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El Rey aplaude que "los responsables" de la corrupción "estén respondiendo por ella"

En su primer discurso navideño se ha referido a la corrupción, sin mencionar a su hermana, y a Cataluña, sin señalar a quienes desafían la unidad.

En su primer discurso de Navidad como monarca, el Rey Felipe VI ha lanzado un mensaje de confianza en el año nuevo 2015. "Vivimos tiempos complejos y difíciles", decía, para referirse directamente a la corrupción: "la importancia de nuestros problemas políticos genera inquietud; y las conductas que se alejan del comportamiento que cabe esperar de un servidor público, provocan, con toda razón, indignación y desencanto". Ante estos problemas, seguía el monarca, "no debemos dejarnos vencer por el pesimismo", sino afrontar, "con firmeza y eficacia" aquello que los causa. Su afán, decía, "recuperar el sosiego y la serenidad que requiere y merece una sociedad democrática como la nuestra". Para el Rey, "la lucha contra la corrupción es un objetivo irrenunciable" y por eso "necesitamos una profunda regeneración de nuestra vida colectiva". Según ha dicho es una lacra que debemos "cortar de raíz y sin contemplaciones".

Sin hacer una referencia explícita a su hermana o a su cuñado Iñaki Urdangarin, el monarca da por sentado que nuestro Estado de Derecho funciona porque los corruptos "están respondiendo" por sus "conductas irregulares" y porque "la gran mayoría" de "servidores públicos" son honrados, así como que "no existen tratos de favor por ocupar una responsabilidad pública". Su deseo, que los corruptos "no empañen nuestro prestigio y buena imagen en el mundo".

Preocupado por los parados

En el capítulo dedicado a la economía, el Rey Felipe VI ha puesto el acento en el problema del paro, que se encuentra en unos niveles "que son todavía inaceptables", aunque ha reconocido que "las principales magnitudes macroeconómicas están mejorando y que hemos recuperado el crecimiento económico y la creación de empleo". La economía, concluía "debe estar siempre al servicio de los ciudadanos" y por eso tenemos que "garantizar nuestro Estado de Bienestar".

Le "duele" Cataluña

No ha faltado en su primer discurso navideño como Rey la mención al problema de Cataluña. Eso sí, en ningún momento ha identificado a los responsables del desafío separatista. Del mismo modo, hace una defensa de la Constitución del 78, pero tampoco señala a aquellos que ahora la ponen en riesgo. "La Constitución de 1978", decía el Rey "proclamó nuestra unidad histórica y política y reconoció el derecho de todos a sentirse y ser respetados en su propia personalidad, en su cultura, tradiciones, lenguas e instituciones". La Carta Magna ha sido la base, según Felipe VI que nos ha permitido convivir "estos años" y ha concedido que "desde Cataluña se ha contribuido a la estabilidad política en toda España y a su progreso económico". Por eso ha afirmado que "es evidente que todos nos necesitamos". "Todos formamos parte de un tronco común en el que somos complementarios los unos de los otros pero imprescindibles para el progreso de cada uno en particular".

Para Felipe VI, el problema catalán no es económico o de intereses, sino de "sentimientos" porque "millones de españoles llevan, llevamos, a Cataluña en el corazón. Como también para millones de catalanes los demás españoles forman parte de su propio ser. Por eso me duele y me preocupa que se puedan producir fracturas emocionales, desafectos o rechazos entre familias, amigos o ciudadanos." En este sentido, afirmaba con rotundidad que "nadie en la España de hoy es adversario de nadie".

En este asunto, sus últimas conclusiones volvían a la Carta Magna: "Respetemos la Constitución, que es la garantía de una convivencia democrática, ordenada, en paz y libertad".

Su proclamación

Una mención a su proclamación como Rey, tras la abdicación de su padre, daba comienzo a una sucesión de mensajes genéricos destinados a impulsar la unidad, la ilusión, la renovación, la responsabilidad y el futuro.

Decía Don Felipe que "somos una democracia consolidada" y que por eso hemos "disfrutado" de una "estabilidad política" basada en la "alternancia" en el poder gracias a "elecciones libres y democráticas". En este sentido, ha dicho que "debemos seguir avanzando en nuestra convivencia política, paso a paso, adaptándola a las necesidades de nuestro tiempo."

Finalmente, el Rey expresaba su deseo de que los ciudadanos puedan recuperar la confianza en las instituciones y lanzaba un mensaje de esperanza para que podamos "regenerar nuestra vida política". Como ya hiciera en sus primeros discursos como Rey, se despedía en español, euskera, catalán y gallego: "Feliz Navidad, Eguberri on, Bon Nadal, Boas Festas".

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