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Katy Mikhailova

De vulvas y de cicatrices

La bufanda de 800 euros de la marca Fendi ha sido comparada con una vulva femenina. Las redes han ardido.

Katy Mikhailova
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La bufanda de 800 euros de la marca Fendi ha sido comparada con una vulva femenina. Las redes han ardido.
La "bufanda vulva" | Fendi

La marca de lujo Fendi saca al mercado una bufanda en color rosa, por unos 800 euros, y con pelo de zorro: las redes no tardan demasiado en buscarle tres pies al gato (o al zorro o zorra), y encontrarle una "parecido razonable" al complemento con la vulva femenina.

Y no, no es una fake-new. Protagonizado por entes en redes sociales con mucha imaginación y tiempo libre, del "chal con un toque de piel" a la "bufanda vulva" podemos decir que hay un "estrecho" paso. Llevar el complemento esta temporada, cuando nuestro cuello atraviese el agujero de la bufanda, podríamos decir "¡Fendi nos ha dado la vida!". Casi como un parto, me pregunto cuánto tiempo necesitaremos para reivindicar la igualdad del producto y en sacar a la venta un protege-cuellos, y no vulvas (esto último se lo dejamos a Evax), en forma de genitales masculinos (¡y los externos!). Se me ocurre la típica prenda de invierno en algodón o cashmere con un acabado con bolas redondas; o, por contra, un gran-masturbador a lo Dalí pero para no coger una pulmonía cuando Leslie decida mojar media España en su próxima visita. Los ecologista están tardando en protestar por el animal que pone sentido al olvido de depilarse las zonas íntimas, y, mientras tanto, las firmas low cost están plagiando el producto con material sintético (o ecológico) para que la próxima semana compremos "la vagina de Primark" por 30 euros.

Dejando a un lado este pequeño y frívolo episodio en la industria de la moda, no puedo evitar reflexionar con todos ustedes sobre el matrimonio de la princesa Eugenia de York que tuvo lugar la semana pasada. Además del viento y alguna que otra anécdota de la que ya estarán al tanto, llamaba la atención en el sector textil el vestido: no por generar el típico debate de si iba guapa o no, sino por el doble escote en forma de "V" en la espalda de la princesa, que dejaba ver una cicatriz.

Y es que el vestido del "sí, quiero" de la que es la nieta de Isabel II no es un despiste ni un error: fue ella misma la que pidió mostrar al mundo entero la "herencia" de una operación de escoliosis a la que se tuvo que enfrentar con tan sólo 12 años. Una huella que lleva con orgullo, sobre todo como homenaje a todas esas personas que tienen que pasar por dicha operación. "Creo que puedes cambiar el ideal de belleza", aseguraba Eugenia de York a la cadena británica ITV.

Un cambio de mentalidad que paulatinamente empieza a proliferar en la industria de la imagen y la belleza. Más allá de tener un claro componente reivindicativo, es una invitación a superar el complejo de no parecer "perfectos".

Este mensaje se puede extrapolar a los granitos, las arrugas, las estrías y otras tantas evidencias de nuestro aspecto físico que no son más que una consecuencia del paso del tiempo y de las vivencias que tenemos las personas; de lo que somos, o hemos dejado de ser. ¿Bonito, verdad? Pues ahora toca creérnoslo más y ponerlo en marcha: en la vida hay momentos en los que la perfección, la nitidez, la exactitud y la armonía aburre y empalaga.

Directora y presentadora de esModa y colaboradora de Es la Noche.

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