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TV3: víctimas aéreas catalanas, islamistas españoles

TV3 destaca que los islamistas detenidos son "españoles" mientras que se esforzaba en que las víctimas del avión eran "catalanas".

(Barcelona)
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La televisión autonómica catalana lleva a cabo un gran esfuerzo informativo para ilustrar la operación de los Mossos d'Esquadra contra el terrorismo islamista; una operación comandada por el juez Santiago Pedraz y la fiscal Dolores Delgado, de la Audiencia Nacional, datos que no constan en las noticias, avances y "flashes" de la cadena catalana. Como en el caso del accidente aéreo de Germanwings, TV3 no escatima esfuerzos a la hora de dar cuenta de los planes asesinos de los yihadistas detenidos este miércoles. Sólo hay una diferencia: entre los detenidos no hay catalanes esta vez, sino cinco individuos de "nacionalidad española", "matiz" que encabeza todas las noticias.

Los catalanistas se consideran los representantes de un pueblo oprimido, acosado, insultado y despreciado por el resto de los españoles. Los catalanistas se creen autoridades morales, sumos sacerdotes de una ideología supremacista en la que el idioma catalán es la llave de entrada, y el odio a España, al charnego vago y sucio, el rito iniciático para formar parte de los elegidos, los paladines de la democracia directa, del derecho a decidir, de la superioridad política, del matiz, de la sutileza, de la inteligencia, de la espuma de puturrú de la política. Por eso, los ejecutivos que fallecieron en el vuelo Barcelona-Düsseldorf se merecen una placa escrita en catalán y los terroristas capturados en Sabadell, Tarrasa y Barcelona carecen de la presunción de catalanidad y son directamente españoles.

Los catalanistas son educados, muy correctos y amables y además suelen perdonar la vida a los demás con un rictus de condescendencia. Incluso se rebajan a hablar en español (castellano dicen ellos) si la ocasión lo requiere. Los catalanistas, en suma, son mejores, ovacionan a Junqueras, votan a Mas y hablan mal de Pujol en público, pero bien en privado. Los catalanistas, víctimas propiciatorias de todo, convencidos de que lo primero que hace cualquier paisano no catalanista al levantarse es maquinar alguna incuria contra Cataluña, una nueva forma de latrocinio, humillación, saqueo o desprecio hacia la sacrosanta, avanzada y gran nación catalana.

Grandes y finos analistas los catalanistas, que consideran víctimas catalanas a los muertos en el accidente del Airbus de Germanwings y hablan de terroristas de nacionalidad española cuando los Mossos, por orden de un juez español de la Audiencia Nacional de España, desarticulan al comando Dixán bis, que ahora es el Estado Islámico, con cinco conversos, cinco "nous catalans" y un uruguayo en el paraíso del proceso separatista.

Los catalanistas, esos avanzados que le dan el certificado de arraigo a un imán con unas pocas horas de clases de catalán y putean al latinoamericano por hablar el lenguaje del servicio y preferir a la madre patria en vez de a la Gran Catalonia. Los catalanistas, que están ofuscados porque se les echa en cara que a la hora de captar votos para dinamitar España son capaces de aliarse con los clérigos salafistas, el ayatolá de Qatar y el imán de Mataró.

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