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Hasta 'La Vanguardia' reconoce el "miedo" de la disidencia en Cataluña

Ayer aconteció un encuentro planetario, que diría Pajín. Sánchez y Rajoy se dieron la mano e incluso se sonrieron.

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Dice El Mundo con gran alivio que "Sánchez ofrece a Rajoy un pacto de mínimos frente al referéndum". Es más, "acuerdan un frente común para evitar la votación, pero el PSOE tomará medidas políticas si no las impulsa el Gobierno". "El Gobierno, satisfecho". ¡Qué d'abuti! En un par de horillas tenemos un pacto de mínimos, un frente común, medidas políticas y a Rajoy satisfecho. ¿Se puede pedir más? El problema de Cataluña ya está solucionado, hala, de vacaciones. Y el agorero de Pablo Planas diciendo que aquí nadie va a hacer nada y que a los no indepes los van a dejar más solos que la una. Hombre de poca fe. Otro descreído es Federico Jiménez Losantos, que llama a la Gran Reunión "cumbre de necedad". "Han llegado al acuerdo de que el Gobierno no hará nada y la oposición, si quisiera hacerlo, se lo impedirá". "Esquizosánchez dijo que está bien que Nadajoy no haga nada pero que de debe hacer algo, o sea nada". El editorial de Francisco Rosell no es tan pesimista y destaca que lo importante es que la reunión "se celebró". Y además "están de acuerdo en que es 'inaceptable' la consulta (…) Es muy importante que los dos partidos tengan el mismo criterio ante el trascendental desafío que tiene planteado el Estado y lo escenifique así ante la opinión pública". Sí, fue súperemocionante, todos al borde las lágrimas. Pero, porque siempre tiene que haber un pero, el socialista pidió "diálogo" y eso no pinta bien. "No era el momento de expresar tan a las claras las discrepancias", caramba, menuda aguafiestas la Robles. "Tampoco tiene sentido que el PSOE pida al ejecutivo 'mesura'". Hombre, Rosell, es que con Rajoy ya se sabe, como no le ates corto enseguida se desata, a un señor tan intrépido y arrojado hay que sujetarle. Pero, en fin, el Gobierno "está satisfecho porque sabe que cuenta con el PSOE". Pues nada, si Rajoy se fía de Pedro Sánchez dormimos todos mucho más tranquilos. Sobre todo los catalanes que se quieren quedar en España.

El País estalla de ira y lo paga con Margarita Robles. "El PSOE afirma que nunca apoyaría el 155 en Cataluña". Y el mensajito colado en la rueda de prensa iba dirigido a Felipe González, porque Rajoy no dijo ni mu. Castiga a Sánchez sin la foto. "La portavoz socialista en el Congreso se distancia del tono positivo del encuentro entre Rajoy y Sánchez (…) La portavoz reventó así la pretensión del Gobierno y del PSOE de resaltar las materias de Estado en las que coinciden". Hombre, la portavoz de Sánchez hablaría en nombre de Sánchez, digo yo, porque si no estamos apañados. Tienen tal cabreo Cebrián y Rubalcaba que sugieren a Rajoy que se pase al PSOE por el arco del triunfo. "Todos los dirigentes políticos nacionales coinciden en que la aplicación del artículo 155 de la Constitución exigiría un consenso de todos los partidos. Sin embargo, la Constitución especifica que la decisión del gobierno solo debería ser validada por el Senado. Eso permitiría que Rajoy tomara la decisión sin contar con más apoyos" porque en el Senado tiene mayoría absoluta. Qué listos, y que se coma él solito el marrón. Y por cierto, ¿cuándo ha hablado Rajoy de aplicar el 155? Javier Ayuso también sale en tromba contra Margarita Robles "con cierta miopía política, lanzó una bomba innecesaria (…) Es como si los socialistas necesitaran compensar cada paso institucional con un guiño a la izquierda radical o al nacionalismo. Una pena". Esos nacionalismos tan queridos y cuidados por el grupo Prisa no hace tanto tiempo. Sí, una pena. Jorge M. Reverte sí que está apenado. Pase lo que pase "ya nada va a ser igual" en Cataluña. "Ya nada va a ser igual entre los catalanes y los demás españoles". Ni entre catalanes. Porque lo que está pasando "va a dejar rastro. Un desagradable rastro de odio que era innecesario (…) Lo peor es que la cuestión del referéndum va a dejar un poso guerracivilista en Cataluña, sea cual sea el nivel de participación si se celebra (...) Puigdemont y Junqueras ya se pueden apuntar un buen tanto: han dejado tan tocadas las relaciones internas en Cataluña como las relaciones entre Cataluña y el resto de España". Y Mas, no te olvides de Mas. Van a pasar a la Historia, como ellos querían. Enhorabuena.

ABC no ve lo bueno de la reunión por ninguna parte. "Sánchez amenaza a Rajoy con tomar la iniciativa frente al desafío secesionista". Sánchez, no Margarita Robles. Bieito Rubido no entiende la satisfacción del Gobierno. "Haber hecho hincapié en que solo están de acuerdo en lo sustancial permite concluir que no hay acuerdo en los detalles" nimios como cómo evitar el referéndum. Le echa un rapapolvo a Sánchez por sus reticencias "a adoptar medidas de índole coercitivas contra la Generalitat" y su rechazo "a la hipotética aplicación del 155". Que si Sánchez "no llega al fondo de la cuestión", que si "abre debates innecesarios", que si todo es "palabrería hueca". Cierto, muy cierto, pero ¿y Rajoy, Bieito? A Ignacio Camacho le parece de rechupete que el jefe del Gobierno y el de la oposición coincidan en que "violar la ley es ilegal". Pero "los ciudadanos agradeceríamos que se nos aclarase si, además", también están de acuerdo "en la forma de bloquearlo". Ignacio siempre tan tiquismiquis, oye, pero si eso son pequeñeces, naderías.

La Razón dice que "Sánchez se desmarca de Rajoy y pide diálogo con Puigdemont". Marhuenda se desmarca de su propio titular. "La posición de Pedro Sánchez frente al desafío separatista no solo supone una decisivo respaldo al gobierno de la nación, sino que traslada al conjunto de la opinión pública española un mensaje de tranquilidad (…) Esta es sin duda la conclusión más importante de la reunión más allá de las aparentes discrepancias sobre la forma de reconducir la crisis catalana", esos detallitos. Aquí lo importante es ver a Mariano y Pedro dándose la manita y sonriéndose, que nos tenían en un sinvivir con su enfurruñamiento.

La Vanguardia dice que "Rajoy y Sánchez coinciden contra el 1-O y el socialista pide que tome la iniciativa". Que el asunto se les ha ido de las manos lo pone de manifiesto el artículo de Rafael Jorba. "Carles Puigdemont lo ha conseguido. Da miedo". Pero no al Estado ni al Gobierno. Da miedo "a los ciudadanos de Catalunya que no piensan como él (…) La revolución de las sonrisas enseña su verdadero rostro". Han creado un monstruo y a ver ahora qué hacen con él. Y mira que se les advirtió, cuidado con los nacionalismos, que son muy peligrosos. Pero nada, ellos sordos. Si al final lo del campo de refugiados a orillas del Ebro va a ser verdad.

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