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Victoria Prego, la gran cronista de la Transición

Fue una mujer sencilla, afable, que además de buena comunicadora se esforzó durante cuatro años en defender el gremio profesional al que pertenecía.

Fue una mujer sencilla, afable, que además de buena comunicadora se esforzó durante cuatro años en defender el gremio profesional al que pertenecía.
Victoria Prego, durante la entrega de un premio de periodismo de manos de la reina Letizia. | Cordon Press

Con la muerte de la periodista Victoria Prego desaparece quien relató con acertado pulso en medios escritos y audiovisuales el periodo de la Transición española. Una profesional cuyos trabajos periodísticos, literarios e históricos llevaban implícita la defensa de la democracia. Si las nuevas generaciones desean investigar cuanto ocurrió en España en la esfera política y social desde el asesinato del almirante Carrero, la muerte de Franco y los pasos desde la dictadura hasta la llegada de la Transición, ya con el reinado de Juan Carlos I, encontrarán un denso legado de Victoria Prego, a través de sus artículos, libros y documentales que se difundieron a través de Televisión Española y también en DVDs.

Victoria Prego de Oliver nació en Madrid en 1948, donde ha fallecido en su domicilio a la edad de setenta y cinco años. Toda su vida estuvo dedicada al periodismo. Pertenecía a una familia destacada en el periodismo y el Derecho: su padre, Adolfo Prego, fue un destacado crítico teatral, además de escritor y dramaturgo. Y un hermano, magistrado de impecable carrera en la jurisprudencia.

Victoria se licenció en Ciencias Políticas y en Periodismo. Con todo su gran bagaje cultural, dejó constancia de su rigor informativo a su paso por los diarios Informaciones y El Alcázar de su primera época; Televisión Española, donde destacó como presentadora de
espacios informativos
. Fue corresponsal en Londres. Colaboró prácticamente con casi todos los medios generalistas, prensa, radio y televisión.

Memorables, aparte de sus libros testimoniales de la Transición, las entrevistas que realizó a los cuatro Presidentes de Gobierno que hubo tras el fin del franquismo: Adolfo Suárez,
Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González y José María Aznar
. Por supuesto, continuó muy atenta a cuantos vaivenes sucedieron después en la política española, ya que no renunció a su trabajo vocacional hasta que una grave enfermedad la retuvo ya alejada del periodismo.

El último medio en el que dejó estela de su valía fue El Independiente, del que fue cofundadora, tras verse obligada a abandonar la codirección de El Mundo, donde volvió a hacer presente su magisterio profesional.

Tenía Victoria Prego, entre otras virtudes periodísticas, un rigor sobre cuanto escribía, tras demostrar conocimiento pleno de aquello que relataba, muestra de su ardua documentación. Siempre con un estilo claro, directo. Eliminaba esa hojarasca inane de los que tanto abusan de terminología hueca. No digamos si entrevistaba a personajes de la política, sobre todo a quienes hicieron posible la Constitución.

Presidenta de la Asociación de la Prensa

Esa manera de informar y trasladar al lector y al oyente las opiniones de sus entrevistados o el modo como contaba los pasajes de ese periodo histórico de la vida española, respondían no sólo a su maestría como periodista excepcional: también a su carácter: el de una mujer sencilla, afable, que además de buena comunicadora se esforzó durante cuatro años en defender el gremio profesional al que pertenecía, como Presidenta de la Asociación de
la Prensa.

Tanto ejerciendo de tertuliana como moderadora en coloquios o presencia de primeras figuras de la política española, supo mantener un equilibrio verbal, sin incurrir en inclinaciones ideológicas de ningún tipo.

Vida personal

De su vida personal, sabemos que estuvo casada con Ángel Santacruz, con quien tuvo dos hijos. Y creemos que un tercero cuando contrajo una segunda unión con el destacado
realizador de Televisión Española Elías Andrés. Precisamente ambos fueron los responsable de su impagable Historia de la Transición, modelo de periodismo veraz tanto en investigación
documental, locución e imágenes.

No solo los periodistas hemos perdido a una gran compañera. Quienes la recuerden por su legado, seguro que lamentan hoy su desaparición, justo en un momento ingrato para la libertad de informar, a tenor de las recientes invectivas del inquilino de la Moncloa.

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