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El Papa acepta la renuncia del obispo pillado con una mujer

La aventura del prelado argentino con una amiga de la infancia le llevó a renunciar de su oficio tras la publicación de unas comprometedoras fotos.

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Tal día como hoy, 26 de junio, pero de 2012, Libertad Digital contaba en su portada que "Benedicto XVI acepta la renuncia del obispo argentino fotografiado con una mujer". Aceptó la renuncia presentada por el obispo de Merlo-Moreno, Fernando María Bargalló, tras el escándalo desatado al publicarse unas fotos en las que se veía al religioso en actitud cariñosa con una mujer en una playa.

En un comunicado el Vaticano señaló que "el Santo Padre ha aceptado la renuncia al Gobierno pastoral de la diócesis de Merlo-Moreno (Argentina) presentada por Monseñor Fernando María Bargalló, en base al artículo 401/2 del Código de Derecho Canónico". Este apartado contempla que un obispo presente la renuncia de su oficio al Papa "si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad para desempeñarlo".

El escándalo saltó una semana antes cuando la prensa argentina publicó varias fotos del cura en una playa de México, bañándose en actitud cariñosa con una mujer. Bargalló aseguró en una televisión argentina que eran fotos de hacía dos años y que la mujer era una amiga de la infancia. No obstante, lamentó que "tal vez" pudo cometer "una imprudencia" y pidió "perdón" si alguien se había podido sentirse escandalizado, a la vez que insistió en su "compromiso con Dios y con la Iglesia". A pesar de ello, se siguieron publicando informaciones al respecto, por lo que el prelado terminó reconociendo la aventura y presentando la renuncia ante Benedicto XVI.

Esta historia escondía una historia de amor imposible y otra de rivalidad eclesiástica. Según explicó El Mundo en su Crónica las fotografías del obispo con su amante fueron difundidas para acabar con una prometedora carrera ya que era el mejor situado para suceder a Jorge Bergoglio en el Arzobispado de Buenos Aires, la diócesis más importante del país. Mariví Martínez Bo, la amiga y amante de Bargalló, tenía por entonces 56 años, estaba divorciada y tenía tres hijos.

En enero del año 2011 la pareja se fue de viaje durante dos semanas y se alojaron en caros complejos hoteleros de México. Unas vacaciones poco compatibles con el voto de pobreza propio de un obispo que llevó a Cáritas Latinoamérica a asegurar que Bargalló no tenía acceso a las cuentas de la empresa.

El elemento de conspiración eclesiástica lo encontramos en la prensa argentina que barajaba la posibilidad de que Bargalló se convirtiera en arzobispo de Buenos Aires, lo que no era bien visto por el intendente de Merlo, Raúl Othacehe. El obispo tampoco mantenía buenas relaciones con el sector más conservador de la iglesia. Lo que sí que quedó claro es que alguien siguió a la pareja, sacó las fotos y las guardó a la espera de airearlas en el momento oportuno, esto es, más de un año después de haberse sacado.

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