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Juan Manuel González

'Caballeros, princesas y otras bestias': ¡Apártate de mi virgen!

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Caballeros, princesas y otras bestias es la nueva película de David Gordon Green, realizador multigénero que últimamente se ha dedicado con notable fortuna a la comedia, desde su contribución a la serie televisiva de culto De culo y cuesta abajo -también protagonizada por Danny McBride- y la comedia The Pineapple Express (que en España alguien tituló con alevosía Superfumados).

Al igual que ésta última, Caballeros, princesas y otras bestias es una relectura en clave parodia de humor grueso de otro género, en este caso las aventuras mágicas y fantásticas de capa y espada, de capa caída –nunca mejor dicho- desde hace más de una década, cuando El Señor de los Anillos modificó sus códigos de cara a un nuevo tipo de espectáculo digital más falsamente trascendente. La trituradora de Gordon Green y su equipo caben películas como Furia de Titanes, Lady Halcón, Conan el Bárbaro, Excalibur, Los señores del Acero, Dentro del Laberinto... De ellas toma su gusto por la sangre (que asoma de forma sorprendente), su uso de efectos físicos, cartón piedra y marionetas (en vez de efectos visuales digitales) y, en definitiva, su constante recurso físico por lo escatológico.

Porque la película de Gordon Green, irregular como pocas, posee una virtud de base que la hace interesante. El director, con la complicidad de un reparto excelente, aborda de frente –y cuesta arriba- el sustrato freudiano y las lecturas psicoanalíticas de los cuentos de hadas en una cinta en la que las torres de aspecto fálico, las princesas vírgenes, fluidos, tabús sexuales, enamoramientos gays y el humor cafre se convierten en campo abonado para la creatividad. En este aspecto no falta, realmente, de nada: desde esa "emboscada tetuda" que unas amazonas tienden a los protagonistas en el bosque; el mago pederasta, o lo que ocurre con cierto apéndice animal en el laberinto del minotauro...

Cierto es que en ocasiones esas obsesiones fálicas a veces funcionan, y en otras no. Pero la labor de McBride como el insoportable Tadeo resulta de todo menos eso, insoportable; James Franco profundiza en su modelo de actuación fumada con esa sorprendente vis cómica; y Zooey Deschanel y Natalie Portman se pelean por el corazón del espectador adolescente con la dignidad de la mejor amazona. Mientras tanto Gordon Green sorprende con algunos momentos de inesperada imaginación capaces de elevar la devaluada dignidad de lo que ahora se entiende por parodia; y logra que la aventura y la comedia bufa se lleven razonablemente bien pese a lo poco consistente ritmo de la mini odisea. Ya es más que Resacón 2, mucho más taquillera y menos deliciosamente grotesca que la presente.

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