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Lanzas metió a 24 intrusos, la mayoría del PSOE, sindicalistas y familiares

Según el auto de Mercedes Alaya, el exsindicalista compró 16 casas y obtuvo 13 millones de euros desde el año 2000.

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Según el auto de Mercedes Alaya, el exsindicalista compró 16 casas y obtuvo 13 millones de euros desde el año 2000.
El exsindicalista Juan Lanzas | Efe

El exsindicalista Juan Lanzas, cabeza de la trama de los ERE fraudulentos según el auto de la juez Alaya, obtuvo 16 casas y 13 millones de euros desde el año 2000.

Según informa ABC, Lanzas adquirió 16 inmuebles: 11 a su nombre, cuatro a nombre de una de las empresas pantalla –Maginae Solutions- y hasta tuvo un detalle con sus padres, comprándoles un apartamento en la playa.

La juez Alaya considera que el conseguidor creó "un amplio entramado de sociedades pantalla, a cuyo frente se encontraban testaferros y que percibían en sus cuentas ingresos procedentes de los fondos públicos, mediante la continua emisión de fracturas falsas por servicios inexistentes".

La juez acusa además a Lanzas de haber introducido como intrusos a 24 personas que nunca trabajaron en las empresas a que se acogieron, entre ellas las esposas de cuatro sindicalistas con los que negociaba, su propia mujer y dos cuñados. Tres de ellos lo fueron por afinidades políticas, además de a la suegra del ex director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero y a la madre de su chófer.

Además se incluyó a sí mismo y a su esposa en el ERE de Hitemasa, a dos vecinos suyos en Albanchez de Mágina (Jaén) en otros tantos expedientes. A Antonio Garrido Santoyo, exdirigente del PSOE de Baeza (Jaén), lo incluyó en Mercasevilla "por afinidad política".

La juez recoge que Lanzas ofrecía el "paquete completo" pues él mismo trabajaba en el Bufete Villasís, que tramitaría el ERE, y tras su "extenso periplo" en la UGT se había hecho amigo del ex director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero -encarcelado junto a él- y luego había ampliado su influencia a otros cargos como Antonio Rivas, exdelegado de la Consejería de Empleo que debía autorizar los expedientes.

Lanzas pudo obtener casi 600.000 euros al incluirse a sí mismo y a su esposa en el ERE de Hitemasa y a sus cuñados Angeles Sierra y Carmelo Cruz en el de Dhul, afirma el auto.

Lanzas incluyó como "intrusas" en Hitemasa a las esposas de Javier García de los Reyes y Rafael Mesa, ambos de la UGT, con los que el imputado había coincidido en el expediente de Hijos de Andrés Molina, lo que permitió a cada una cobrar 96.000 euros, cantidad "muy superior a la consignada en el certificado".

En el convenio de Dhul entró como "intrusa" la esposa de Damián Jiménez, de CCOO, con el que Lanzas había coincidido en las negociaciones de Coosur, y en el de Surcolor entraron Manuel López, esposo de una concejal del PSOE en Camas (Sevilla) y José Antonio Márquez, concuñado del exdelegado de Trabajo en Sevilla Antonio Rivas.

Otros intrusos fueron Juana Pilar Viedma, administradora de la empresa Técnica Agrícola Ecológica, y la compañera de su padre, en este caso "como agradecimiento" por haber hecho "contratos simulados" a una parte de los trabajadores del Matadero de Fuente Obejuna que no podían acceder al Convenio Especial con la Seguridad Social. En el auto se dice que "por decisión de Lanzas, los montaron a todos en un autobús y les hizo en la mencionada empresa los contratos simulados".

Otro de los intrusos fue Florencia Romero, esposa del presidente de la Asociación de Trabajadores que se formó en esa empresa y su inclusión "estaría en consonancia con la de esposas de sindicalistas anteriores".

La magistrada ya ordenó en la madrugada de este viernes el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza de Juan Lanzas. Hay que recordar que la nueva investigación desarrollada por el Grupo de Delincuencia Económica de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha permitido desvelar el desvío de 50 millones de euros de fondos públicos en el caso de los ERE falsos.

Amigo de Guerrero

El papel de Lanzas, que ingresó en 1979 en UGT, comenzó a tomar cuerpo en ese entramado cuando empezó a mediados de los 90 para la consultora Vitalia –de la que hay varios directivos en prisión por este mismo caso-. La magistrada señala que fue la relación de confianza que Lanzas tenía con el exdirector de Trabajo, Francisco Javier Guerrero –con el que coincidió en el ERE de Hijos de Andrés Molina para luego convertirse en "importante relación de amistad"- la que le sirvió de trampolín para dar el salto.

De hecho fue lo que utilizó para, "en virtud de sus influencias", ofrecer a futuros clientes la financiación total o parcial del proceso de reestructuración de sus empresas por parte de la Junta de Andalucía.

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