
A imagen de los planes que se están lanzando en Alemania en plena crisis del sector, la potente industria automovilística estadounidense podría terminar colaborando en la fabricación de armamento y material bélico, según ha avanzado el Wall Street Journal. El diario apunta que altos cargos del Pentágono han mantenido conversaciones sobre la posibilidad de que General Motors y Ford se involucren en la fabricación de material de Defensa.
El Gobierno estadounidense está hablando con estas y otras empresas con el fin de incrementar la capacidad de producir munición y otro material bélico para cubrir la creciente demanda, citando la guerra de Ucrania y la ofensiva contra Irán, con un alto el fuego que acaba en pocos días. Los contactos aún son "preliminares", pero las fuentes citadas por el Wall Street Journal subrayan que las grandes automovilísticas y empresas de maquinaria como Oshkosh y la aeroespacial GE Aerospace estarían llamadas a apoyar a las grandes fábricas de armamento del país.
Según el Pentágono, el Gobierno estadounidense tiene como objetivo una "expansión rápida" de la capacidad industrial bélica de Estados Unidos utilizando para ello todas "las soluciones comerciales y tecnológicas disponibles" para garantizar que sigue manteniendo una "ventaja decisiva" en este ámbito.
Las conversaciones habrían arrancado antes de la ofensiva iraní, que ha contribuido ahora a mermar las reservas del país: el Wall Street Journal cita como prioritaria la fabricación de misiles y tecnología para drones. Los responsables de Defensa habrían presentado el aumento de la producción de armas como una cuestión de seguridad nacional y habrían pedido a los directivos que identificaran posibles obstáculos para que estos planes se hagan realidad.
Una de las compañías implicadas, Oshkosh, señaló al diario que los contactos arrancaron en noviembre. La compañía ya fabrica vehículos de transporte para el Ejército pero es una parte minoritaria de su negocio: "Estamos buscando cómo ajustarnos a sus necesidades", señaló el ceo de la compañía, Logan Jones. "Escuchamos alto y claro que esto es muy importante".
El diario recuerda que esta vía de colaboración entre industria automovilística y Defensa no es nueva: en la Segunda Guerra Mundial, las grandes fábricas de Detroit colaboraron en la fabricación de camiones y aeronaves para la contienda. Por otro lado, General Motors ya mantiene una colaboración con el Ejército para la entrega de un nuevo vehículo ligero.
