
La invasión rusa de Ucrania devolvió de un golpe a la dura realidad a la gran mayoría de los países europeos. La guerra convencional en el viejo continente era posible, había un enemigo con el que luchar y todo ello cogía a los ejércitos europeos en plena cuesta abajo en lo que a capacidades militares se refería, tras años de desinversión gubernamental. También es cierto que la situación cogió a algunos ejércitos y países mucho peor que a otros.
Los países europeos se habían concienciado de las necesidades de aumentar su inversión en Defensa, alentados por la Unión Europea y la OTAN, cuando la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos obligó a pisar el acelerador. Ya no se trataba de retornar poco a poco a presupuestos más generosos, sino que se trataba de hacerlo prácticamente a la carrera entre coscorrones del inquilino de la Casa Blanca.
El Gobierno de Pedro Sánchez forzó la máquina en 2025 para alcanzar al menos el viejo 2% de inversión en Defensa de la OTAN –mientras el resto de aliados se fijaba en el 3,5% o el falso 5% de Trump– pese a que su previsión era no llegar a esa cifra hasta 2029. La Alianza Atlántica dirá en los próximos meses si consiguió alcanzar esa cifra de inversión. Y todo ello con una dificultad añadida: la falta de presupuestos.
Una dificultad añadida que tendrá también en este 2026, pues se va a continuar otro año más con los presupuestos prorrogados de 2023, lo que obliga al Ejecutivo a tirar de creatividad e imaginación para llenar las arcas del Ministerio de Defensa teniendo casi que triplicar lo que le corresponde según los presupuestos de 2023. Y así lo ha hecho en el último Consejo de Ministros de esta semana.
Según indica el Gobierno, se llegó a un acuerdo por el que se autoriza al Ministerio de Hacienda a realizar una transferencia de crédito al Ministerio de Defensa por importe de 1.339,5 millones de euros para "atender necesidades ineludibles". Ninguna explicación más. Ni en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, ni a través de la referencia del propio Consejo de Ministros ni a través de una nota de prensa del Ministerio de Defensa.
Este no ha sido el primer movimiento del año para aumentar el dinero para el departamento de Margarita Robles o, cuanto menos, para no vaciar sus arcas. A mediados del pasado mes de febrero el Ejecutivo tiró de triquiñuela para pagar las misiones militares en el exterior, sacando casi 700 millones de euros del Fondo de Contingencia de los presupuestos, algo reservado para emergencias o gastos imprevistos.

