
El caos que se ha adueñado del sistema ferroviario de Cataluña desde el pasado martes –cuando el accidente de un tren de Rodalies (cercanías en catalán) que chocó contra un muro caído de la AP-7 provocó la muerte de un maquinista en prácticas– no sólo está pasando factura a los usuarios, unas 400.000 personas que dependen de Renfe para ir a trabajar, estudiar o al médico. El gobierno catalán está contra las cuerdas, igual que el Gobierno de Pedro Sánchez, desaparecido en la región.
Los anuncios confusos, la ausencia de mando y liderazgo, las versiones contradictorias y el esfuerzo denodado de cada uno de los protagonistas del caos por sacudirse las responsabilidades han desbordado a un Govern cuyo presidente, Salvador Illa, sigue convaleciente en el hospital de la Vall d'Hebron, y que trata de lidiar con Renfe, Adif y el conflicto laboral con unos maquinistas hartos de trabajar en unas condiciones muy peligrosas por los constantes incidentes relacionados con la falta de mantenimiento de las vías y el uso de material y vehículos obsoletos.
El Gobierno está desaparecido. Este domingo llegó a Cataluña el secretario de Estado de Infraestructuras y Movilidad, José Antonio Santano, para incorporarse a una especie de gabinete de crisis instalado en la consejería de Territorio, a pocos metros de la Estación de Sants, en el que participan representantes del "Govern", Mossos, Bomberos, Protección Civil, Instituto Cartográfico, Renfe y Adif.
Sin embargo, nadie se aclara. Cuando la Generalidad anuncia que se suspende el servicio, Renfe los reanuda y al revés. El miércoles y el jueves de la pasada semana no hubo trenes. El sábado, prácticamente tampoco. Y el domingo, Renfe acató la orden de la Generalidad de suspender totalmente el servicio de Rodalies y Regionales.
Crisis reputacional
La previsión para este lunes era una reanudación al 80% del servicio de Rodalies, pero desde primera hora de la mañana se han sucedido los incidentes y de nuevo el caos. La crisis reputacional de Renfe es ya irresoluble. La del Govern de la Generalidad, igual. En una semana han gastado todo el crédito en materia de credibilidad y, aún peor, en gestión y garantías sobre las comunicaciones en Cataluña.
El accidente fue provocado por la caída de un muro de la AP-7 que ha obligado además a cerrar la autopista en sentido sur a la altura de Martorell. Una semana después, se ha reabierto un carril y se calcula que se tardarán al menos dos semanas en acondicionar el tramo de la autopista que presenta riesgo de hundimiento.
El efecto en el tráfico viario con colas kilométricas ha agudizado el caos. La circulación de trenes en Cataluña es una ruleta rusa. Nadie está a los mandos. El consejero de Presidencia, Albert Dalmau, como sustituto de Salvador Illa, y la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, tratan de encabezar la respuesta a la crisis, pero, dicho en términos vulgares, Renfe y Adif, les hacen la cama constantemente, de modo que sus anuncios y previsiones son puestos en tela de juicio.
Comparecencia de Dalmau
Dalmau asumirá este martes en el "Parlament" las funciones de Illa en la sesión de control y ha solicitado comparecer el miércoles para dar explicaciones sobre las actuaciones de la Generalidad. De momento, el Govern ya ha entrado en colisión con el Ministerio de Puente, Renfe y Adif. "Exigimos soluciones inmediatas a Adif y Renfe. Seguimos con preocupación desde primera hora y minuto a minuto la situación en la red de Rodalies", ha escrito Dalmau en la red social X. La cuenta del "Govern" en la misma red social insiste en la exigencia y anuncia que "estamos reforzando el servicio de autobuses interurbanos además del plan alternativo de Renfe, ya hemos publicado la orden de teletrabajo para hoy y esta mañana nos reuniremos con agentes sociales y económicos".
Exigim solucions immediates a @Adif_es i @Renfe.
Seguim amb preocupació des de primera hora i minut a minut la situació a la xarxa de Rodalies. https://t.co/EvViHbhwiq
— Albert Dalmau Miranda (@AlbertDalmau) January 26, 2026
El líder de ERC y socio del "Govern", Oriol Junqueras, se ha desentendido de sus acuerdos y exige la dimisión de Óscar Puente y la de Sílvia Paneque, que además de consejera de Territorio y portavoz es la presidenta de la recién constituida empresa mixta Generalidad-Renfe para el traspaso de Rodalies.
Puigdemont trata de sacar partido del caos mientras la ANC ya ha convocado una manifestación para protestar por el deficiente, cuando no nulo, servicio de Rodalies. El prófugo oculta convenientemente que uno de sus apaños con el Gobierno de Sánchez consistió en colocar un consejero, Eduard Gràcia en el consejo de Renfe.
Por su parte y según destaca la agencia Efe, Salvador Illa está en permanente contacto con el consejero Dalmau y ha "cerrado filas" con la consejera Paneque porque "ahora es el momento de trabajar para las soluciones".
Entre tanto, este lunes ha vuelto a ser una jornada kafkiana. De momento van dos suspensiones y dos reanudaciones del servicio.


