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Rosa Belmonte

Llámame Señora Hitler

Tomarse la tragedia a risa funciona: Kimmy Schimidt vuelve para enfrentarse al reverendo como en aquella sitcom sobre las últimas horas de Hitler en el búnker.

Rosa Belmonte
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Tomarse la tragedia a risa funciona: Kimmy Schimidt vuelve para enfrentarse al reverendo como en aquella sitcom sobre las últimas horas de Hitler en el búnker.
Kimmy contra el reverendo | Netflix

La más simpática habitante de un búnker es Kimmy Schmidt. El más famoso habitante de un búnker es Adolf Hitler. El 30 de abril se cumplen 75 años del suicidio de Hitler. El 12 de mayo vuelve Kimmy Schmidt a Netflix para un especial interactivo. Vaya, que no es Unbreakable Kimmy Schmidt. La serie creada por Tina Fey y Robert Carlock partía de la historia de una chica, Kimmy (Elie Kemper), que era rescatada después de estar 15 años secuestrada. Una comedia provocadora, absurda, ácida, cínica, inteligente y divertida que terminó hace más de un año. No vuelve. Pero sí. Kimmy vs. the Reverend será el artefacto. Lo que da miedo es que el espectador va a poder elegir por dónde va la historia. Kimmy, Titus, Jacqueline (Jane Krakowski) y Lillian (Carol Kane) buscan al reverendo (Jon Hamm), el tiparraco que la tuvo encerrada 15 años (a ella y a otras, violándolas, claro). El #MeToo viene ahora a dar por saco. A ver qué hacen, porque tomarse la tragedia a cachondeo ha sido parte del encanto de Kimmy.

En el primer episodio de vuelta de The Good Fight, Hillary Clinton era la presidenta y ni el #MeToo había existido ni Harvey Weinstein estaba señalado como sátiro sexual. En la sección ‘The Bullseye’ de la revista Entertainment Weekly lo consideran una audaz provocación. Lo es. Y tiene sentido. Pero dicen que ya lo analizarán cuando no tengamos que estar lavándonos las manos cada diez minutos. Volviendo a Kimmy, hay personaje nuevo: el príncipe Frederick Windsor, número doce en la línea de sucesión de la corona británica. Y lo interpreta Daniel Radcliffe. Sólo espero que esa parte se parezca más a The Windsors que a Dinastía.

Como digo, el 30 de abril se cumplen 75 años del suicidio de Hitler en el búnker de Berlín. Las últimas semanas en el búnker darían para una sitcom. Pero si en 1990 pusieron el grito en el cielo por Heil Honey, I’m home, la serie protagonizada por Adolf Hitler y Eva Braun a la manera de I love Lucy, cualquiera se atreve. Los Hitler vivían al lado de los Goldenstein, unos judíos muy pesados. Se llamó Heil Honey, I’m Home un solo día porque la ocurrencia les duró un capítulo. Hace poco la televisión británica (en este caso la BBC 2) estrenó Revolting, donde había un sketch de minuto y medio titulado The Real Housewives of Isis, parodia del original de Bravo The Real Housewives of Beverly Hills y de sus franquicias. Parodia también de las amas de casa del Isis. "Quedan tres días para la decapitación y no tengo ni idea de qué ponerme", dice una. Otra cuenta que su marido le ha comprado una nueva cadena (se ve cómo está encadenada a la cocina). "Casi puedo salir fuera, lo que es maravilloso". Otra explica que ha enviudado cinco veces. De pronto se oye un bombazo y techo que cae. "Bueno, seis veces".

Vale que lo de Hitler tiene menos gracia. No sólo por la catástrofe humana de la guerra y el exterminio de los judíos, sino por el propio patetismo de ese hombre delirando en el bunker. No sé, quizá ese momento en que el Führer reunió a sus colaboradores y mantuvo con ellos una animada charla sobre cómo iban a suicidarse cuando llegaran los rusos (lo contó la piloto Hanna Reitsch, que había ido a llevar al general Von Greim). O cuando se casaron Hitler y Eva Braun. Allí estaban Borman, los Goebbels (también en vísperas de pasar a mejor vida), las secretarias y la cocinera. Luego se unieron los dos generales que quedaban. Llegaron las felicitaciones a los novios tras la boda y la novia puntualizaba: "No, Eva no. Llámame señora Hitler". Jane Krakowski podría decir eso taaaan bien.

Colaboradora de Es la Mañana de Federico.

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