
A cuatro días para el comienzo oficial de la campaña de las elecciones autonómicas de Cataluña, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), ha tenido que recurrir a su presidente, Oriol Junqueras, para tratar de recuperar posiciones. El candidato y actual presidente de la Generalidad, Pere Aragonès, no da la talla, según amplios sectores del partido republicano, para un enfrentamiento directo con el prófugo y líder de Junts, Carles Puigdemont, quien ha ocupado prácticamente todo el foco mediático en Cataluña desde que anunció que se presentaba a las autonómicas y que volverá a España para el debate de investidura pase lo que pase.
Puigdemont no se ha distinguido por hacer propuestas. En realidad, sólo tiene una, lo que denomina su "restitución", pero ha sido el candidato más entrevistado en la precampaña, muy por delante del aspirante socialista, Salvador Illa, de Aragonès y del candidato del PP Alejandro Fernández. Y las encuestas reflejan que Puigdemont ha deshecho el empate en el independentismo a favor de su partido. En las pasadas autonómicas venció Illa y ERC quedó ligeramente por delante de Junts (33 a 32 escaños). Ahora, los sondeos también dan como ganador al dirigente socialista, pero por lo ocurrido en el pasado y por las advertencias de Puigdemont se infiere que el candidato mejor colocado para presidir la Generalidad sea el que quede por delante en la pugna entre los dos grandes partidos separatistas.
El discurso de Puigdemont es también una apelación a la unidad perdida entre los independentistas, algo que ha soliviantado a Junqueras, quien en su primera intervención en estas autonómicas, en una entrevista en el circuito catalán de la Ser, ha asegurado que "la unidad se predica no abandonando gobiernos o aprobando los presupuestos más expansivos de la historia". Eran dos reproches directos a su gran rival. Junts abandonó el gobierno catalán en octubre de 2022 y se negó a apoyar los últimos presupuestos presentados por Aragonès .
Criticar la negociación para negociar después
Junqueras también ha cargado contra Puigdemont (con quien no se habla a cuenta de los fuertes encontronazos que protagonizaron cuando compartían gobierno en la asonada de 2017) por haber criticado el diálogo practicado por ERC con el Gobierno de Pedro Sánchez. "Les hemos visto criticar la negociación tras haberla pedido y ahora la intentan practicar", ha manifestado Junqueras en relación a la nueva fase en la que Junts ha negociado con Pedro Sánchez su investidura y el apoyo al Gobierno a cambio de concesiones económicas y la amnistía de momento. "Celebro que la gente cambie de criterio", ha señado el dirigente republicano en tono irónico. También ha insistido en retar a Puigdemont a un cara a cara con Aragonès, un formato que el líder de Junts ha rechazado.

