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Bélgica no sabe cómo quitarse de encima al "huésped más incómodo"

La prensa vive en una montaña rusa y pasa de la euforia a la depresión mientras Puigdemont sigue a la fuga.

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Bélgica no sabe cómo quitarse de encima al "huésped más incómodo"
Puigdemont, en Bélgica. | EFE

El Mundo mantiene el optimismo. "Puigdemont fuerza su arresto y abandona al Govern ante la juez". ¿Su arresto? Pues que se sepa está más feliz que una perdiz amparado por un país supuestamente socio que le permite ponernos a parir desde allí. "Gobierno legítimo", dice. Y aquí Napoleón Bonaparte. Al menos podían decirle las autoridades belgas que cierre la bocaza. Arcadi Espada se revuelve contra la política de "apaciguamiento". "Es fantasía difundir que el separatismo crecerá si una juez decide que los presuntos rebeldes merecen cárcel cautelar (…) Si hoy en Cataluña no se mueve una hoja es porque desde el 1 de octubre el Estado cambió su política de desentendimiento por otra que consistió en ir detallando a los soberanistas, letra a letra, cuál era el precio de la revolución". Mientras, una crónica de Roberto Bécares nos cuenta que lo del independentismo en Cataluña es un virus imparable. "¿Podría la Barceloneta independizarse de Barcelona? En las ventanas hay más banderas del barrio que esteladas. Se sienten 'desconectados'". Si hasta tienen "un deje propio", la leche. "Se sienten abandonados por el ayuntamiento, no nos hace caso nadie". Lengua propia, Barcelona les roba, victimismo en grandes dosis, banderita, lo tienen todo, no sé a qué esperan para declarar la República de la Barceloneta.

El País dice que "el independentismo deberá responder hoy a la justicia". Pero "Puigdemont permanece en rebeldía en Bélgica". Eso, Caño, en Bélgica, nada de Bruselas. Rubén Amón escribe un artículo muy bonito para levantarnos la autoestima. "Ser español no significa emocionarse con Manolo Escobar", uf, Rubén, menos mal, qué peso me has quitado de encima. "Significa reconocerse en un país que ha prosperado sin rencor, que ha superado la aberración del terrorismo de ETA, que se ha adherido al proceso de construcción europeo (…) y cuya idiosincrasia plural, compleja y caleidoscópica no consiste en la restricción ni en la exclusión, sino en una concepción de la identidad enriquecida a la que pretende devorar el oso cavernario apretando las fauces del populismo y el nacionalismo". Casi me haces llorar. ¡Yo soy español, español, español…!

ABC se adelanta a la actualidad. "Orden de detención contra Puigdemont si no comparece hoy". ¿No sería más prudente que la decretase la juez? Vamos, por no usurparle funciones, digo yo. La depresión se adueña del periódico tras días de euforia. Isabel San Sebastián corta en seco la fiesta por el ridículo de Puchi. No es que habitualmente sea la alegría de la huerta, peo hoy está cargada de razón. "Yo no estoy convencida de que el proceso secesionista catalán esté muerto (…) No lo está en absoluto. Basta ver las encuestas" en las que vuelven a ganar los separatistas. "Conviene no confundir nuestros deseos con la realidad (…) El golpe no ha fracasado, está suspendido". Hace ya una semana del golpe "sin que se haya producido una sola detención. Tongo". Ignacio Camacho comprende "que la tensión de dos meses en vilo ha roto en cachondeo nacional a cuenta de la ridícula peripecia de un líder de astracán", pero al loro. "El peligro de ruptura era, y tal vez siga siendo, cierto (...) Podemos tomarlo a chacota pero no debemos olvidarlo. Las bromas son muy saludables pero la amenaza sigue viva". No nos regañes, Ignacio, sólo nos hemos contagiado de la euforia e hilaridad de ABC. Mientas, en Bélgica están que trinan. No saben cómo quitarse de encima al "huésped más incómodo". "Puigdemont molesta en Bélgica incluso a sus aliados tradicionales, los independentistas flamencos". Pues chicos, no haberle invitado. Puchi es de los que no necesitan formalidades. Le mandas un tuit y, hala, se te presenta en casa y encima te monta la de Dios.

La Razón intenta levantar los ánimos alicaídos. "La fuga de Puigdemont acerca a Forcadell y los consejeros a prisión". ¿Y qué dirá mañana cuando ni uno haya pisado el trullo? Pero en La Razón van a su bola. Cristina López Schlichting dice que "el procés nos ha devuelto la bandera", que "Europa se ha unido en torno a España", que "la zozobra ha producido la unidad entre los partidos constitucionalistas", que "la mayoría silenciosa ha dado la cara", el "Rey se ha ganado el puesto" y "muchos catalanes respiran aliviados". "El procés ha sido la derrota diplomática del secesionismo", hay "fractura en el independentismo". Este optimismo desmedido está por todo el periódico. Fernando Rayón incluso dice que "no se crean las encuestas que se están publicando", que un amigo le ha dicho que "el voto oculto se ha disparado". Aunque claro, como es oculto "no se puede saber en qué sentido se va a decantar". ¿Esto es un chiste, Rayón?

La Vanguardia le echa una mano al prófugo Puigdemont en la internacionalización de la tabarra catalana en su portada. "La prensa internacional sigue de cerca y con sorpresa la fuga belga del ex-Govern. Los diarios de toda Europa aún destinan amplios espacios a los últimos vaivenes del conflicto catalán. Las cabeceras de Francia y Alemania son muy críticas con lo que consideran una 'huida' del expresident'", dice cayéndosele la baba por salir en la prensa internacional. Pero qué paletillos. Eso sí, se cuida muy mucho de llevar a portada a Junqueras en el New York Times, que da tratamiento de vicepresidente al golpista y haciendo de vocero de la sedición ¿Saben en el NYT que les están pagando la propaganda con el dinero robado a todos los españoles?

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