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Juan Manuel González

Los Goya: lo que falta y lo que sobra

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Como era de esperar, las nominaciones a los Goya han situado en el candelero a largometrajes como Balada triste de trompeta, del también director de la Academia Álex de la Iglesia; y También la lluvia, de Iciar Bollaín. La Academia parece así reparar el hecho de que la primera no figurase en la terna de preseleccionados para los Oscar, pese a su triunfo en Venecia. Algo menos esperadas pero igualmente agradables son las presencias de Buried (Enterrado), de Rodrigo Cortés; y Pan Negro, de Agustí Villaronga, un filme que no obtuvo una masiva distribución pero que gustó mucho a la crítica a partir de su paso por San Sebastián. Sería justo recuperar en las salas la película de Cortés y que viviese una segunda y mejor vida comercial.

Pero como de las nominaciones ya dimos fe en este diario, vamos a mencionar diversas ausencias más o menos flagrantes que llaman la atención más aún que las menciones. Tal y como se recuerda aquí, ahí tenemos el caso de La Herencia Valdemar –que se publicitó como un largometraje rodado sin subvenciones y que a punto está de ver estrenada su segunda entrega, La sombra prohiíbida-. La película de Jose Luis Alemán tampoco merecería un Goya a la mejor película o guión, pero su ausencia en multitud de categorías técnicas delata cierta ceguera. Es lo mismo que ocurre con otra cinta de género de terror tan entretenida y bien rodada como Los ojos de Julia, mencionada apenas por la labor de una entregada Belén Rueda.

Biutiful no gustó tanto como los que la hicieron esperaban, pero el largometraje de González Iñárritu, pese a su crónico pesimismo, podría haberse colado en el apartado de mejor película. No obstante, mejor actor (Javier Bardem); fotografía (Rodrigo Prieto), así como dirección artística, montaje, música, y así hasta ocho nominaciones, parecen un buen reconocimiento para el brillante aspecto de la cinta del mexicano, que ha tenido una trayectoria internacional más o menos satisfactoria.

Hay ausencias reseñables que están más que justificadas, por sus altas aspiraciones y mediocres y hasta horribles resultados. Tal y como se sugiere aquí, Amador, de Fernando León de Aranoa, parece haber aburrido a los académicos tanto como a un servidor; y Habitación en Roma tiene la virtud de la excelente factura de Medem, pero poco más, mal que le pese. Achero Mañas con Todo lo que tú quieras obtiene también mucho menos de lo que querría... La tediosa cinta protagonizada por Juan Diego Botto no está presente en las nominaciones.

Mucho más entretenidas eran Bruc: el desafío y Una hora más en Canarias –ausentes ambas- y también Entrelobos –apenas una nominación-, todas ellas cintas comerciales con intenciones de congraciar al público con el cine español y que han sido ninguneadas. Y llama la atención, por absurdas, las menciones a mejor guión de las sonrojantes Elisa K. y la tremebunda 3 Metros sobre el cielo, ésta última el mayor éxito de taquilla del cine español de este año, y que sigue amasando euros en las taquillas –por cierto, prepárense para una ola de dramas sentimentales juveniles a raíz de su éxito-. Otra que tal es El mal ajeno, nominada a la mejor dirección novel.

La prensa también ha llamado la atención sobre la presencia de Terele Pávez como actriz de reparto, cuando su intervención en Balada triste de Trompeta se limita a poco más de un par de frases...En su lugar, Pájaros de Papel y El Gran Vázquez podrían haber sido recompensadas con más nominaciones, sobre todo la segunda. La primera por no ser horrible -y con eso basta- y la segunda por ser una más que decente comedia picaresca a la que el público tampoco ha dado el reconocimiento que sin duda merecía.

Otra ausencia es la de las películas más agradables de la última temporada y otro fracaso de taquilla en su momento, Héroes, de Pau Freixas. Pese a su comentada trampa final, que a punto está de arruinar el invento, y de no ser un largometraje de los que arrasan en apartados artísticos, debería haber tenido una presencia más destacada por las actuaciones de sus protagonistas o por la banda sonora de Arnau Bataller -también ausente por La Herencia Valdemar en ese mismo apartado-.

En la categoría de mejor documental, y pese a su incontestable éxito en sólo un puñado de salas, La última cima no ha resultado lo suficientemente interesante para la Academia. La película, una de las pocas que habla bien de los curas en el cine español del último año, obtuvo el mejor promedio por copia pese a su escasa distribución.

Finalmente, en el apartado de mejor película extranjera, creo que nadie podría ponerle un pero a ninguno de los largometrajes nominados, ya sea El discurso del Rey, Un profeta, La cinta blanca o El escritor. Pero lo que llama la atención es la ausencia de Toy Story 3, ni más ni menos que la pelicula que debería convertirse en el mejor largometraje en todas las galas posibles.

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