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Juan Manuel González

Infierno en el rodaje de '47 Ronin'

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La última de Keanu Reeves, 47 Ronin, se ha convertido ya en el último rodaje infernal de Hollywood. La película está basada en una leyenda nacional japonesa denominada "el incidente de Ako", la historia de 47 samuráis del siglo XVIII que emprenden una sangrienta venganza tras el asesinato de su maestro. Su director es el desconocido Carl Erik Rinsch, un realizador de anuncios comerciales que fue sondeado en su momento por Ridley Scott para dirigir una quinta entrega de Alien, todo esto antes de que el británico decidiese convertirla en una precuela, Prometheus, y dirigirla él mismo. El reparto, salvo el propio protagonista de Matrix, y pese al enorme presupuesto (inicialmente de unos 170 millones de dólares) no incluye nombres demasiado conocidos.

El desarrollo del rodaje siempre ha ido mal debido a las continuas presiones de Universal, que pese a dar verde al proyecto –basado en un guión de Chris Morgan, de la exitosa saga Fast & Furious, de la misma casa- nunca estuvo de acuerdo con la orientación que Rinsch daba a la historia. Pero ha sido ahora cuando el asunto se ha salido completamente fuera de control, tanto, que el estudio ha retrasado el estreno del próximo mes de febrero hasta navidades de 2013, debido a la imposibilidad de tener acabada la película en esa fecha.

Universal siempre ha estado disconforme con la película que Rinsch estaba decidido a filmar, tanto en forma como en fondo. Intranquilos por su potencial comercial, una vez finalizado el rodaje se programó uno nuevo en Londres para reforzar la presencia de Keanu Reeves con nuevos planos, y acentuar su protagonismo en el desenlace climático de la película. No obstante, esto sería habitual y hasta normal en una gran producción.

Pero los cambios en 47 Ronin van mucho más allá, en tanto Universal no considera "vendible" la película. De ese modo, el estudio ha diseñado a espaldas del director un nuevo desenlace en el que Reeves, o mejor dicho, su personaje, se enfrenta a una criatura sobrenatural, además de una nueva escena de amor y muchos más primeros planos y líneas para el actor. Todo esto mientras el presupuesto de la película se descontrola hasta unos elevados 225 millones de dólares, sin que la producción haya sido todavía finalizada.

El último episodio del desastre ha sido la toma definitiva del control por parte de Donna Langley, una de las jefazas de Universal, desplazando a Rinsch del control de la edición y de los re-rodajes de la película. Según las fuentes de The Wrap, "despedir a Rinsch (durante el rodaje) no era posible, debido a que el Directors Guild of American exige que el director complete la producción física y debe tomar parte en los re-rodajes". Pero una vez estos han terminado, éste ha sido desplazado sin titubeos.

Todo ello mientras se alimentan las dudas sobre Rinsch, director de anuncios comerciales debutante en una gran producción, y su capacidad para llevar a cabo una gran película de estudio. Un caso que me recuerda sobremanera al de David Fincher, también un creador publicitario cuyo filme de debut, Alien 3, atravesó multitud de problemas y cambios durante su realización. Fincher logró reivindicar su nombre poco después gracias a Seven. ¿Logrará la carrera de Rinsch sobreponerse a la pesadilla de 47 Ronin?

Entre los anuncios desarrollados por Rinsch figura uno para la ONCE que seguro recuerdan:

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