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Fórmula 1

Senna, momentos mágicos

Al piloto brasileño se le conocía como "Magic" Senna y las razones son varias. Aquí una selección de sus mejores momentos.

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Al piloto brasileño se le conocía como "Magic" Senna y las razones son varias. Aquí una selección de sus mejores momentos.
Ayrton Senna. | Cordon Press

Elegir los mejores momentos de Ayrton Senna (1960-1994) resulta muy difícil por todo lo que regaló a los aficionados a la Fórmula 1. El brasileño era ya un espectáculo en las tandas de clasificación, aun más cuando esas sesiones tenían neumáticos especialmente preparados para hacer vueltas vertiginosas, algo que ocurrió hasta la temporada de 1991.

La primera vez que Senna se hizo notar fue en el GP de Mónaco de 1984. A bordo de su Toleman, partió en el puesto 13 y demostró que sería uno de los grandes protagonistas de los siguientes años. Senna aprovechó la fuerte lluvia que caía sobre el Principado y llegó a adelantar a Niki Lauda en plena recta. Al final quedó segundo sólo porque la dirección de carrera decidió suspender el GP, esto cuando estaba a punto de pasar a Prost.

Después de la temporada 84, Senna llegó a la escudería Lotus dirigida aún por Colin Chapman. Nuevamente bajo la lluvia, Senna ganó su primer gran premio en Portugal, con una perfecta conducción y partiendo, como no, desde la pole position, su lugar favorito en la parrilla de salida.

Ya en McLaren desde hacía un par de años y con un mundial bajo el brazo, Senna se encontró en la primera carrera de 1990 con Jean Alesi, piloto que comenzaba su primera temporada completa ya que en 1989 disputó apenas algunas carreras. Luego de una confusa sesión de clasificación, el francés partió cuarto y Senna quinto. En la primera curva Alesi se puso líder y Senna tercero. Unas vueltas después, el duelo fue apasionante. El gesto del viejo Ken Tyrrell (1:19) no podía ser más elocuente.

Pese a sus dos Mundiales ya ganados y después de siete temporadas, a Senna se le resistía el GP de Brasil. Tuvo que esperar hasta 1991 para ganarlo por primera vez y además lo hizo de una manera heroica: tuvo que conducir las últimas vueltas sólo con la sexta marcha, un esfuerzo que le provocó fuertes espasmos en los hombros y le impidió salir del coche por su propio pie. Sus gritos demuestran su enorme emoción.

Y si de esfuerzos se trata, sin duda la defensa del primer lugar que hizo en el GP de Mónaco 92 aún sigue en la memoria de muchos. Senna, con un coche muy inferior, resistió durante varias vueltas el ataque de un Nigel Mansell que tuvo que entrar a boxes por un pinchazo cuando era líder con comodidad.

Nuevamente con un coche inferior, Senna hizo la primera vuelta perfecta, y una vez más bajo la lluvia. Donington fue testigo de una partida discreta de Senna pero de una recuperación prodigiosa superando a cuatro coches en apenas media vuelta, incluidos los imbatibles Williams de Alain Prost y Damon Hill.

Ese mismo año, Senna tuvo que esperar nuevamente la lluvia para lograr un triunfo impresionante en Brasil. Fue una carrera muy rara con una tromba de agua de minutos que cambió todo el panorama. Senna venció ante los gritos de sus seguidores y una increíble transmisión de OGlobo a cargo de Galvao Bueno.

En ese mismo gran premio, Senna adelantó a Damon Hill con una clase impresionante. Midió de un lado y dio el zarpazo por el otro. Sin KERS, sin ERS y sin DRS. Uno de los adelantamientos más brillantes de su carrera.

Senna siempre estuvo pendiente del tema de la seguridad en la F1. Paradójicamente, su muerte provocó grandes cambios en la F1 y desde esa fecha no ha muerto ningún piloto durante un fin de semana de GP. Siempre intentó ayudar a los demás, de ahí su reacción al ver el accidente de Eric Comas en Spa 92. El francés confesó años después que "Senna me salvó al vida".

Finalmente el duelo Senna-Prost. Ambos se complementaron y su rivalidad se probó en varias oportunidades en pista, sobre todo en Suzuka 89 y 90. Sin embargo, el final fue diferente. En Australia 93, Senna le estrechó la mano, lo subió a lo más alto del podio y lo mojó con el champagne (en el vídeo a partir del mn 3:10).

Esta nueva "relación" se reflejó el fin de semana de la muerte de Senna con un mensaje mientras narraba una de las últimas vueltas que daría en el circuito de Imola, poco antes de fallecer: "Un saludo especial para nuestro querido amigo Alain. Todos te echamos de menos Alain".

Aquel domingo 1 de mayo de 1994 murió el que para muchos es el mejor piloto de Fórmula 1 de todos los tiempos, una condición ganada más allá de las estadísticas, ganada por la pasión que despertó en sus seguidores.

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