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Así entiende la Generalidad el respeto en sus medios de comunicación

La Generalidad denuncia a algunos periodistas por "faltar al respeto a Cataluña" pero, ¿son respetuosos sus medios?

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Federico a las 8: La Generalidad denuncia a Federico Es la Mañana de Federico

El audio empezará a sonar cuando acabe el anuncio

La Generalidad denuncia a algunos periodistas por "faltar al respeto a Cataluña" pero, ¿son respetuosos sus medios?
Un momento del programa en el que se disparó contra el Rey |  Archivo

La administración catalana demuestra ser muy sensible cuando los periodistas opinan libremente sobre su política, sin embargo en sus medios de comunicación el insulto o la manipulación llevan años a la orden del día y en contadas ocasiones suponen ningún perjuicio para sus protagonistas.

La lista de ejemplos es extensa, algunos de ellos son tan grotescos que en su día fueron noticia en toda España. La primera ocasión en la que prácticamente todos los españoles vimos TV3 fue una de ellas: cuando el humorista Pepe Rubianes se descolgó en una entrevista con sus famosas frases: "A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás". No contento con esto siguió: "Que se metan a España por el culo a ver si les explota dentro y le quedan los huevos colgando del campanario".

El periodista que estaba realizando la entrevista recibió la catarata de despropósitos del humorista con una risa incontrolable. Rubianes, espoleado por los aplausos y vítores del público remató su faena: "Que se vayan a cagar a la puta playa con la puta España que llevó desde que nací con la puta España. Que se vayan a la mierda ya".

El asunto provocó una airada protesta… a favor de Rubianes, con manifestaciones y camisetas que lo respaldaban con un lema que también alcanzó la fama: "Tots som Rubianes!".

A tiros con Sostres y el Rey

Otro gran momento de TV3 fue la intervención de un conocido escritor y guionista, que en no pocas ocasiones ha trabajado para la propia cadena pública catalana, Jair Domínguez, en el programa Bestiario Ilustrado, que se emitía en Canal 3, otra de las frecuencias de la corporación.

En esta ocasión no fue un desliz producto de la improvisación: para la escena se preparó un escenario en medio de un bosque y caricaturas a tamaño real con varias personas -entre ellas el periodista Salvador Sostres y Juan Carlos I- dibujados en el centro de unas dianas.

El sketch consistió en el propio Domínguez explicando las 'razones' que justificaban emprenderla a tiros con los personajes retratados. "La violencia es el último recurso, pero es un recurso", aseguraba el escritor segundos antes de descerrajar varios disparos al cartel que representaba al Rey.

El mismo Domínguez protagonizó una segunda polémica al publicar un tuit en el que deseaba la "muerte horrible" de todos los jugadores de la selección de fútbol española.

No es un pensamiento que parezca muy ajeno a las emisiones de TV3, en las que se llegó a justificar el atentado que sufrió Federico Jiménez Losantos en un documental sobre la banda terrorista Terra Lliure emitido en el año 2007.

La obsesión por Federico Jiménez Losantos y la idea de que cualquier cosa se puede justificar si se presenta en formato de humor han llevado a TV3 a emitir cosas como un sketch, en el conocido programa Polonia, en el que se escenificaba una entrevista del periodista a José María Aznar en el que se simulaba la práctica de una felación.

Nacionalismo a raudales

Del mismo modo, el sesgo político de la cadena es tan escandaloso como para llamar la atención del mismísimo Wall Street Journal, que dedicó un reportaje a la cuestión con una inicio demoledor como pocos: "Si usted es un matón, una prostituta o un delincuente en un programa emitido en TV3, lo más probable es que hable en español".

La afirmación es más contundente por cuanto que no se refiere a programas informativos o de opinión, sino de los productos de ficción de la cadena.

Pero quizá la propaganda política llegue a sus cotas más elevadas en los documentales de producción propia que emite TV3, bien sean sobre cuestiones de actualidad bien sobre temas más de fondo. En este sentido, son buenos ejemplos dos que se emitieron para analizar la marea independentista. El primero de ellos se llamó Adiós España, el segundo Hola Europa, unos títulos que ya son toda una declaración de intenciones.

Aún así, la directora de TV3, Mónica Terribas, aseguraba que no querían "convencer a nadie de nada", pero el plantel de líderes de procesos independentistas cuyas opiniones se recogían parecen más bien indicar lo contrario.

El último episodio en este sentido fue el programa destinado al público infantil en el que se hablaba de las cadena humana de la última Diada. Para ello se utilizaban los testimonios de niños alrededor de los 14 años que decían cosas como que "España tendrá que rendirse".

Deportes

Ni siquiera el mundo del deporte ha escapado al ambiente que contamina TV3, desde el periodista de la cadena que afirmó que "el Espanyol odia a Cataluña", pasando por un vídeo que presentaba a los jugadores del Real Madrid como hienas.

La obsesión con el Real Madrid se mezcla en no pocas ocasiones con la obsesión con el franquismo, como le pasó al presentador Josep Cuní, que señalaba que hablar de Santiago Bernabéu es "invocar el franquismo".

Y hay de aquellos deportistas que no celebren sus triunfos con las banderas correctas, preferiblemente la estelada independentista. Lo mínimo que puede ocurrirles es que las imágenes de su celebración se censuren, tal y como le pasó al campeón de motociclismo Marc Márquez.

Hablando de dictaduras

La Generalidad y TV3 se sienten muy ofendidos cuando se comparan alguno de los métodos del nacionalismo con los del primer nazismo, sin embargo el problema desaparece cuando la comparación va desde Barcelona a Madrid, como en un acto de presentación de la propia cadena en otoño de 2011 en el que se comparó a Rajoy con Franco.

Tampoco ha herido la sensibilidad ni de los periodistas de TV3, ni de los dirigentes de la Generalidad, declaraciones como las de Joan Tardá, que directamente tildó de nazis a los empresarios alemanes que trabajan en la región y les acusó de ser "cómplices de millones de asesinatos".

También en Avui

Avui, el diario que durante años fue propiedad en parte de la Generalidad –poseía un 20% de las acciones- y que hoy se ha fusionado con El Punt, fue también un ejemplo de cómo entienden el respeto algunos.

La lista de casos tampoco es corta, y entre ellos podemos encontrar a víctimas del terrorismo celebrando atentados en una viñeta. Otra muestra del peculiar y respetuoso sentido del humor de algunos fue el videojuego que el diario ofrecía a sus usuarios y que consistía en matar españoles. La invasión de los Spainators era su título en una jocosa referencia a la película Terminator.

La crítica en el Avui podía subir tanto de tono como para convertirse en amenaza, como en el artículo que amenazaba a varios de los primeros promotores de Ciutadans como Arcadi Espada, Albert Boadella y Félix de Azúa.

Una amenaza que no era en absoluto metafórica o implícita: "Marquémosles a fuego ardiente hagámosles la vida imposible para que sufran en campo propio aquello que ellos hicieron cuando mandaban realmente". Y por si quedaban dudas: "Pues nosotros también queremos exterminaros, qué caray. Divirtámonos hasta morir que la guerra, a cara descubierta, tal vez ya ha empezado".

Por supuesto, de todo esto ni la Generalidad ni el CAC han dicho nunca nada.

En España

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