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Tensión sexual (casi nunca) resuelta (I)

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¿Por qué nos gusta tanto la tensión sexual no resuelta? Si hace meses hablábamos por aquí de los secundarios – escuderos como una de las herramientas para hacer avanzar y servir de soporte a las tramas argumentales de nuestras series favoritas, otro de los recursos que es habitual encontrarse es lo que se ha dado en denominar “tensión sexual no resuelta” o, si queremos usar el término técnico, URST, acrónimo de Unresolved sexual tension (dicho así en inglés queda como más científico).

Muchos de ustedes ya lo sabrán, pero en cualquier caso hay que explicar el concepto: la cosa consiste en que los dos protagonistas principales de la serie se pasen temporada tras temporada teniéndose ganas pero sin llegar a culminar esa atracción con el oportuno trato carnal o, en su caso, con una relación estable.

Las razones que impiden que la tensión se resuelva en el dormitorio con un revolcón como Dios manda (bueno, quizá Dios prefiera no meterse en esos detalles) son variadas: desde la aparente incompatibilidad de caracteres rayana en el odio que exhibían los entrañables O’Connell y Fleishman de Doctor en Alaska; a las normas del FBI que cumplían Mulder y Scully en Expediente X; pasando por el miedo al compromiso y los fantasmas personales de Huesos y Booth en Bones, por citar tres ejemplos.

Pero esas motivaciones son más bien un MacGuffin: lo importante es mantenernos capítulo tras capítulo y temporada tras temporada pendientes de ese arranque de pasión que celebraríamos como un gol por toda la escuadra. Y es que, identificados como estamos con uno de los protagonistas y más o menos enamoriscados del otro, lo que esperamos en el fondo es acceder al gozo carnal por persona interpuesta.

Sin embargo, la tensión sexual no resuelta tiene algo de gol de oro, ya que estamos con las metáforas futbolísticas: al marcar se acaba el partido, si se resuelve y hay tomate nos quedamos sin historia, la serie se acaba o se vuelve anodina, nos falta algo, echamos de menos esa dulce espera, ese punto picante…

Vamos a analizar algunos de los casos más interesantes y divertidos de tensión sexual no resuelta, para no hacer esto demasiado largo les propongo terminar este post hablando de mi preferido de siempre, Doctor en Alaska, y dejar para una próxima entrega otros tres casos prototípicos: Expediente X, Bones y Luz de luna.

Un doctor de Flushing y una intrépida aviadora

Para mi gusto el caso más delicioso de tensión sexual no resuelta nunca jamás llevado a la pequeña pantalla es la relación que (no) mantuvieron Joel Fleishman (Rob Morrow) y Maggie O’Connel (Janine Turner) durante las seis temporadas de Doctor en Alaska.

La cosa no podía ser más improbable: él era un médico judío, urbanita al cien por cien y desterrado, casi literalmente, a un entorno que le era extraño y hostil. Ella una aventurera y amante de la naturaleza, que percibe como algo personal el rechazo que a Fleishman le provocan el entorno virgen de Alaska y las peculiaridades (no pocas, justo es reconocerlo) de los habitantes de Cicely.

Sin embargo, a pesar de las abismales diferencias surge la chispa, y esa chispa es manejada brillantemente por los guionistas, y por los propios actores, hasta uno de los más hermosos finales que recuerdo en una serie, sin que la historia de amor que todos sabemos que está ahí llegue nunca a materializarse en una relación.

La tensión entre O’Connell y Fleishman no es de esas que nos hacen pensar que en cada capítulo puede estallar el romance, sino que nos tiene preguntándonos cuándo se darán cuenta de que se quieren. Y al final resulta, cómo no, que ellos lo sabían prácticamente desde el principio…

Ya pueden leer la segunda entrega sobre Tensión sexual (casi nunca) resuelta.

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comentarios
1 Edu, día

Un gran post Carmelo, aunque cambiaría eso de "Huesos y Buzz", porque no creo que la gente vea con buenos ojos que Temperance pase de Booth para liarse con Buzz Lightyear. Saludos!

2 Angel, día

¿No has contemplado comentar como ejemplo más actual el de Castle? Prácticamente, la tensión sexual es la base de la serie. Los casos son curiosos, pero el tema es si se lian o no los protagonistas de una puñetera vez.

3 Pixiegirl, día

Cómo, cuánto, de qué manera echo de menos a Doctor en Alaska. Gracias por hacernos recordar que hay otros por ahí fuera a los que les pasa lo mismo.

4 Miguel R, día

"El gol de oro". No hay mejor metáfora para explicar el funcionamiento de la tensión sexual no resuelta. :-D

5 Giovanny Acosta, día

En cuanto en Dr. House, el protagonista y la Dra. Lisa Cuddy tienen una relación, para mí perdió la gracia la serie... no la volví a ver... aunque creo que hay que darle una oportunidad

6 Xuacu, día

Ejem... Spock era interpretado por Leonard Nimoy, no McCoy...

7 tonteriasanimadasdeayeryhoy, día

SPOILER hay un claro ejemplo de tensión sexual resuelta, en chuck, que mejora la serie durante los siguientes episodios a esa resolución. SPOILER salen, se comprometen, se casan y en el final dudamos sobre si tendrán casa y coche familiar. y funciona a la perfección porque, personalmente, estoy bastante hartito de tantas temporadas con el tonteo y me tocan las narices los castle, los bones, ... y sobre todo las imbecilidades de jack y kate en perdidos. sobre doctor en alaska una pregunta ¿hay algo que no sea alucinante en esa serie? no hace falta responder.

8 Hendrix, día

Sin olvidarnos de Patrick Jane y Teresa Lizzbon en el mentalista...

9 Princeton Plainsboro, día

Pues no sabes lo que te pierdes. Tras la relacion, House vuelve a ser House y de que manera.

10 gonzajda, día

Muy atinado lo de " gol de oro " Carmelo, disfruté mucho de " Doctor en Alaska " en su momento y Janine Turner siempre estará en mi olimpo particular de señoritas.

11 tonteriasanimadasdeayeryhoy, día

de verdad que no creo que haya tensión sexual en el mentalista entre jane y lisbon. han intentado que la haya entre jane y la otra mentalista que ahora está catatónica y luego con la tipa del fbi. pero estoy de acuerdo con ángel, en castle está el ejemplo de máxima tensión sexual constante y ya aburren. además, ángel, apuesto un dvd de boston legal a que carmelo no sigue castle sino ya habría comentado algo al respecto. saludos.

12 Oscar, día

Estoy muy de acuerdo. La relación inspectora-escritor es un caso típico de "URST",muy buenas las siglas. A mi me gusta esta serie

13 Ben Grimm, día

DeForest Kelley. Genial tipo.

14 Josecho, día

Joé, vaya chorretón de nostalgia atroz que me ha caido encima con las imágenes y el recuerdo de Doctor en Alaska. No hay derecho. Es, con mucho, la serie que más me ha gustado en toda mi vida, y tengo más de 40.

15 tonteriasanimadasdeayeryhoy, día

y no olvides a apolo y starbuck en galactica, la mejor serie de ciencia ficción que existe (tras firefly, por supuesto). y la tensión requetebien resuelta de adama y roslin, mayorcitos sí claro, sin exceso de sensualidad pero con un feeling de difícil superación.

16 Ben Grimm, día

No es por nada pero Apollo y Starbuck se lían unas cuantas veces en la versión de Ronald D. Moore... En la original, el pobre Apollo apenas puede desifrutar de su vida de casado con Selina y luego no llega a casi nada con Sheba hasta el último capítulo...

17 Kiko, día

Amén.

18 Ben Grimm, día

¿Neumaticos? Las mias son sin aire... ;)

19 Arpetz, día

El problema es que Castle es Bones pero al reves: la policia es ella, en lugar de Booth, y el colaborador el, en lugar de Brennan. Que la serie me gusta, pero prefiero el original (Bones)

20 Doully, día

Yo todavía sueño con que algún día retomen la serie. Recuperando otra vez a Fleishman, claro. Seguiré soñando, al menos mientras no aparezca otra serie igual de mágica.

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