moral del comunista y el rojo que llevaba Nike.

Y no lo digo yo. Lo dicen los números, al margen de la tendencia social que podamos apreciar. Según los datos que nos ha facilitado NPD GROUP, este deporte, que no es nada nuevo ni original, supone una inversión de 300 millones de euros al año. Y el líder de las compras deportivas son las zapatillas. De hecho, en 2013 se vendieron más de 3 millones de pares. Si Nike está con la Sansilvestre Vallecana, Adidas lo estás con la Behovia San Sebastián y Asics con la maratón de Barcelona. Aunque la que más tráfico tiene es la madrileña. Nike en 2013 facturó en zapatillas 19.500 millones de euros, Adidas 14.200 y Asics 2.300 millones de euros. Bien. Muy bien. Hasta aquí, salvando el momento comunista, hay que celebrarlo. Generar riqueza para todos y además impulsar la vida sana.

El problema empieza cuando la vigorexia acaba con tu alma. La pena está en que, con el paso del tiempo, esta sociedad narcisista y hedonista descuida la moral y el espíritu. Ambos conceptos, cuerpo y mente, son perfectamente compatibles; pero la vigorexia sumada a la patología del selfie diario en donde individuos posan con cara de sapo o pez, o sacan a relucir sus glúteos y/o pectorales o pechos, aunque alegren la vista a cierto sector de la población, es digna de estudio. Merece la pena analizar la mente del vigoréxico-vigoréxica tonto-tonta del culo que acude a programas de televisión para buscar pareja, aunque todos sabemos que de pareja nada, buscan la fama y a cualquier precio. Me imagino una discusión en la casa de Gran Hermano VIP acerca de quién fue el padre del existencialismo y el porqué de que Nietzsche decidiera enterrar, verbalmente, a Dios. Que si Schopenhauer era un pesimista por eso de la ‘media naranja’ o la ‘naranja completa’, o que Nietzsche abusaba de su hermana mientras escuchaba a Wagner. Pero las discusiones giran en torno al pijama de Belén Esteban, agotado hace unos días en El Corte Inglés.

Que sí, que me parece fenomenal que nos cuidemos, yo también lo intento, pero tengan cuidado porque hay veces que el cuerpo se come a la mente.

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