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Tariq Ramadan justifica en 'El Mundo' el ataque a Francia

La manifestación de París ha obrado un milagro: que los principales periódicos españoles titulen prácticamente igual. Alabado sea Dios.

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"París, capital de la libertad", titula El Mundo. Gacia-Abadillo dice que la manifestación es un síntoma de la "unidad frente a la barbarie", que "habrá un antes y un después de los atentados de París" pero que ahora toca "cómo conseguir aumentar la seguridad ciudadana sin cercenar lo mas mínimo las libertades", ahí es nada. "Es el debate que volverá a primer plano tras el atentado de París. Y los gobiernos deberán hilar muy fino en sus propuestas y medidas, porque retroceder en la defensa de los derechos fudamentales supondría, a la postre, un triunfo de las tesis terroristas. Y nuevos atentados podrían espolear los movimientos ultraderechisas y xenófobos que están surgiendo en Europa. La encrucijada es tan problemática como brutal el terrorismo que la causa". Uf, más que hilar muy fino van a tener que aprender encaje de bolillos.

Federico Jiménez Losantos pasa olímpicamente de seguir la corriente sobre lo bonita y unitaria que fue la manifestación de ayer y no deja títere con cabeza. "Lo habitual en la política moderna, mediática y mediatizada hasta la náusea es que lo sentimental, la efusión de masas, la teatralización de un proyecto común, la sensación de fuerza, seguridad y buena conciencia, de estar al lado de los muchísimos buenos frente a un mundo tan incierto y malo es algo que les viene estupendamente a ciertos políticos cuya mayor habilidad consiste en eludir su responsabilidad. En la manifestación de ayer en París, resultaba absurdo, por no decir obsceno, que los que tienen la mayor responsabilidad de gobernar desfilaran al frente de los ciudadanos atacados y desprotegidos". "Bien está que no llamen a Hollande 'asesino', como a Aznar, pero de ahí a presidir esa especie de absolución del islam y de condena a Marine Le Pen hay un abismo". Dice Federico que a él le hubiera convencido más que "ayer París se alzara contra el islam dizque moderado, ese wahabbismo que ha edificado las nuevas mezquitas de Europa y ha devuelto a los musulmanes occidentales a un medievalismo que sólo por su desprecio a la mujer debería estar prohibido. Que instaran a Ryad y Qatar a islamizar Francia, con el imán de comisario político del barrio y la mezquita de lubianka teológica. Porque todos los lobos solitarios salen de ahí. Con los mismos padrinos que la Liga y la Premier. Tendremos que elegir: el AVE o La Meca".

El Mundo lleva una entrevista al islamista Tariq Ramadan. Dice que "el islam es una religión europea" y echa la culpa a Francia de los atentados sufridos. "Debe abrir un gran debate sobre sus políticas en África o sobre cómo su gobierno está actuando en Irak respaldando de un modo muy extraño los bombardeos". También tienen la culpa los propios franceses porque "se está aceptando el discurso del Frente Nacional que islamiza los problemas, estigmatiza a los inmigrantes y difunde la islamofobia". Y del asesinato de los dibujantes de Charlie Hebdo la tienen los propios asesinados, porque "usaban su libertad de expresión para estigmatizar a los musulmanes". "Estoy a favor de la libertad de expresión y lucho por ella pero...". A Arcadi Espada le va salir un sarpullido.

El País dice: "Unidos por la libertad". "París , la civilización frente a la barbarie". Un editorial muy emocionado dice que "Europa ha demostrado que sabe reaccionar cuando sus valores supremos están amenazados", "Europa está viva", y la manifestación "representa un punto de inflexión decisivo en la actitud de la sociedad europea frente a la amenaza yihadisa" porque "los ciudadanos de las democracias no están dispuestos a cruzarse de brazos mientras sobre ellos se ejecuta una condena a muerte". Atemorizados, deben de estar los terroristas. Hoy le toca a El País el papel de poli malo y critica a los "fanáticos salvajes que pretenden nuestra destrucción y a los demagogos necios que disfrazan de buenismo su pusilanimidad". Es más, dice que "la demostración cívica es una instrucción clara" a los políticos para que "adopten normas" contra el terrorismo. Pero lo que ya les puso los pelos como escarpias fue "la imagen de la multitud pidiendo a los francotiradores de la policía francesa que se pusieran en pie sobre los tejados para vitorearlos y aplaudirlos" para demostrar "el respaldo ciudadano a las iniciativas que protejan de una manera eficaz a las democracias europeas". Caramba con El País, cuando se ponen, se ponen. Les ha faltado dar vivas a Rambo.

"Capital de la libertad", titula ABC. Bieito Rubido dice que la manifestación ha sido un "esperanzador contrapunto al estado de disensión que vive la UE" porque "los terroristas se envalentonan ante sociedades que perciben como blandas de pensamiento y débiles de convicciones. Ser demócrata no implica dejarse intimidar, ni premiar a quien lo pretende". Hay que "perseguir y castigar, visto el fracaso del multiculturalismo, los brotes de intolerancia islamista". David Gistau está verde de envidia. "Ayer los franceses estuvieron tan acompañados como para ejercer una capitalidad mundial y en cambio los españoles, depues del 11-M, nos quedamos solos, atrapados en un ambiente claustrofóbico saturado de odios particulares. Fuimos capaces hasta de suprimir la noción del enemigo para poder volcar en un gobierno la culpa y el afan de revancha. Aquella campaña que todavía hoy se disputan PSOE y Podemos como si constituyera una proeza meritoria. ¿Sabe alguien de un solo discurso en Francia, durante estos días, de un solo artículo de prensa que haya intentado culpar de los atentados al gobierno de Hollande ? ¿Hay el menor rastro de un Pásalo, de una sede institucional cercada?". Lo dicho, que se te nota que te mueres de envidia, Gistau.

La Razón opta por "el triunfo de la libertad". Dice el editorial que la manifestación fue "el acto de fundación de una gran alianza occidental para la defensa de la libertad y de la democracia. Una alianza llamada a articularse no sólo como una barrera de seguridad frente a la agresión exterior, sino como garante de la tolerancia y los derechos fundamentales por todo el orbe". "Ante un terrorismo transnacional, la respuesta debe ser de la misma índole". A Marhuenda le falta cantar La Marsellesa. "Francia es uno de los países más extraordinarios del mundo. Me siento muy orgulloso de ser español, pero si no lo fuera me hubiera encantado ser francés. Me gusta su cultura, me apasiona su historia, siempre me ha sorprendido gratamente su enorme orgullo patriótico". "Un gran pueblo salió ayer a la calle para mostrar su unidad. Los franceses estaban ayer al lado de sus instituciones, al margen de las legítimas discrepancias políticas, como hace siempre un gran pueblo cuando tiene que afrontar grandes retos". Y no quiero mirar a nadie. A buen entendedor...

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