
El Premio Princesa de Asturias de las Artes ha recaído en la estadounidense Patti Smith, en reconocimiento a una trayectoria que trasciende lo musical para adentrarse en la literatura, la fotografía y el pensamiento crítico. La institución distingue así a una figura incómoda, difícil de domesticar, que ha convertido la creación en una herramienta de expresión frente a la injusticia.
Cantante, poeta y narradora, Smith emergió en el Nueva York de los años setenta con una propuesta ajena a etiquetas. Su debut, Horses (1975), marcó un punto de inflexión en la historia del rock al incorporar una carga literaria poco habitual. El célebre arranque —"Jesucristo murió por los pecados de alguien, pero no por los míos"— no fue solo una provocación, sino el anticipo de una trayectoria guiada por la independencia.
Una voz incómoda frente al poder
La artista estadounidense nunca ha esquivado el posicionamiento político. Según recuerda EFE, ha insistido en la necesidad de una respuesta colectiva ante los desafíos globales. "Hace falta una conciencia global, una unidad de millones, ellos tienen el poder", afirmaba aludiendo a las nuevas generaciones frente a problemas como la corrupción o la crisis medioambiental.
Ese tono crítico ha sido constante. Antes de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, ya lo calificaba como "nefasto invento de los medios de comunicación y del partido republicano". Su compromiso también se ha proyectado en el ámbito internacional, con denuncias reiteradas sobre la situación en Palestina.
Más allá de la música
Reducir su figura al terreno musical sería insuficiente. Smith forma parte de una generación que entendió el arte como forma de vida. En la escena neoyorquina coincidió con nombres como Allen Ginsberg o William Burroughs, además de mantener una estrecha relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, a quien dedicó su obra Just Kids, reconocida con el National Book Award.
La literatura ocupa un lugar central en su trayectoria. Admiradora de Roberto Bolaño o Haruki Murakami, ha dejado en títulos como M Train un retrato introspectivo que permite comprender su universo creativo, marcado por la observación y la memoria.
Vínculos personales con España
En el plano íntimo, su historia está atravesada por la relación con el guitarrista Fred "Sonic" Smith, fallecido en 1994. Aún hoy lo recuerda en sus conciertos como "el mejor novio del mundo", además de evocarlo en canciones como Because The Night, compuesta junto a Bruce Springsteen.
España ocupa un lugar destacado en su trayectoria. La artista ha expresado en distintas ocasiones su cercanía con el país, donde recibió en 2019 la Medalla de Oro de Bellas Artes. "Estoy muy contenta de que me hicieran esa llamada y que iniciara así esta relación de amor con vosotros", señaló al recordar su primera visita en los años setenta.
El galardón asturiano consolida a una creadora que ha mantenido intacta su identidad, al margen de modas, con una obra que sigue interpelando al presente desde la libertad.