Vidas perdidas en el accidente de Adamuz
La Guardia Civil ha identificado a 43 de los fallecidos por el choque de trenes del pasado domingo.
Las identificaciones de las víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz se están realizando en un tiempo récord. El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil ha concluido las de 43 de los 45 cadáveres encontrados en el lugar del siniestro —los dos últimos recientemente—. Una cifra que podría ser la definitiva, ya que coincide con la de las denuncias por desaparición que se presentaron en las comandancias de la Benemérita en distintas ciudades.
Los familiares de los fallecidos que han sido identificados —tres de ellas mujeres extranjeras: una de nacionalidad rusa, otra alemana y una marroquí— ya han sido informados del terrible desenlace por parte de agentes de la Guardia Civil junto con miembros del equipo de psicólogos, según ha trasladado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). De hecho, muchos de los cuerpos incluso han sido entregados a sus allegados. Y otros muchos están a la espera de que las funerarias los recojan.
Tripulación del Alvia
Poco a poco se han ido conociendo los nombres de los pasajeros que perdieron la vida en el accidente, registrado el domingo. El de Pablo Barrio, de 27 años, fue uno de los primeros. Era el maquinista del Alvia que recibió el impacto de los vagones del Iryo que descarrilaron, invadiendo la vía contigua y colisionando contra el tren que circulaba en dirección contraria. Su madre, recién jubilada, se encontraba de viaje cuando ocurrieron los hechos.
Pablo, natural de Alcorcón y fotógrafo aficionado, llevaba unos años trabajando en Renfe y tan sólo unos meses en su último destino. Los primeros vagones del tren que él comandaba se llevaron la peor parte en el choque de trenes. Tanto es así que la mayoría de las víctimas mortales del accidente se encontraban en estos coches. Entre ellos, algunos de los últimos fallecidos confirmados.
Es el caso de Agustín Fadón, de 39 años, que también formaba parte de la tripulación del Alvia. El madrileño —de Leganés—, que trabajaba en la cafetería, no pudo esquivar a la muerte por segunda vez. Él tenía que haber estado en el tren que se salió de la curva en Angrois en 2013, pero cambió el turno con un compañero y se libró del accidente, en el que murieron 80 personas. Desde entonces vivía preocupado por la seguridad ferroviaria, según su hermana.
La familia Zamorano
Una de las historias más sobrecogedoras es la de la familia Zamorano de Punta Umbría, que residía en el municipio cercano de Aljaraque (Huelva). Pepe Zamorano y su mujer, Cristina Álvarez, habían viajado a Madrid con sus dos hijos —Pepe, de 12 años, y Cristina de 6 años— y un sobrino de ella —Félix—, para visitar el Estadio Santiago Bernabéu.
El destino quiso que sólo la más pequeña del grupo sobreviviera al accidente. Fue localizada la misma noche del siniestro. Quedó bajo custodia de la Guardia Civil hasta que acudió un familiar a recogerla. La niña ya se encuentra con una de sus abuelas. Cristina, contó un pariente cercano a los medios, "salió por su propio pie" y sólo tuvieron que darle "unos puntos en la cabeza".
Un matrimonio de periodistas
La Guardia Civil ha confirmado el fallecimiento del periodista Óscar Toro —de 56 años— y la fotógrafa María Clauss —de 53 años—. Un matrimonio de Huelva que volvía a casa tras pasar el fin de semana en Madrid y que era conocido en la provincia por su trayectoria profesional. Él desarrolló buena parte de su carrera como docente universitario.
La mujer se dedicó fundamentalmente al fotoperiodismo, publicando sus trabajos en medios tanto nacionales como locales (País Semanal, Mujer 21, Diario 16 y La Voz de Huelva, ente otros). En 2023, recibió el Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña de Médicos del Mundo y actualmente ostentaba la vicepresidencia del Ateneo de Huelva.
Los opositores y sus acompañantes
En el tren Alvia con destino a Huelva viajaba un grupo de alrededor de un centenar de opositores que habían acudido a Madrid para realizar el examen convocado para cubrir las plazas de ayudante de prisiones. Muchos de ellos iban acompañados por amigos o familiares.
También por preparadores de la oposición, como Ricardo Chamorro —de 57 años y funcionario del Centro de Instituciones Penitenciarias de Huelva— y Andrés Gallardo Vaz —de 51 años y originario de Lepe—. Ambos fallecidos en el accidente.
Entre los opositores hay que lamentar la muerte de Mario Jara Morillo, de 42 años. Un cordobés afincado en Huelva. El destino quiso que muriera donde nació el mismo día que cumplía años. Su madre le esperaba en casa con una tarta.
También perecieron: Rafael Millán, un trabajador de la zona Ora de Punta Umbría de 52 años; Eduardo Domínguez, de 54 años y natural de Gibraleón; Ana Martín —de 28 años— y su madre Pepi Sosa —de 53 años, que iba como acompañante—, de Isla Cristina.
Como Pepi, murió Antonia Garrido. Una vecina de la barriada de Verdeluz en Huelva, que quiso viajar con su hija para darle ánimos durante la realización de las pruebas.
Otros fallecidos del Alvia
Tras unas horas de confusión, se confirmó este lunes el fallecimiento de Miriam Alberico, de 27 años. Una profesora de inglés de Lepe que viajaba en el vagón 1 del Alvia siniestrado. Inicialmente se reportó como desaparecida. Su familia recurrió a las redes para intentar localizarla. Llegó a difundirse que se le estaban practicando pruebas. Se trataba de un error, derivado del hallazgo de unas placas antiguas que se creyeron recientes.
Natividad de la Torre —de 79 años— volvía a Huelva con uno de sus hijos y tres de sus nietos después de disfrutar de una escapada en Madrid para ver el musical de 'El Rey León'.
Sus cuatro acompañantes se encuentran entre los supervivientes. Uno de los menores tuvo que ser intervenido en el fémur. Su padre pasó hora y media atrapado entre amasijos de hierro y fue ingresado en la UCI del Hospital Reina Sofía de Córdoba.
David Cordón, de 50 años y padre de un jugador del Getafe —Davinchi, de 18 años—. Ejercía como enfermero en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva y volvía a casa tras viajar a Madrid para ver jugar a su hijo en el encuentro contra el Valencia Club de Fútbol. El joven ha publicado una emotiva despedida en redes tras confirmarse la noticia. "Siempre recordaré aquello que tanto nos decías; siempre felices y hacia delante", concluía el post.
Víctor Luis Terán, de 52 años y nacionalidad boliviana. Trabajaba como cuidador de personas de la tercera edad en Huelva, donde residía con su mujer. Una nicaragüense de 40 años —Osiris Sevilla— que lamentó ante los medios que "lo mataron". Ella le habría acompañado de no ser por una situación imprevista que se lo impidió.
María Luisa Eugui, de 78 años. Una pamplonesa que se dirigía a Huelva para despedirse de su cuñado, enfermo en fase terminal, y acompañar a su hermana Rosa, en los duros momentos por los que estaba pasando.
Una nieta de su hermana Blanca iba en el mismo tren pero sobrevivió al accidente, aunque tuvo que ser ingresada.
Manuela Barba Domínguez —natural de Puebla de Guzmán y propietaria de una tienda de ropa de trabajo— y su cuñada Esther Matito —enfermera—. Las mujeres volvían a Huelva tras disfrutar juntas de un espectáculo en Madrid.
Rocío Díaz Rodríguez, que era propietaria de una pescadería en el mercado de abastos de Punta Umbría. Viajaba con uno de sus dos hijos y un amigo de éste. Ambos jóvenes sobrevivieron al accidente.
Julio Rodríguez, de 52 años. Un profesor de danza leonés que se dirigía a Huelva por motivos laborales. Fundó la escuela Salsón Dance, con sede en Zamora, y contaba con un amplio reconocimiento en el mundo del baile latino.
José María Martín Guerrero, de 37 años y cofrade en la Hermandad Servita Santo Entierro de Gibraleón, que viajaba con su novia tras pasar el fin de semana en Madrid.
Las víctimas del Iryo
Samuel Ramos, de 35 años. Un agente de la Policía Nacional de 35 años que estaba destinado en el CIE de Aluche, dependiente de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Jefatura Superior de Policía Nacional de Madrid. Tenía un hermano gemelo —también policía— y había sido padre hace solo 18 meses. Volvía a Madrid en uno de los vagones del tren Iryo que salieron despedidos, tras pasar el fin de semana con su familia en Córdoba.
María del Carmen Abril, de 50 años. Una docente natural del municipio cordobés que ejercía como profesora en el IES Los Castillos de Alcorcón (Madrid) desde hace cerca de dos años. Consiguió la plaza en febrero de 2024. La mujer volvía a la capital después de pasar el fin de semana en su tierra, para celebrar su medio siglo de vida.
Jesús Saldaña, de 30 años. Un cardiólogo malagueño que trabajaba en el Hospital de La Paz en Madrid, donde estaba terminando su último año de residencia. Tenía un currículum académico brillante. En 2013, sacó la nota más alta de la provincia de Málaga en selectividad. Tenía previsto casarse el próximo verano.
María Eugenia Gallego Navasco 'Geni', vecina de Alpedrete. La mujer iba en el vagón 8 del tren Iryo. Era muy conocida en el municipio madrileño, donde había regentado un supermercado de la cadena MaxCoop. Además, su marido es propietario de un bar en el pueblo.
José María Fernández, de 50 años. Era conductor —de grúa y camiones— y padre de dos hijos.
Álvaro García Jiménez, de 32 años y capitán enfermero de La Legión en Ceuta. Acababa de regresar de unas vacaciones en Costa Rica, tras una misión en Irak. Viajaba en el Iryo accidentado con una enfermera militar de Ronda que permanece ingresada en la UCI.
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