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La conquista del espacio

El 8 de septiembre hace 50 años del estreno de 'Star Trek' en Estados Unidos. Podrá parecer ingenua, pero trataba dilemas reales.

Rosa Belmonte
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El beso de Kirk y Uhura | Archivo

La primera vez que fui a Los Ángeles me presenté en el Museo de la Televisión para ver series viejas y monstruos de trapo de cuando era pequeña (una época, la del viaje a Los Ángeles, en la que no teníamos acceso a todo). No hay series como las de la infancia. Las de ahora se ven de una manera mucho más desapasionada, más fría, sin imaginarte que vives en el Entrerprise con tu pijama o en la casa de Sacramento de los Bradford. Me di un atracón de Perdidos en el espacio, En los límites de la realidad y Star Trek. En España, esta empezó a emitirse en 1971 con el nombre de La conquista del espacio (también la vimos en el Directísimo de José María Íñigo). El 8 de septiembre hace 50 años de su estreno en Estados Unidos. De la serie original, claro. Esos escasos 80 capítulos que la NBC tuvo del 1966 a 1969, que no digo yo que aquí los viéramos todos.

Roddenberry ofreció el proyecto a la CBS pero ya tenían en marcha Perdidos en el espacio. En la NBC el piloto no gustó. El capitán estaba interpretado por Jeffrey Hunter (Centauros del desierto). También les pareció que sobraba Spock. El personaje vulcaniano estaba destinado a Martin Landau que, curiosamente, años después protagonizaría Espacio 1999. Leonard Nimoy siguió, pasando a formar parte, junto a Victor Mature o Roger Moore, de esa clase de actores malísimos cuya mayor virtud interpretativa consiste en levantar la ceja. La crítica de Variety dijo que no iba a funcionar. De hecho, la serie nunca pasó del puesto 52 en los índices de audiencia. En su día, los ejecutivos de la cadena decidieron cancelarla. No sabían que sería el germen de una leyenda cultural y televisiva (más que cinematográfica: la saga tendría su primera película en 1979).

En Caos en el puente (2004), documental que se puede ver en Netflix, se cuenta la batalla por el control creativo de Star Trek. La nueva generación (1987). Gene Roddenberry, creador de la serie original, se enfrentó a los guionistas. Se le metió en la cabeza que en siglo XXIV la humanidad había resuelto sus luchas y no había razón para el drama. La guionista D.C. Fontanta, que escribió en la serie de los años 60, no entendía nada: "Si los personajes son perfectos y no tienen problemas no hay historia". Por supuesto que había peleas en la original. En el fondo, el Enterprise exploraba el ser humano (o el klingoniano), no el universo, aunque al principio de cada episodio se dijera aquello de que la nave exploraba nuevos y extraños mundos para llegar a donde ningún hombre llegó antes. Pero eso lo conseguían escritores de la talla de Richard Matheson o Harlan Ellison.

Habría una versión de dibujos animados. Luego, Star Trek. La nueva generación (1987); Star Trek. Espacio profundo 9; Star Trek. Voyager (con la primera mujer capitán, interpretada por Kate Mulgrew, la Red de Orange is the new black), y Star Trek. Enterprise. En enero llegará Star Trek: Discovery. Pero nada como la tripulación formada por Scotty, Spock, Kirk, el doctor McCoy, Uhurura y Chekov (Uhurura y Kirk se darían el primer beso interracial en la televisión americana). Podrá parecer todo lo ingenua que se quiera pero los temas que se trababan eran entonces peculiares: los límites de la libertad humana, el intervencionismo militar, los problemas raciales. Roddenberry estaba más empeñado en problemas éticos o el lugar del hombre en el universo que en las escenas de acción. También es verdad que con la teletransportación lo que hacían era ahorrarse las carísimas escenas de aterrizaje. Scotty nos teletransportaba también a nosotros.

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