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La "batalla de los lazos" se vuelve en contra del separatismo

Los Mossos exasperan a la "comunidad educativa" al cumplir la orden de la Junta Electoral y el empecinamiento de Torra fractura al "Govern".

(Barcelona)
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Lazos amarillos frente a la Generalidad | Segadors del Maresme

El pulso del presidente de la Generalidad, Quim Torra, con la Junta Electoral Central (JEC) por los lazos amarillos y la propaganda separatista en los edificios públicos ha causado notorios daños colaterales en el separatismo. En primer lugar, Torra ha fracturado a su propio gobierno, la mayoría de cuyos integrantes abogaba por aprovechar la pista de aterrizaje que les brindó el "síndico de agravios" (defensor del pueblo autonómico) Rafael Ribó al aconsejar la retirada de la propaganda en periodo electoral.

Torra atribuyó al dictamen del síndico carácter vinculante, pero en un golpe de efecto decidió tapar la pancarta del balcón de la Generalidad con otra en la que decía lo mismo de los "presos políticos" y los "exiliados" y el lazo aparecía en blanco cruzado por una raya roja. Además, engañó hasta a sus consejeros al decir que no sabía lo que decidiría Ribó cuando fue informado días antes.

El empecinamiento de Torra con la pancarta y la falta de directrices políticas ahondó aún más las diferencias en el seno del ejecutivo autonómico. Los consejeros de ERC y algunos de "Junts per Catalunya" (JxCat) eran partidarios de acatar la resolución de la Junta Electoral, cancelar el pulso y, sobre todo, evitar que la JEC se viera obligada a ordenar a los Mossos el cumplimiento de su orden.

Los Mossos, en las escuelas

Torra cedió demasiado tarde para evitar que la policía autonómica entrara en acción en los centros públicos de enseñanza, más de 2.700 en toda Cataluña. Sindicatos separatistas y la Assemblea Nacional Catalana (ANC) han criticado duramente la actuación de los Mossos. Dicen que las patrullas irrumpieron en escuelas e institutos en horario lectivo y que en una escuela de Perafita (Barcelona) se llevaron dos lazos morados feministas que nada tenían que ver con la simbología separatista. Planea en las críticas la comparación con la Guardia Civil.

El consejero de Interior, Miquel Buch, de JxCat, ha asegurado en Twitter que "nos llegan quejas de que en algunos centros, y de manera minoritaria, podría haberse actuado de forma inadecuada, a diferencia de la profesionalidad demostrada en el resto de miles de actuaciones que ayer los Mossos se vieron obligados a hacer". Ha prometido revisar dichas actuaciones.

Por su parte, el de enseñanza, Josep Bargalló (ERC) se hacía eco del malestar de la comunidad educativa nacionalista y advertía de que si en algún caso la actuación para hacer efectivo el requerimiento de la JEC ha sido hecha de forma indebida y nos los comunica la dirección del centro, adoptaremos las medidas pertinentes.

Los Mossos han vuelto a ser puestos a los pies de los caballos por parte de la Generalidad. La policía autonómica atraviesa el peor momento de su historia. En grave entredicho por su pasividad, en el mejor de los casos, durante el golpe de Estado separatista, ahora han cumplido la orden del JEC entre reproches y críticas procedentes del soberanismo. Las explicaciones de Torra ante un grupo de CDR en Sabadell sobre el papel de policía judicial de "nuestra policía" no ayudan al cuerpo, que se ha sentido utilizado para llevar a cabo una orden que le enfrenta con las bases del separatismo y que podrían haber cumplido los funcionarios destinados en los centros públicos.

Torra: "Yo soy el pueblo"

La "batalla de los lazos amarillos" ha resultado un fiasco para el separatismo que agudiza sus divisiones y contradicciones, enfrenta a sus estamentos y cuestiona la efectividad de la hiperventilación de Torra y Puigdemont. "Yo soy el pueblo", ha llegado a decirles Torra a los jóvenes de los CDR con los ha conversado en Sabadell. También ha querido reivindicar a los Mossos ante las críticas de sus muchachos. "Los Mossos son la policía nacional de Cataluña", ha insistido para aclarar después que "a veces" tienen que cumplir las órdenes de la justicia española.

El gobierno catalán va a la deriva, sin mover un papel ni instar una ley. Mantener la maquinaria propagandística bien engrasada es su máximo logro. En diez meses de presidencia, la única medida efectiva de Torra ha sido subirse el sueldo, que supera los 145.000 euros. No se conoce una sola iniciativa del "Govern", salvo la de expulsar de Barcelona a las operadoras Uber y Cabify.

La respuesta de "Segadors del Maresme"

Torra saca pecho y se muestra dispuesto a llegar hasta las "últimas consecuencias". Está dispuesto a una batalla jurídica con el Estado por la que sólo arriesga una inhabilitación de dos años por desobediencia. Presumía de ello ante los CDR este sábado como prueba de su determinación republicana. Sin embargo, las bases del separatismo no entienden que las fachadas públicas hayan dejado de ser sus vallas publicitarias. La última "astucia" es que la pancarta de la Generalidad con el lazo amarillo cuelga ahora de un balcón privado en la misma plaza de San Jaime.

La réplica de un grupo de ciudadanos que se hacen llamar "Segadors del Maresme" ha sido depositar delante del edificio de la Generalidad unos cuantos miles de lazos de plástico amarillos retirados del espacio público. Vestidos con monos blanco y gafas protectoras, han protestado por el monopolio separatista del espacio público y su politización".

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