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Katy Mikhailova

No bragas, no 'party'

Las bragas y las transparencias se han convertido en buenos aliados. Si es tanga, mejor

Las bragas y las transparencias se han convertido en buenos aliados. Si es tanga, mejor
Rosalía en los Latin Grammy. | Cordon Press

Ayer fue Black Friday y no hemos podido desaprovechar el poder invertir en bragas. Las bragas y las transparencias se han convertido en buenos aliados. Si es tanga, mejor. La elegancia está sufriendo una inversión de valores y el nuevo lujo para los nuevos ricos recuerda que a más vulgaridad más modernidad. Pero la nobleza nunca ha sido exuberante.

En qué momento se le perdona a una ir por la vida enseñando los glúteos, y además me pregunto si acaso tiene más licencia cuando lo hace alguien al que se le considera un genio. Rosalía en los Grammy en Sevilla posó en el photocall con un vestido que mostraba más que ocultaba. Claro que la estelar aparición de Irina Shayk en la presentación de la colección de Gucci hace unos meses fue, como dicen ahora los jóvenes y alternativos, otro "level". Un vestido absolutamente transparente, bajo el cual se podía disfrutar, por decir algún verbo, de la visión de un sujetador y unas braguitas negras. Todo ello, eso sí, con tacón, gafas de sol y guantes hasta el codo, por si una se enfría.

Bella Hadid, Chiara Ferragni, Kim Kardashian… no bragas, no party.

Resulta que si un día decidimos ir a nuestra oficina con transparencia y en bragas, o simplemente a hacer la compra, la sociedad a pie de calle nos sentenciaría. Pero si eres rico y famoso, o simplemente famoso, podemos tolerarlo, puesto que el espectáculo, y la polémica, señores, ya está servida. Más es más, porque el menos es más se lo inventaron los pobres.

En cualquier caso lo que tengo claro es que hay que estar muy buena para defender un desnudo (o un semidesnudo, si es que queda algo de tela y de vergüenza). Las alfombras rojas piden a gritos excentricidad antes que coherencia estética.

Pero si alguien sabe de enseñar bragas esa es Cristina Pedroche, que, ahora que ya hemos encendido las luces de Navidad de Madrid, estamos a dos polvorones (casi el autocorrector escribe "polvo" y tampoco estaría muy desencaminado) y a "decenas de cenas" (la rima va como anillo al dedo) de comernos las uvas previa parada por Antena3. No nos hacemos una idea de lo que nos depararán las campanadas de la vallecana, pero lo que es una obviedad es que las bragas están pasando a mejor vida. La exposición de las mismas es proporcional a la desaparición del decoro, palabra, por cierto, que proviene del latín y significa ‘honor y respeto’. Honor como la dignidad de proteger lo más íntimo de nosotros y respeto por el prójimo pues quizás no debamos imponer un desnudo. ¡Como todo vale, enseñemos bragas!

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