
A penas quedan horas para la presentación oficial del AMR26 del que todo el mundo habla. Sus formas, sus conceptos revolucionario ha dejado a todo el mundo de la Fórmula 1 sin palabras. La última creación del genio inglés, Adrian Newey es una auténtica declaración de intenciones, no sólo se busca ser competitivo sino que el objetivo es ganar.
Con Honda como pareja de baile y Fernando Alonso a las órdenes y los mandos de la última genialidad del ingeniero inglés las expectativas son altas. El AMR26 verá la luz esta noche en Barein, a penas un par de días antes de que se celebren los segundos test de la pretemporada, aunque todavía no será la versión definitiva, que sí veremos en el primer gran premio en Australia el próximo 8 de marzo.
En Barcelona, el Aston Martin que lució desnudo sin publicidad y de riguroso negro, sólo pudo rodar dos de los tres días que podían hacerlo cada equipo. El objetivo, ensamblar las piezas y hacer algunas vueltas de prueba. En total, sobre todo Fernando Alonso, se pudieron dar 66 giros al circuito de Montmeló y con la potencia limitada, de hecho la punta apenas alcanzó los 290 km/h quedando lejos de los cronos marcados por el resto de equipos, sobre todo Mercedes y Ferrari que fueron los que lideraron la tabla de tiempos.
ASTON MARTIN UN EQUIPO LLAMAS HACER HISTORIA
Hoy en Baréin veremos a todo el equipo que forma parte de este desafío que podría hacer historia. Historia por la parte técnica, Newey que fue uno de los ideólogos de las suspensiones activas de Williams, podría ver en este proyecto la guinda a una carrera profesional brillante y con luz propia. Lo mismo ocurre en la parte deportiva. Si la pasada temporada Marc Márquez hizo historia volviendo a ganar el título 6 años después, la gesta de Fernando Alonso logrando tan éxito sería, inédito en la F1, de leyenda, y es que han pasado la friolera de 21 años desde su último título con Renault. Honda es también parte de la ecuación. Liderar esta nueva era con motores híbridos daría un impulso extraordinario a la marca nipona que ha estado hasta el último minuto probando y encajando su propulsor con el traje a medida hecho por Aston Martin.
Con los motores de Mercedes, los favoritos, bajo sospecha hay motivos para la esperanza de que, al menos, estemos ante un coche competitivo que nace con la capacidad de evolucionar en muchos ámbitos del monoplaza y que sin bien todavía no esté para estar campeón, sí lo esté para que nos divirtamos más de un domingo.

