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Rosa Belmonte

El ticket es Kamala-Maya

En realidad, a Kamala Harris también se la considera poco negra en la defensa de los negros.

Rosa Belmonte
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En realidad, a Kamala Harris también se la considera poco negra en la defensa de los negros.
Maya Rudolph en Saturday Night Live | Youtube

El escritor Anatole Broyard siempre se hizo pasar por blanco. Como Yvonne de Carlo en La esclava libre y Susan Cohner en Imitación a la vida. Murió en 1990 y entonces fue objeto de discusiones al revelarse que ocultaba sus ancestros negros sólo para ser aceptado como escritor. Y desde luego, no trató el asunto en sus dos libros autobiográficos (Cuando Kafka hacía furor y Ebrio de enfermedad, ambos en Ediciones La Uña Rota). Sí hubo ficciones con él como protagonista (Who Walks in Darkness, de Chandler Brossard, novela de 1952 y un retrato poco favorecedor).

Pese al Black Lives Matter, que como dice Ferran Toutain "no es un movimiento contra la discriminación racial, sino un movimiento revolucionario profundamente anticapitalista, antiliberal y violento", vivimos tiempos donde una pava como Rachel Dolezal se hizo pasar por negra. Hasta tuvo que dimitir de una sección local de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP) porque, encima, era activista de la negritud. Fueron sus padres (no se llevaban bien, claro) los que contaron a la prensa que su hija era blanca y que tenía ancestros checos, suecos, alemanes e indios americanos. La tía había hecho carrera de activista como negra falsa. O sea, que ser negra era algo de lo que sacar provecho. Porque pese a la violencia policial y otras taras, no son los tiempos terroríficos de Territorio Lovecraft. Sólo he visto un capítulo pero qué tensión y qué miedo por ser negro y que se ponga el sol.

Joe Biden ha elegido a la senadora Kamala Harris como su vicepresidenta. Muy negra no es. No es como la pesada de Lupita Nyong’o o Viola Davis. Es más como Angela Davis. Aunque se planche el pelo (traición) y tenga más posibilidades de llegar a la Casa Blanca. Hija de jamaicano e india. Bastante pajiza. Maya Rudolph, otra negra poco negra (aunque no tan poco como Jennifer Beals) la ha interpretado en Saturday Night Live (fue nominada al Emmy por ello). Y dice que no ha recibido todavía una llamada de Lorne Michaels, el jefazo del programa, para volver a ese cometido como actriz invitada. Pero sí ha recibido de Lorne una foto de ella como Kamala. La pena es que el personaje es bastante soso, es Maya la que le da chispa. No es el caramelo que le cayó a Tina Fey cuando apareció Sarah Palin. Ni la Melania Trump de la que Laura Benanti saca oro en el programa de Stephen Colbert. Maya Rudolph, hija de la cantante de soul Minnie Riperton (su parte negra) estuvo en Saturday Night Live entre 2000 y 2007.

Pero, ya saben, tenemos (tienen) otro racismo que es el colorismo, término acuñado por la escritora Alice Walker, un tipo de discriminación que privilegia a quien tiene la piel más clara. En realidad, a Kamala Harris también se la considera poco negra en la defensa de los negros. Se le achaca hasta que se opuso como fiscal a pedir la pena de muerte de un hombre que mató a un policía en 2014. Lo cierto es que ha evitado intervenir en casos en los que un policía hubiera matado a alguien. Aunque apoyó una modesta investigación sobre casos de violencia policial o malas prácticas. Cuando entra en política a principios de los 2000, su oposición a la pena de muerte, que le hacía una progre, casi acaba con su carrera política.

Pero que no se haya enfrentado mucho a la policía, cosa que ahora se ve tan mal por el Black Lives Matter, quizá la haya llevado al lugar en el que está. Y quizá si llega a vicepresidenta, o incluso a presidenta (Biden está mayor), pueda hacer esa esperada reforma de la justicia criminal. Y quizá si fuera más negra no estaría donde está. Que luego se considerará feo que los cosméticos vendan cremas blanqueadoras, pero el privilegio blanco (y el casi blanco) está ahí. Una de las escenas más divertidas de La boda de mi mejor amiga (aunque mi favorita es Melissa McCarthy robando los perros) es cuando Kristin Wiig’s acusa a Rose Byrne (Helen) de haberse hecho un blanqueamiento anal como signo de ser una remilgada y una ridícula. Y salta Maya Rudolph (Lillian) a decir que es verdad y que lo sabe porque fueron juntas y les encanta tener el ano inmaculado. Lo que no tengo claro es si el anal bleaching es racista ahora también.

Lo mejor de Sarah Palin fue Tina Fey (Puedo ver Rusia desde mi casa). Mucho más conseguida que la de Julianne Moore. De momento, lo mejor de Kamala es Maya Rudolph, a la que ha tocado la lotería.

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