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Operación Marte, ¿la mayor bajeza de Stalin?

Cuesta encontrar la respuesta a la afirmación del titular: cuál fue la mayor bajeza de Stalin.

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Este georgiano que gobernó la URSS desde 1922 hasta su muerte en 1953 es el mayor asesino de masas de Europa, por encima de Hitler ("los dos bigotes", como los define Martin Amis): eliminó a sus camaradas, causó hambrunas como la de Ucrania, creó el sistema de campos de trabajo (gulag) por el que, según Alexander Solzhenitsyn, pasaron 50 millones de personas y en el que murió, al menos, un millón de desgraciados (1934-1953), ordenó deportaciones de pueblos enteros (cosacos, alemanes, letones…) y genocidios, como el de Katyn, incluso con su propia firma, etcétera.

¿En qué se diferencian los comunistas de los nacionalsocialistas alemanes? En que los comunistas eran caníbales, se mataban entre ellos constantemente; Hitler sólo lo hizo al principio de su régimen en la llamada "noche de los cuchillos largos" para descabezar a las SA (y de paso eliminar a personalidades conservadoras). Los nazis mataban sólo a los que consideraban enemigos, raciales y políticos; los comunistas eran capaces de matar a sus propios camaradas.

En este sentido, la mayor canallada de Stalin, no por el número de muertos, sino por el concepto que le condujo a realizarla, se puede considerar una operación militar, llamada Marte, en la que murieron en torno a 100.000 compatriotas suyos.

Desperdició la mejor red de espías

Stalin ha sido el dirigente político que ha dispuesto de mejor información suministrada por su espionaje sobre los planes de sus enemigos. Tenía la Orquesta Roja, formada por diversos espías en Alemania, Bélgica, Suiza y Francia, y a Richard Sorge en Japón. Además, tenía espías incrustados en los Gobiernos de Londres y Washington. Todos ellos le avisaron en el primer semestre de 1941 que el III Reich preparaba la cruzada anticomunista que se conoció como Operación Barbarroja. También el primer ministro británico Winston Churchill advirtió a Stalin de lo que le estaba preparando Hitler.

El tirano comunista era entonces un leal aliado de la Alemania nacionalsocialista, a la que suministraba petróleo y otras materias primas y con la que se había repartido la Europa oriental, y consideraba que estas informaciones (incluso de los puestos de observación militares de la frontera) eran parte de una ingeniosa conspiración inglesa para hacerle romper su alianza con Hitler y entrar en la guerra en salvación del Imperio británico.

Por eso, el ataque alemán del 22 de junio de 1941 les pilló a él y al Ejército Rojo por completa sorpresa.

La Operación Monasterio

En cuanto pudieron reaccionar, en julio de 1941, cuando los alemanes bombardeaban Moscú, el NKVD (precedente de la KGB) y el GRU (espionaje militar) para montaron la Operación Monasterio: una serie de operaciones menores para manipular los servicios de información alemanes y detectar a los traidores que colaboraban con ellos. Monasterio, como dice Max Hastings, "reactivó las inveteradas dotes rusas para la conspiración".

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Wilhem Canaris

Los soviéticos escogieron a Alexander Demyanov, descendiente de una familia aristocrática, por lo que se le había prohibido el acceso a la universidad, y que ya trabajaba para la NKVD. En diciembre de 1941, Demyanov se pasó a las líneas alemanas, dijo formar parte de un grupo de resistentes rusos al régimen comunista y acabó en las manos del Abwehr, el espionaje militar que dirigía el almirante Wilhem Canaris. Después de ser adiestrado, los alemanes devolvieron a Demyanov a las líneas soviéticas, con la misión de espiar y organizar sabotajes para ellos y con una radio para comunicarse. El nombre en clave que le dieron los alemanes fue Max.

A partir de entonces, Demyanov mandó informes sobre algunos sabotajes que atribuyó a su grupo y que el Abwehr confirmó con artículos publicados por la prensa rusa. Todo estaba amañado. Los servicios de información alemanes se tragaron completamente el engaño soviético. El coronel Reinhard Gehlen, jefe de Ejército Extranjeros del Este (el espionaje militar alemán en el frente oriental), basó muchos de sus informes y sugerencias en los datos que le suministraba Max. Las piezas estaban colocadas en el tablero para cualquier movimiento de los soviéticos.

Proteger Stalingrado

En 1942, Stalin y sus mariscales planearon un grandioso contraataque contra los ejércitos alemanes, italianos, húngaros y rumanos en el sector sur de su ofensiva, sobre la ciudad de Stalingrado, cuya batalla había comenzado a finales de agosto. La operación recibió el nombre en clave de Urano y contó con más de 1,1 millones de tropas, 900 tanques y 1.500 aviones. El ataque a las líneas del Eje (que sumaban cerca de 850.000 militares) comenzó el 19 de noviembre en el norte, en concreto en el sector guarnecido por el III Ejército rumano, y el 20 en el sur, contra unidades rumanas y alemanas. La acción del Ejército Rojo fue tan poderosa que el 22 las dos pinzas del ataque se unieron y aislaron en una bolsa a 290.000 soldados del Eje en Stalingrado.

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El Frente Oriental durante la Operación Marte.

A fin de confundir a Berlín, la NKVD y el GRU elaboraron un ardid despiadado. Max comunicó que los ataques en el Volga eran una añagaza, que se preparaba un ataque mayor en el saliente de Rzhev, al norte de Moscú, cuyo nombre en clave era Operación Marte. Este ataque comenzó el 25 de noviembre y la batalla se prolongó hasta el 21 de diciembre.

Gracias a los datos transmitidos por Max, los alemanes pudieron hacer frente a las tropas soviéticas. Al final, los muertos del Ejército Rojo ascendieron a entre 70.000 y 100.000, más un número superior de heridos, mientras que la Wehrmacht tuvo unas 40.000 bajas. Durante años, se consideró un fracaso soviético y el mariscal Zhukov se avergonzó de la derrota en sus memorias.

En la actualidad, muchos historiadores consideran que el poder soviético empleó a Max para revelar los planes de batalla de Marte y así atraer tropas alemanas a ese sector, mientras la verdadera batalla se libraba en Stalingrado. El teniente general Pável Sudoplátov, del NKVD, reveló en sus memorias (1994) que Marte se desveló a los alemanes y sin advertir a Zhúkov, por órdenes directas de Stalin.

El contraste con los anglo-americanos

Los anglosajones planearon una operación de distracción (deception en inglés y maskirovka en la doctrina militar rusa) parecida para enmascarar el desembarco en Normandía de Overlod. Se llamó Operación Fortaleza (Fortitude) y consistió en inventar un gigantesco ejército de tanques y aviones de madera, emisiones de radio y campamentos vacíos bajo el mando del general George Patton en el sur de Inglaterra, para hacer creer a los alemanes que el verdadero desembarco se produciría en Calais.

Como Marte, la Operación Fortaleza tuvo éxito; el funcionamiento de los servicios de información alemanes en la Segunda Guerra Mundial dejó mucho que desear. La gran diferencia entre ambas estratagemas es que la montada por los anglosajones no costó la vida a nadie de su bando.

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