
Lockheed Martin planea aumentar de forma drástica la producción de misiles interceptores PAC-3 MSE del sistema Patriot ante la presión del Pentágono y de los aliados occidentales. L a compañía prevé pasar de unas 600 unidades anuales a cerca de 2.000 misiles, según Reuters, en respuesta a la demanda generada por la invasión rusa de Ucrania y el deterioro del entorno de seguridad internacional.
El incremento de la fabricación se articula a través de un acuerdo marco a siete años con el Departamento de Defensa de Estados Unidos. El plan contempla inversiones en nuevas instalaciones, automatización y refuerzo de la cadena de suministro, aunque su ejecución final dependerá de la aprobación de los presupuestos por parte del Congreso de Estados Unidos en los próximos ejercicios fiscales.
Los misiles PAC-3 MSE se han convertido en uno de los activos más escasos y demandados de la defensa aérea occidental. Estos interceptores son clave para neutralizar misiles balísticos y de crucero, y su consumo en escenarios reales ha superado con creces las previsiones previas al estallido de los últimos conflictos.
El aumento de producción no está pensado solo para el Ejército de Estados Unidos. Según The Wall Street Journal, varios países de la OTAN y socios estratégicos del Gobierno de Washington han solicitado acelerar las entregas para reponer arsenales y reforzar su defensa antiaérea, especialmente en el flanco oriental de la Alianza Atlántica y en Oriente Medio, donde la amenaza de misiles se ha intensificado.
Lockheed Martin defiende que el plan permitirá reducir cuellos de botella industriales y garantizar suministros sostenidos en un contexto de tensión prolongada. Reuters señala que el Pentágono ve esta expansión como parte de una estrategia más amplia para fortalecer la base industrial de defensa, evitar dependencias críticas y asegurar que Estados Unidos y sus aliados puedan responder a crisis futuras sin retrasos.
