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Cadaqués y Portlligat: el pequeño pero idílico reino de Salvador Dalí

Al llegar a Portlligat tras un buen rato por la tortuosa carretera que parece más proteger del mundo que comunicar a este pequeño rincón de la Costa Brava, encontramos a un jabalí paseándose tranquilamente por la playa. Resulta que los del lugar hasta le han puesto nombre al llamativamente pacífico animal, que por lo visto se pasa por allí con cierta frecuencia desde hace años.

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Denia y Benidorm o dos caras diametralmente opuestas, pero complementarias, de la Costa Blanca

Como otros municipios de la Costa Blanca –aunque no demasiados, lógicamente– Denia ha logrado mantener mucho de su carácter original y al mismo tiempo desarrollarse e incluso convertirse en un destino turístico importante. Por supuesto, esto no quiere decir que siga siendo la misma ciudad pequeña que fue hasta la llegada de los turistas, pero sí que ha logrado, aunque fuese a trancas y barrancas, preservar un patrimonio más que interesante, unas cuantas calles que merecen pasearse y un ambiente propio, costero y vacacional, pero distinto, no sé si único, pero desde luego diferente al desarrollo de otras partes del litoral.

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Volcanes, villas medievales, gastronomía o viajes en globo: La Garrocha, un rincón único de España

Más acostumbrado a las erupciones jóvenes de las Canarias y sus campos de lava descarnada, a uno le cuesta ver el paisaje de La Garrocha como volcánico, pero la realidad es que sí lo es: esas colinas cubiertas de bosques son viejos volcanes de un sistema que lleva dormido unos 11.000 años, pero que podría despertar en cualquier momento.

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Neuchâtel o la magia de las ciudades suizas junto a un lago

Pocas cosas dan tanta vida y tanta belleza a una ciudad como asentarse junto a un lago. La luz, los reflejos, esa forma de oxigenar las calles, por decirlo de alguna forma, son detalles –inmensos detalles– que cambian por completo tu impresión cuando llegas a una de esas urbes suizas construidas a la orilla de una gran masa de agua dulce.

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Sí, realmente vale la pena viajar a Fátima aunque no seas un peregrino

Si de algo puedo presumir sobre este pequeño rincón de Libertad Digital en el que les cuento mis viajes no es de que los artículos estén muy bien escritos –que, modestamente, lo están– o de que las fotos sean razonablemente buenas, que yo creo que suelen serlo. Pero lo más importante no son esos detalles no menores: lo fundamental es que siempre soy muy sincero con ustedes: cuando les digo que algo me gusta es porque realmente me gusta y se lo recomiendo como se lo recomendaría a un amigo.

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Reliquias de Napoleón en el palacio de su gran enemigo y otras maravillas aristocráticas de Bohemia

La tarde de otoño en la que llegamos al Palacio de Kynžvart el sol se vertía como miel a través de los árboles amarillos, naranjas y rojos de su enorme jardín. El lugar estaba inundado de una tranquilidad rota sólo por la irrupción de un grupo de periodistas españoles que andábamos por allí con nuestras cámaras en ristre y cierta cara de sorpresa. Entre tanta calma y soledad creo que, de no habernos avisado antes, ni por un momento habríamos pensado que ese parque de estilo semisalvaje y el palacio en su centro tenían la importancia notable que tienen en la historia de Europa.

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Montañas, lagos, quesos, pueblos, relojes y más maravillas de la Gran Ruta Suiza

Pocos países –yo les confieso que no conozco ninguno– con un paisaje tan espectacular y por momentos abrumador como Suiza. Y eso a pesar de no tener mar y de que su tamaño es más bien modesto: algo menos de la mitad de la superficie de Andalucía, para que se hagan ustedes una idea. Pero en ese espacio modesto caben montañas grandiosas con sus respectivos valles espectaculares, pueblos de ensueño, ciudades tranquilas y hermosas, lagos inolvidables…

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Lugo: una ciudad sorprendente en la que el pasado y el futuro se miran cara a cara

Resulta Lugo una ciudad cuyo carácter, más allá de la afabilidad que comparte con otras capitales de provincia, no es fácil de descubrir. Por un lado, está esa naturaleza de urbe modesta en cuanto tamaño, con no pocas tradiciones y usos que todo el mundo conoce y la mayoría respeta; por el otro, es también un lugar joven en el que el arte toma las paredes con una fuerza que transciende a casi toda Galicia.

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