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Correa: "Intervine en la concesión de muchas obras. Ni 10, ni 20: muchísimas obras"

En su esperada declaración, el cabecilla de Gürtel ha detallado cómo pagaba comisiones del 3% a Bárcenas en la propia sede del PP. 

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En su esperada declaración de este jueves, Francisco Correa ha confesado a grandes rasgos en qué consistía la famosa trama Gürtel de favores y comisiones. Aunque lo ha hecho con matices, porque no ha levantado la manta del todo con nombres de directivos del Partido Popular. Ha evitado dar los nombres y apellidos con recursos como "no digo más porque esto aparecería en todas las portadas". Circunscribe sus confesiones al ámbito de los políticos con perfiles más bajos que conforman el banquillo de los 37 acusados, con una excepción: Luis Bárcenas y sus gestiones para favorecer en concursos públicos "a los empresarios que luego van a colaborar" con la formación popular, es decir, con la famosa contabilidad B. Una confesión que salpica de lleno al partido de Rajoy, que le nombró tesorero.

Según ha dicho, a partir de 1996 negoció con Bárcenas intentar favorecer a empresarios afines al PP para concederles adjudicaciones públicas y luego repartirse las comisiones que obtenían de éstas. Ha explicado que él mantenía contactos con empresarios y Bárcenas con políticos y que el objetivo era que sus empresas salieran favorecidas en concursos públicos, y que trataba de empresarios que luego "van a colaborar con el partido". Él tenía una caja B personal con el dinero que recibía de los empresarios que pagaban comisiones a cambio de adjudicaciones, dinero del que daba una parte al ex tesorero del PP.

"Siempre le he entregado el dinero a Bárcenas, gestionaba los amaños con el correspondiente ministerio y se llevaba el 2 ó 3 por ciento. Se lo entregaba en su casa o en la sede de Génova", ha declarado Correa, antes de apuntar que "eran carreteras, autopistas, obras del AVE, de Medio Ambiente, diferentes...".

Según el cabecilla de Gürtel, con esta práctica "ahorró mucho dinero al PP, no sé si 1.000 millones o más o menos". "Intervine en la concesión de muchas obras, ni en 10, ni en 20, ni en 30, en muchísimas obras", ha añadido. A preguntas de la fiscal, ha indicado que en todas esas obras se hizo una entrega a Bárcenas.

Preguntado por el método, Correa ha explicado que "venía un empresario, nos daba una licitación, nos decía qué quería conseguir y nosotros mediábamos". Bárcenas se ocupaba de gestionar la cuestión "con el correspondiente Ministerio", ha indicado.

En cuanto a nombres de otros dirigentes populares, Correa ha sostenido como máximo que trabajó "con el equipo de José María Aznar" y que mantuvo conversaciones con los antiguos secretarios generales Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas, Ángel Acebes y Ana Mato. Que además se enfadaba con ellos cuando le sometían a examen para revalidar convenios de gestión de campañas electorales, porque con los bajos precios que ofrecían sus empresas "el Partido Popular se ha ahorrado más de un millón de pesetas". Y que Mariano Rajoy está fuera de este asunto: "le nombran presidente de la formación y no había química, por lo que iniciamos actividad en Valencia, a través de Álvaro Pérez –el Bigotes– con Paco Camps".

El líder reconocido de la red corrupta considera una práctica normal y habitual pagar a intermediarios en la concesión de contratos: "Hay muchos Franciscos Correas, como muchas personas que copian en exámenes, sobre todo en el sector privado. La única diferencia es que a mí me han pillado y por eso estoy sentado en el banquillo". Y otra que, como ha narrado el propio Correa, llenó sus bolsillos y los de políticos con dinero público.

Recalcó que Jesús Sepúlveda y Bárcenas eran sus "contactos directos" para trabajar con el PP en la organización de eventos. "Me pasaba el día en Génova, más tiempo en mi propio despacho. Era mi casa, vamos", ha asegurado. Del mismo modo, Correa –que ha renegado del apodo de Don Vito– ha apuntado que las siglas LB en su contabilidad corresponden al extesorero. Y ha hecho otra revelación: el famoso apunte "Luis el Cabrón" no se corresponde con Bárcenas, sino con Luis Delso, expresidente de Isolux.

Funcionamiento del sistema

Correa asume al completo la contabilidad de la trama Gürtel, incautada por la investigación. Con ello confirma la red de comisiones al Partido Popular a través de determinados representantes políticos y a empresarios que se plegaban a sus condiciones. Se amañaban contratos mediante la intermediación del capo, "el único" que tenía contactos, y a cambio se repartían las comisiones entre los eslabones de la cadena, siempre con para en el cabecilla confesor.

"Una parte me la quedaba y otra se la daba a Bárcenas", ha manifestado en relación a un contrato amañado en Pozuelo de Alarcón. En esta localidad madrileña se desplegaron una parte de los negocios ilícitos, según el propio Correa. El exalcalde, Jesús Sepúlveda, entonces marido de la exministra de Sanidad Ana Mato –partícipe a título lucrativo–, adjudicó irregularmente y recibió todo tipo de "atenciones": coches de alta gama, viajes, fiestas de cumpleaños y comuniones para sus hijos y sobres con billetes.

Sobres que formaban parte de la rutina de Gürtel. También en Majadahonda, donde el exregidor Guillermo Ortega incluso participó con su botín en B en una inversión inmobiliaria corrompida. Correa ha precisado que el escándalo nacional de la Gürtel nace precisamente en este municipio, también de la Comunidad de Madrid. Y a nivel regional, en esta autonomía, ha presentado el nombre del exconsejero de Deportes, Alberto López Viejo, que también ostentó la concejalía de Limpieza en el Ayuntamiento de la capital. Según Correa, le pagó un millón de euros en comisiones.

Asume la culpa, exculpa a los suyos

Francisco Correa va a "decir la verdad", no solo para que la conozcan el Tribunal y la Fiscalía Anticorrupción, sino "porque es importante que España sepa mis negocios con el Partido Popular". Quizás también en busca de una posible atenuante toda vez que haya asumido que irá a prisión por los casi 400 años que se juega en el cómputo total de las piezas separadas del caso Gürtel. Pero no está dispuesto a llevarse por delante a su núcleo más cercano.

En concreto, al supuesto número dos Pablo Crespo que "era oro puro y no tenía ningún poder de decisión". Tampoco a la subordinada Alicia Mínguez: "me da mucha pena que esté aquí sentada, su función era puramente administrativa". Ni al contable "José Luis Izquierdo, que no ha tocado nunca absolutamente ningún dinero" ni al hombre de Gürtel en Valencia "Álvaro Pérez –el Bigotes–: "no entregó un duro a nadie, las entregas las hacía yo solo. Álvaro no entregó nunca un euro a Sepúlveda, le invitó a comer 200 veces."

Protege a los suyos con la excepción de Isabel Jordán. Correa cuenta que esta subordinada usaba las tarjetas de crédito de sus empresas para su uso personal. "Se gastó 400.000 euros en cosas para ella y su familia. No la denuncié porque tenía una niña de seis años y nunca he denunciado a nadie". Sin embargo, supuso un problema que resquebrajó la relación, "hablamos con ella y dejó la compañía".

También ha exculpado al exconcejal del Partido Popular en el Ayuntamiento malagueño de Estepona. Conformaba otra de las vertientes de esta Época Primera de Gürtel (1999-2005), pero Correa ha asegurado que Ricardo Galeote no se embolsó comisiones. Ni él, ni los políticos de Castilla y León. Allí solo Luis Bárcenas intermedió en el ilícito: "Al principio era muy serio", pero terminó compartiendo las ganancias. El extesorero de la formación ha buscado a los medios en un descanso para desmentir que recibiera dinero de Correa. Habrá movimientos más adelante.

Hasta el momento, Correa solo se ha desmarcado del delito de asociación ilícita al afirmar que sus empresas no se constituyeron para el delito, ni para negociar con el Partido Popular: "Previamente, y esto poca gente lo sabe, tuvimos una historia con Julio Feo, director de comunicación de Felipe González, y ya después por cosas de la vida me presentaron a Luis Bárcenas". Correa ha manifestado que su grupo trabajó con varias multinacionales en la gestión de eventos en los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992. También ha negado que su complejo entramado de empresas offshore, con la rúbrica de Luis de Miguel, sea ilegal: "No había intención alguna de evadir impuestos".

"Mis empresas fueron cerradas el seis de febrero de 2009 como si fuéramos un laboratorio de cocaína. Me podía haber llamado. Me ha pillado con el carrito del helado, tengo dinero en Suiza, no lo he declarado. He ganado mucho dinero fuera de España, en Colombia, no con el narcotráfico, en Venezuela… Yo no tenía ninguna conciencia de estar cometiendo ningún delito".

Y una mención al denunciante José Luis Peñas: "Tu hija le llama Tío Pepe, y el tío te está grabando. Alguien que estuvo viviendo, comiendo y cenando dos años en tu casa me estaba grabando para luego denunciarme. Sobran las palabras".

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