
El Teatro Fernán Gómez de Madrid se convierte en el epicentro del teatro moderno con el regreso de El jardín de los cerezos. Juan Carlos Pérez de la Fuente, director del centro y del montaje, ha desgranado en Kilómetro Cero la vigencia de un texto que, aunque escrito en 1903, conecta directamente con las crisis de identidad de la sociedad contemporánea.
La obra de Antón Chéjov narra la caída de una familia aristocrática incapaz de gestionar el cambio tras la abolición de la servidumbre en 1861. Para Pérez de la Fuente, la pieza es mucho más que un drama histórico: "Es la historia de una familia expulsada de un paraíso ideal y, al mismo tiempo, de un espacio real en ruinas", explica el director.
La finca, símbolo de una infancia feliz, se enfrenta a la subasta inminente, representando la incertidumbre económica y la parálisis de quienes no saben adaptarse al futuro.
La maestría del subtexto
Bajo la adaptación de Ignacio García May, el montaje apuesta por la visión psicológica característica de Chéjov. Pérez de la Fuente insiste en que el conflicto no es evidente, sino que habita en lo que los personajes callan. "Es el huerto de una finca en estado de ruina, pero también el recuerdo de lo que fuimos", señala.
La obra permanecerá en la Sala Guirau hasta el 12 de abril, ofreciendo al espectador una oportunidad de reflexionar sobre el patrimonio, la pérdida y la transición hacia un orden nuevo que todavía no se comprende.

